En su última novela, J. D. Barker vuelve a escribir en solitario. Dicho así puede sonar raro, pero el caso es que este es un escritor que parece disfrutar con las novelas a cuatro manos, algo que enfrenta muchas veces a sus lectores. Esta vez no solo ha vuelto a sus orígenes en solitario, sino también a un género que parecía haber abandonado, el terror.
Barker hace gala de una escritura fluida que es fácil de seguir, en la que la imaginación se mezcla con la ambientación clásica del subgénero “casa encantada” y unos toques de folklore, que aportan la duda razonable sobre lo que sucede en la historia local, además de darle el contrapunto justo que saca la historia de ser encasillada como una simple historia de miedo. Otro de sus aciertos es el tono utilizado, sobre todo en las primeras páginas, que logran que el lector sienta que está ante la confesión de Billy, que va a hablar por fin de lo que sucedió hace años, y en las que deja varias pistas que solo los lectores más hábiles serán capaces de recoger, contribuyendo de este modo a la sensación de estar en un juego de inteligencias en el que la imaginación del escritor se enfrenta a la experiencia del lector de género. Y si las primeras páginas dejan esa sensación, hay que hacer mención a la importancia del final, que muy posiblemente haga que el lector finalice con una sonrisa cómplice esta lectura, perfecta para la temporada vacacional que comenzará en apenas un par de meses.
Dicho esto, solo me falta añadir un pequeño detalle, y es que la isla en la que todo sucede existe y tiene su propia historia. Una mucho más sangrienta que la de la novela. Así que no me extrañaría que la casa que hay en ella estuviera realmente encantada.
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Autor: J. D. Barker. Título: El pacto. Traducción: Julio Hermoso Oliveras. Editorial: Destino. Venta: Todos tus libros.


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