Viene el poeta Ángel Antonio Herrera contándonos sus trabajos y sus días desde el que fuera su primer libro de poemas, El demonio de la analogía (1984-1986), hasta El piano del pirómano (2012-2014), que recoge ahora en este volumen antológico de título vallejiano: Oler a loco.
En 1998 Ángel Antonio Herrera publica Te debo el olvido (Huerga y Fierro). En este año yo coordinaba La Esfera, el suplemento cultural de El Mundo, y en esas páginas Marcos Ricardo Barnatán reseñó el libro de Herrera con el título de “El amante desterrado”. Escribió Barnatán: “Ángel Antonio Herrera tiene una doble vida, como Eliot, Borges, Foix, como el fantástico doctor Jekyll que era a la vez Mr. Hyde. Es popular por sus actuaciones televisivas como pérfido inquisidor de la vida privada de personajes públicos o como cronista rosa del corazón, pero en la soledad de sus horas de insomnio es un magnífico poeta, serio, trascendental, reflexivo y amargo. Una imagen que se contradice con el del tipo ligeramente cínico, frívolo e irónico que imaginamos atravesando la noche en un coche deportivo…”.
Los 90 eran aún tiempos cuya pátina de libertad está quedando cada vez más ensombrecida por los actuales aires de cinismo, falta de coherencia, de adquisición de costumbres zafias y voces poco propicias al buen gusto y la armonía. Ángel Antonio Herrera siempre fue un adalid de la belleza, que practicó en la palabra escrita y también en sus intervenciones televisivas. Ayer, y aún hoy, es el único contertulio que manifiesta su pensamiento con garbo y galanura, con sosiego y determinación. Sus columnas en el ABC son un lujo semanal, en las que envuelve al lector, con su opinión autorizada, en una salvadora red de literatura y periodismo. La crítica de Barnatán se ilustra con una foto firmada por Interviú en la que el poeta posa elegantemente vestido con traje oscuro y corbata, y luce una melena lacia que le cae sobre los hombros. Tal vez por una imagen así lo podríamos imaginar como un gentleman rompecorazones, “atravesando la noche en un coche deportivo…”.
Umbral escribió en Los Cuadernos del Norte, del inolvidable Juan Cueto: “Ángel Antonio Herrera (…) principia confesándose rehén del demonio de la analogía, de la metáfora, de la imagen. Esto ya es estupefaciente y audaz en el paisaje de la nueva y monocorde poesía española. No en vano Herrera viene, entre otros, de Aleixandre (…). Hay poeta, pues, tenemos poeta, porque hay imagen y música”. Y en ese dominio de la analogía del título, Umbral rescata, entre otros ejemplos, este “bajo la inesperada luz de Apollinaire: «Cuídate, amor, de la hora en que no estimes / como el mayor imperio una fragancia”.
Desde muy joven lo supo Ángel Antonio Herrera en todos sus libros, lo que es lo mismo que decir en toda su vida. ¡Seguimos, pues, teniendo poeta!
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Autor: Ángel Antonio Herrera. Título: Oler a loco: Antología poética. Prólogo: Marcos Ricardo Barnatán. Editorial: Renacimiento.


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