Estás vivo, eso todo el mundo lo sabe a pesar de tu fusilamiento entre Víznar y Alfacar (Granada) la madrugada del 18 de agosto de 1936 y a pesar de que tu cuerpo nunca se haya encontrado. Estás vivo en la conciencia de la literatura, en la poesía de la luna y los caballos, en lo metálico, en la muerte y en el verde, en la sangre, en el agua, en la libertad, en el deseo, en los oprimidos, en los márgenes sociales. Tus imágenes forman parte del imaginario colectivo. Tus obras, siempre en evolución, tienen la capacidad de transmitir más allá de las palabras y al mismo tiempo son una muestra de cómo alguien puede tomar las riendas de una voz propia.
“Queridísimo hijo:
Nos tenías intranquilos y con mucho disgusto por tardar tanto en escribir. Hombre, no hagas eso.”
(De padres a hijo, 29 de marzo de 1921)
…
“No os he escrito antes porque… no os podéis imaginar la cantidad de sufrimiento artístico que se pasa, pues se enfrenta uno con su propia obra y cada verso se torna ola inmensa que le envuelve a uno”
(De Federico a sus padres, 6 de mayo de 1921)
…
“Tu cajita de bombones líricos me ha resultado un obsequio estupendo, de un sabor exquisito y sentimental, como a mí me parece todo lo que tú haces”
(De madre a hijo, 8 de abril de 1921 al recibir unos hai-kais —haikús—)”
…
“Comprendo que pensarás muchas cosas y sentirás no poderlas hacer todas; pero empieza por lo más necesario o lo que te convenga más y trabajando con orden y constancia todo lo conseguirás.” (De madre a hijo, 10 de febrero de 1930)
Son muchos los ejemplos que podríamos aquí referir. Las cartas nos ayudan a entender al Federico que anhelaba crear y al hijo y al hermano que amaba a su familia. Nos ayudan también a tener una idea más íntima del estudiante de la Residencia que intentaba acabar su carrera y que se helaba de frío en su cuarto; y al artista y ser humano que compartía sentimientos, problemas y logros con la familia. Los estratos epistolares alcanzan por un extremo el año 1910 y, al menos, por el lado de la familia, 1947.
Dentro de toda la correspondencia aparece una nota firmada falsamente en nombre de Federico el 16 de agosto de 1936, dos días antes de ser asesinado. Se trata de una nota de la que se conoce su contenido por transmisión oral. Como se apunta a pie de página, se sabe que el 17 de agosto, un día después de ser detenido el poeta, un grupo de la Escuadra Negra se presentó en el domicilio de Concha García Lorca, hermana de Federico, cuyo marido ya había sido asesinado, y le entregó la nota al padre. Era evidentemente falsa.
“Te ruego, papá, que a este señor le entregues 1.000 pesetas como donativo para las fuerzas armadas”
(Nota 222, 16 de agosto de 1936)
En la compilación de esta correspondencia, afirma Víctor Fernández, el punto de partida fue el volumen anteriormente editado en 2008 Cartas de Vicenta Lorca a su hijo Federico (RBA), libro hoy agotado. Ese material, hasta ese momento inédito, forma ahora parte de los fondos de la Fundación Federico García Lorca. En “No te olvides de escribir” no está todo el material que existe, evidentemente, pero sí mucho más que en el libro anterior que se acaba de mencionar. Ahora aparecen cartas familiares nuevas y, sobre todo, abundan las cartas de Federico. Los hispanistas Christopher Maurer o Ian Gibson han sido, entre otras muchas personas, las que han ayudado a seguir el hilo de esta correspondencia familiar.
En cuanto a la estructura del volumen, hay un prólogo de Esther López Barceló donde revela que el libro trae al presente los rescoldos de un amor familiar que sigue vivo. Le siguen una presentación y una introducción de Víctor Fernández que recuerda los hechos biográficos más relevantes de Lorca: familias paterna y materna, infancia, hermanos, educación, amistades, enfermedades, la casa del pueblo, la fascinación por el ritual religioso, los viajes, los traslados, la Guerra Civil, el fusilamiento, el exilio de la familia a Estados Unidos. A continuación, el epistolario, que consta de 225 cartas fechadas y 3 sin fecha. El libro acaba con un apéndice en el que aparecen una serie de hai-kais de Lorca dedicados a su madre, fotos familiares y una carta manuscrita del poeta a su padre. Al final del libro se detalla, año por año, desde 1898 hasta 1936, la cronología de los hechos más importantes en la biografía familiar y literaria de Lorca, incluyendo el año 1940, cuando los padres del poeta se exilian a Nueva York, con la posterior muerte en 1945 de don Federico García Rodríguez, el padre.
1
Sea para ti
mi corazón.
La luna sobre el agua
y el cerezo en flor.(Hai-kai de Federico a su madre. Abril de 1921)
Si cada uno de nosotros somos lo que somos es por muchos factores internos y circunstanciales: el tiempo que nos toca vivir, la familia, aquellos que nos aman y a quienes amamos, nuestros conflictos, nuestra suerte y desgracia, nuestras convicciones íntimas que nos hacen tomar decisiones conscientes o no hacia una o más direcciones, la pasión hacia lo que nos motiva, las posibilidades.
Conocer algunos de estos datos en la vida familiar de Lorca es una forma de ampliar los significados que el poeta nos ha dejado a todos y que perduran más allá de un cuerpo asesinado y desaparecido.
Queridísimo Federico: sigues vivo en la memoria de quienes te quisieron y por siempre en tu obra.
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Autor: Víctor Fernández (ed.). Título: “No te olvides de escribir”: La familia García Lorca en sus cartas. Editorial: Akal. Venta: Todos tus libros.


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