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“El drama”, o lo que cuenta Zendaya en esta comedia imprescindible

“El drama”, o lo que cuenta Zendaya en esta comedia imprescindible

Bajo el aspecto de comedia (anti) romántica “modernita”, El drama esconde un simulacro de la paranoia muy propio de su productor, Ari Aster, realizador de films como Hereditary o Eddington. Por lo demás, el film tiene todos los elementos de una producción A24, con esa factura entre independiente y alternativa, solo que sumando ese elemento incómodo que el montaje de Kristoffer Borgli (también coeditor de la cinta) subraya mediante ingeniosos cortes y un interesante contraste de sonidos: ni el espectador ni los protagonistas tienen el control que tanto ansían, una situación realmente angustiosa en tiempos hipócritas modernos.

"El punto ridículo de la interpretación de Pattinson, particularmente excelente aquí, da la clave para una cinta que sortea cualquier asomo de didactismo"

Todo en el film que protagonizan Robert Pattinson y Zendaya transcurre por canales medianamente conocidos hasta que ella, Emma, confiesa un mal trago de su pasado. El resultado —mejor no dejen que les cuenten el espóiler— es una cadena de vergonzosos acontecimientos que hacen descarrilar la hasta entonces idílica relación y que convierten El drama… en una comedia negra de narices.

El punto ridículo de la interpretación de Pattinson, particularmente excelente aquí, da la clave para una cinta que sortea cualquier asomo de didactismo en su (evidente) naturaleza de retrato cultural (de EEUU, de su generación, del matrimonio) camuflándolo con un calculadísimo trabajo de Borgli en el montaje. Sus abruptas maniobras formales y elipsis nos sumergen en el magma de representaciones privadas, prejuicios subjetivos y doble moral colectiva de sus protagonistas.

¿Qué nos rige, la casualidad o el destino, pensar hacer algo o decidir no hacerlo; las posibilidades que nos ofrece nuestra libertad o el amplio abanico de maldades que pueden ampararse tras ella? ¿Ponemos la venda antes que la herida, o bien ignoramos la verdadera raíz de los problemas? ¿En qué medida proyectamos nuestros propios traumas y prejuicios sobre el otro?

"El drama suscita un cúmulo de preguntas que no tienen demasiado sentido si uno no sabe qué diablos cuenta Zendaya en la cena de marras"

El drama suscita un cúmulo de preguntas que no tienen demasiado sentido si uno no sabe qué diablos cuenta Zendaya en la cena de marras. Pero a los veinte minutos del film de Kristoffer Mungiu, y cuando su personaje bebe un gran trago de vino antes de contar un suceso (o no) del pasado, el espectador sabe que el film está a punto de cambiar de tono.

Todo para subrayar que no, no tenemos el control de absolutamente nada, que todos mentimos, que vivimos tiempos moralistas mientras se toleran atrocidades incomprensibles y que todo amenaza con socavar el amor fundamental e intrínseco que se profesan los protagonistas. El drama es uno de los films más interesantes de la temporada, y que su naturaleza de drama (o comedia) más o menos indie haya logrado unos resultados de taquilla notables refrenda la naturaleza estelar de dos actores protagonistas que casi nunca han estado mejor que aquí.

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