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Riesgo país, de Gustavo Yuste

Riesgo país, de Gustavo Yuste

Gustavo Yuste es un poeta y narrador nacido en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, en 1992. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA), periodista y escritor. Colaboró para distintos medios y es cofundador de La Primera Piedra. Publicó, entre otros, los libros de poesía Las canciones de los boliches (Santos Locos, 2017); La felicidad no es un lugar (Santos Locos, 2020; Liliputienses, España, 2023), El formol de la melancolía (Santos Locos, 2023); Lo que uso y no recomiendo (Liliputienses, España, 2024) Todo amor es desamor hasta que se demuestre lo contrario (Santos Locos, 2025); Electricidad (Sudestada, 2021; Liliputienses, España, 2025) y Total interferencia (Sudestada, 2024). En 2019 publicó su primera novela, Personas que lloran en sus cumpleaños (Paisanita), y en 2023 se editó su segunda novela, Turistas perdidos (Random House, 2023). En 2021 se publicó el diario de viaje El viento trae noticias (Ediciones Entre Ríos, Madrid) y el libro apto para todo público La fidelidad de los gatos (mágicas naranjas). Compiló junto a Patricio Foglia la antología Una marca de nacimiento (mágicas naranjas, 2021). En 2017 fue seleccionado en la Bienal Arte Joven Buenos Aires dentro de la categoría Escritores. En 2025 ganó en España el XVII Premio Internacional de Poesía Centrifugados Pueblo de San Gil con el libro Enero es un mes solitario. Actualmente coordina talleres de escritura y lectura de poesía. Presentamos una muestra de Riesgo país, su último libro de poemas, publicado por la editorial Santos Locos en 2026, en el que, en palabras de Tamara Grosso, los poemas sirven para hacernos compañía, para acompañarnos en estos momentos políticamente oscuros y confusos. En este nuevo libro Gustavo Yuste observa el presente de Argentina, y también global, con una mirada política que se filtra en lo cotidiano. Sin consignas ni énfasis declarativos, los poemas registran el clima de época, la precariedad y el desgaste social desde escenas mínimas y afectivas. Riesgo país propone una lectura sensible y crítica del ahora, donde la poesía funciona como forma de atención y resistencia, una obra en la que el autor, a través de ese trabajo directo y sencillo con el lenguaje y las imágenes que le caracterizan, vuelve a ofrecernos una forma distinta de mirar el mundo, de acercarnos a las cosas más pequeñas que son, casi siempre, las más importantes.

***

El contrato dice un año

Un balcón en medio de la noche
y una luna que solo puede registrase
con la mirada.
El arrullo del agua que corre
en las cocinas,
en los baños,
en las tuberías clandestinas
de la memoria.
El contrato dice un año
con posibilidad de renovar,
pero el cuerpo no puede proyectar tanto
sin los efectos de una microdosis
de ansiedad.

¿Dónde preferís vivir?, preguntaste.
Yo no supe responderte más
que una oración correcta
sin profundidad alguna.
En las esquinas
los árboles,
las arañas
y el rocío
tejen una respuesta
que no vamos a poder leer.
Los focos de ese único auto
atravesando la cuadra
me muestran que no tengo
los recursos necesarios
para eliminar la oscuridad
y, mucho menos,
prevenirla.

***

Una noche larga

La tristeza colectiva y compartida
es otra forma que toma la felicidad
antes de volver a aparecer.
Lo aprendimos hace miles de años
con la luna nueva y el sol,
este desvelo no es nuevo
aunque se sienta así.
Todo se reduce a lo más básico:
hay que pasar la noche,
hay que reorganizarse al amanecer.

***

Epigrama latino

En el viaje en colectivo
entre tu casa y mi casa
caben 100 hojas de un libro de Antonio Cisneros,
dos alteraciones sutiles del ánimo,
dos alteraciones no sutiles del clima
y cuatro nuevas medidas económicas
que nos hacen, todavía, más pobres.

***

O sea, digamos

Argentina es un país lleno de recursos naturales. O sea, digamos, un territorio ideal para la inversión extranjera. O sea, digamos, la explotación del territorio con muy bajos impuestos y requerimientos. O sea, digamos, un lugar ideal para el turismo financiero. O sea, digamos, para llegar e irse tan rápido como se pueda. O sea, digamos, una visita de dólares exprés. O sea, digamos, los viejos tangos estaban equivocados: no es el tiempo el que se escapa rápido de esta tierra, son los capitales internacionales.

***

Riesgo país

La posibilidad de la tragedia
nos respira en la nuca
por haber nacido
debajo de la cruz del sur.

Equilibristas sobre un alambre
que sostiene los pilares de la patria,
caminamos de punta a punta,
sin estar convencidos
sobre qué lado es el mejor.
Los que se caen,
son víctimas o victimarios
dependiendo la operación de prensa
que toque esa fecha.

