Esta novela es un viaje sombrío hacia los rincones más profundos de la condición humana. Una mujer sin nombre peregrina desde la espesura del bosque primigenio hasta la inmensidad de un mar, pasando por la agonía del desierto. A su lado, como un guardián silencioso, vuela siempre un cuervo.
En este making of Alejandra Arévalo explica cómo escribió El espejo en los ojos del cuervo (Carola mía).
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Idea inicial: acompañar sin poder salvar
Este libro nació de una experiencia profundamente humana que fue tomando forma poco a poco. El espejo en los ojos del cuervo surge de un proceso íntimo, de ese momento en el que te das cuenta de que no puedes cambiar el destino de alguien que forma parte de ti, pero sí puedes quedarte a su lado hasta su último suspiro. De esa tensión entre la impotencia y el cuidado nace la esencia de la historia: acompañar sin intervenir, sostener sin salvar.
Mientras escribía esta novela, mi vida empezó a entrelazarse con ella de una manera que no había previsto. El viaje de la mujer sin nombre dejó de ser únicamente literario para convertirse también en algo personal. Durante ese tiempo, la enfermedad de mi padre se agravó mucho, y en medio de ese proceso vivimos un reencuentro que fue, en sí mismo, un acto de bondad. Una cercanía real, desnuda de reproches. Fue una presencia compartida, sincera, que me hizo entender que hay vínculos que no necesitan explicación, solo tiempo y quietud.
El viaje: atravesar lo inevitable
En el texto, la protagonista atraviesa paisajes extremos: el bosque, las altas montañas, el desierto, el mar… Cada uno representa una etapa de transformación, un tránsito inevitable. En mi vida, ese recorrido se manifestaba de otra forma: cuidados, nervios, desolación, pena. Acompañar a alguien en sus últimos meses implica aprender a mirar de frente aquello que siempre hemos evitado. No hay metáfora suficiente que suavice ese proceso. Y sin embargo, en medio de esa dureza, también hay momentos de una belleza inesperada, casi silenciosa, que dejan una huella permanente.
El cuervo: la presencia que no se explica
El cuervo que acompaña a la mujer sin nombre, en realidad, no actúa, no interviene y no protege. Su papel es el de guiar a la protagonista. Fue precisamente esa idea la que empezó a cobrar sentido en mi propia experiencia. Hay presencias que no necesitan hacer nada para ser fundamentales, que no buscan cambiar el curso de los acontecimientos, sino sostenerlos. En ese estar, sin ruido y sin intención de controlar, descubrí una forma de acompañar que nunca había comprendido del todo.
El espejo: cuando deja de ser el otro
A medida que avanzaba en la escritura, comprendí que la historia no hablaba únicamente de quienes cruzan el umbral, sino también de quien se queda. La mujer sin nombre observa, escucha y recoge los últimos momentos de otros, pero llega un punto en el que ese recorrido deja de ser externo. El verdadero giro ocurre cuando deja de mirar hacia fuera y se enfrenta a sí misma. Ese espejo no es un lugar físico, sino un límite interno: el momento en el que ya no puedes separar lo que has visto de lo que sientes.
La despedida: devolver a la tierra
Mi padre murió a mi lado, y esa experiencia marcó profundamente el cierre de este libro. Después, lo devolví a la tierra, en mi propio jardín, utilizando una urna hidrosoluble. Fue un acto íntimo. En ese gesto entendí que el final no siempre es ruptura, que también puede ser una forma de continuidad. La historia de la novela y mi propia historia se cerraban en un mismo lugar: en la aceptación de que acompañar hasta el final también forma parte del amor.
Un mensaje final: lo que permanece
El espejo en los ojos del cuervo es, en última instancia, una historia sobre la presencia, sobre la compasión y sobre el límite entre acompañar y desaparecer. No pretende dar respuestas ni ofrecer consuelo fácil, sino abrir un espacio donde lo humano pueda mostrarse tal y como es: vulnerable, contradictorio y profundamente real. Es un recordatorio de que, incluso en los momentos más difíciles, quedarse puede ser el acto más valiente y honesto que existe.
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Autora: Alejandra Arévalo. Título: El espejo en los ojos del cuervo. Editorial: Carola mía. Venta: Todos tus libros.


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