Martes en Zenda. Martes de literatura de no-ficción. Martes, en este caso, de El placer del texto y Lección inaugural, un volumen que reúne dos textos clave en la trayectoria como crítico y académico del semiólogo y filósofo francés Roland Barthes (Cherburgo, 1915 – París, 1980), y que viene de ser publicado, con traducción al español de Óscar Terán y Nicolás Rosa, por cuenta del sello editorial Siglo XXI. Parte del último tramo del corpus de pensamiento de Barthes, estos textos, enclavados en la cátedra de semiología literaria que se le concedió en el Collège de France, tensionan nuestra relación con la lengua, y más precisamente literaria, al ahondar en el modo en que esta se vincula con dos cuestiones que, si bien divergen a priori, se conectan por medio de sofisticados sistemas de control: la cuestión del placer y la cuestión del poder.
¿Qué gozamos del texto? Una razón táctica nos lleva a formular esta pregunta: es necesario afirmar el placer del texto contra las indiferencias de la ciencia y el puritanismo del análisis ideológico, pero también contra la reducción de la literatura a simple entretenimiento. Pero ¿cómo plantearla? ¿Lo propio del goce no es acaso el no poder ser expresado? Hizo falta por lo tanto remitirse a una sucesión desordenada de fragmentos: facetas, toques, burbujas, restos de un dibujo invisible: simple puesta en escena de un problema, brote al margen de la ciencia textual.
La propia editorial se refiere al libro del siguiente modo: “Placer del texto, goce de la lectura. No es el crítico ni el semiólogo el que se expresa en esta obra, sino el escritor y el lector. Tomándose como sujeto de experiencia, Roland Barthes examina los efectos de la escritura sobre aquel que recorre el texto. Primer trabajo del Barthes “tardío”, El placer del texto revolucionó la crítica literaria, sorprendiendo tanto a las perspectivas conservadoras como a las radicales.
Por propuesta de Michel Foucault, Barthes es nombrado profesor en el Collège de France, donde en enero de 1977 pronuncia su lección inaugural. El texto y el poder son, también allí, el centro de reflexión. Si el poder está siempre agazapado en el discurso, ¿en qué condiciones puede éste desprenderse de todo querer-asir? Si llamamos libertad al acto de sustraerse al poder pero sobre todo de no someter a nadie, solo puede haber libertad fuera del lenguaje. “A nosotros nos resta, pues, hacer trampas con la lengua, hacerle trampas a la lengua”. Y este ardid saludable que permite escuchar la lengua fuera del poder, en el “esplendor de una revolución permanente del lenguaje”, es lo que Barthes llama literatura”.
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Autor: Roland Barthes. Traducción: Óscar Terán y Nicolás Rosa. Título: El placer del texto y Lección inaugural. Editorial: Siglo XXI. Venta: Todos tus libros.


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