Riesgo país: ya pasó lo peor,
ahora queda lo inesperado.

*
La historia se repite dos veces,
primero como tragedia
y luego como farsa.

Acá, debajo de la cruz del sur,
la historia es cíclica:
tragedia, farsa, tragedia, farsa
y así…
Quizás por eso la nostalgia
es nuestra flor nacional,
¿de qué otra forma se puede vivir
en un pasado que nunca se va?
Riesgo país: ya pasó lo peor,
pero ahora viene de nuevo
en el andén de enfrente.

*

Si fuimos, si somos, si seremos
el granero del mundo,
entonces hay que prepararse
para los aviones fumigadores
pasando debajo de la cruz del sur.
No hay nada de qué preocuparse,
en los noticieros afirman
que es solo una lluvia tropical
y que es un gran atractivo
para el turismo extranjero.

El turismo interno puede esperar.
Riesgo país: ¿lo peor ya pasó
o quedó suspendido encima nuestro
como una constelación?

***

Una idea millonaria

Algunos fantaseamos con conservar libre
una simple porción de tierra
para poder hacer nada
aunque sea un rato.
Otros fantasean con privatizarla
para después pagar precios irrisorios
para poder hacer nada
aunque sea un rato.
Unos muy pocos
ya compraron la mayoría
sin hacer absolutamente nada
para que no podamos descansar
aunque sea un rato.

Aún así, todavía creo
que la mejor idea de negocio
es la nuestra.

***

La victoria final

Quisimos irnos de este país
sin saber que eso era imposible.
Llevamos el riesgo como una herencia,
una marca de nacimiento,
un pasaporte que solo se sella al ingreso.
Nuestra comida tradicional es la ansiedad
y la danza folclórica la angustia,
por eso los turistas pagan sobreprecios
para vivir la experiencia argentina.
El auto de la década de los 60s
brilla en medio de la cuadra de casas bajas
pero de especulación inmobiliaria alta.
Queremos ser modernos
y aprendemos inglés,
alemán y chino
para conquistar nuevos mercados,
pero nadie nos fía hoy, mañana sí.
Llevamos el riesgo como a un perro
que nos tiene agarrados de la correa
y nos obliga a alimentarlo.
Nuestro himno nacional lo definimos
gracias a un focus group
de una agencia de marketing.
Sacamos el empedrado de la calle
para volver a ponerlo a los cinco años,
pero ahora nuestros pasos
tienen menos cobertura ante accidentes.
El transporte público reduce la frecuencia
aunque cada vez tengamos que ir
a más lugares para llegar a fin de mes.
Llevamos el riesgo como una voluntad,
un destino, una ambición,
por eso nuestro sueldo básico
se define por la salud de los mercados.
En el último electrocardiograma,
descubrimos a tiempo un soplo
y despedimos a 200.000 personas.
Doctores en economía, especializados,
llenaron las horas de aire
para defender el procedimiento quirúrgico.
Nuestro gran mito nacional es irse,
pero nuestro deporte nacional
es siempre volver

a ser felices.

—————————————

Autor: Gustavo Yuste. Título: Riesgo país. Editorial: Santos Locos Poesía.

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Robert
Robert
5 horas hace

Son poemas muy buenos de parte del argento, y además un gran tema el escogido, mis felicitaciones disfruté varios. Pero debo dar mi opinión sincera en cuanto a lo que a la poesía respecta sin entrar en el argumento político. Los poemas en mi opinión tienen un problema recurrente, y es que son texto argumentativo, no literario. Entiendo la idea pero yo, en lugar de escribir sobre la idea que tengo intelectualmente sobre la política argentina, escribiría sobre como se SIENTE la idea cualitativamente, porque es el punto del arte, hacer sentir, no enseñar(nuevamente mi opinión). El ejemplo mas sinceramente descarado de esto que digo es el poema “o sea, digamos” es directamente la idea descrita como un ladrillo monolitico, no hay experiencia cualitativa ni estética, el poeta debe producir esta misma con sus poemas. Los momentos mas elevados y disfrutablos son justamente en los que produce imágenes en vez de panfletos. Buenas noches, gracias por la lectura

basurillas
basurillas
1 hora hace

Mi opinión es contraria, creo, a la anterior. El autor refleja el alma y sentimientos de un pueblo, sus angustias, sus recuerdos y sus aspiraciones defraudadas…por una realidad recurrente, un pasado que no pasa y un futuro que nunca está al alcance de la mano. La política casi sobra en alusiones conocidas ya por todos. Los sueños son poquitos sin, siquiera, ese márgen de un año del contrato. Un fiel y mágnífico retrato pintado por el boludo de Yuste. Que rima con un permanente ajuste.