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Temores andantes

El mundo de las fobias es tan amplio como sugerente. De las más conocidas, como la agorafobia o la claustrofobia, se pasa a otras menos transitadas, como la ailurofobia, la olivafobia o la osmofobia (miedo a los olores), capaces de condicionar por completo la vida de quien los padece. Es precisamente en este último punto donde incide el mangaka Junji Ito en Gyo (Planeta Cómic, 2026), una de sus obras más representativas.

El propio título ya encierra una declaración de intenciones: Gyo (ギョ) significa literalmente “pescado”. Pero lo que aquí propone Ito dista mucho de cualquier aproximación de corte naturalista. La historia sigue a una joven pareja que pasa unos días de vacaciones en Okinawa, alojada en el apartamento del tío de Tadashi, un aficionado al buceo. Lo que debería ser una estancia idílica se ve pronto alterado por una presencia inquietante: un hedor persistente, una peste que obsesiona a la joven Kaori, hecho que la atormenta hasta impedirle dormir. Ese olor, casi intangible pero omnipresente, actúa como detonante entre ellos, pero el descubrimiento de su origen no hace sino intensificar la perturbación: la presencia de un pez que camina gracias a unas patas similares a los apéndices articulados de los artrópodos. Este ser se desplaza de forma similar a la de un insecto más que a la de un animal marino, erosionando progresivamente la relación entre los protagonistas. Y dicho trío de personajes configurarán la narrativa de capítulos futuros.

"Como una matrioska, la historia va desplegando capas cada vez más inquietantes hasta desembocar en un trasfondo que remite a experimentos bélicos de la Segunda Guerra Mundial"

A partir de este momento, Ito despliega su maquinaria narrativa habitual, en la que lo imposible se integra en la realidad con una naturalidad inquietante, como ya ocurría en otras obras suyas como Uzumaki o Black Paradox. Su dibujo, de trazo limpio pero profundamente expresivo —muestra de la influencia de Kazuo Umezu en Ito—, enfatiza lo grotesco mediante miradas desencajadas, gestos extremos y deformidades que rozan lo orgánico y lo mecánico al mismo tiempo.

Sin embargo, Gyo no se limita a esta premisa de lo extraño. Como una matrioska, la historia va desplegando capas cada vez más inquietantes hasta desembocar en un trasfondo que remite a experimentos bélicos de la Segunda Guerra Mundial. Es ahí donde el relato adquiere una dimensión más amplia: el miedo a la infección, a la contaminación y a la transformación del cuerpo humano se convierte en el verdadero núcleo del horror, debido a la presencia de unas bacterias particulares dentro de los sistemas de movimiento de los peces.

La progresiva expansión de esta amenaza —que evoluciona de lo doméstico a lo global— refuerza esa sensación de catástrofe incontrolable. Tiburones, calamares o peces cirujano convertidos en criaturas andantes invaden ciudades, aldeas y carreteras, mientras las autoridades intentan contener la situación de forma desesperada. Ito traslada así sus obsesiones desde una escala íntima a un escenario apocalíptico, en el que la biología y la tecnología se entremezclan de forma malsana, rozando superficialmente lo espiritual.

"Gyo funciona como un panorama de obsesiones: el cuerpo como territorio de transformación, la ciencia como origen del terror y el miedo como motor de la experiencia humana"

En medio de este despliegue, la relación entre Tadashi y Kaori funciona como eje emocional que canaliza el horror. Más que un simple recurso narrativo, actúa como reflejo de una sociedad enfrentada a lo incomprensible, donde el afecto se pone a prueba ante la degradación física, psíquica y moral.

La reedición de la obra por parte de Planeta Cómic supone un acierto, al recuperar un título que, sin ser el más redondo del autor, sí evidencia con claridad su potencial imaginativo. El volumen puede adolecer de cierta irregularidad especialmente en su tramo final tras un arranque de enorme impulso, pero compensa esas vacilaciones con una propuesta tan desbordante como perturbadora en su desarrollo general.

Con todo, Gyo funciona como un panorama de obsesiones: el cuerpo como territorio de transformación, la ciencia como origen del terror y el miedo como motor de la experiencia humana. Una tragicomedia fascinante que confirma que, en manos de Ito, incluso lo más absurdo puede convertirse en una fuente legítima de inquietud.

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Autor: Junji Ito. Título: Gyo. Traducción: Daruma Serveis Lingüistics, S.L. Editorial: Planeta Cómic. Venta: Todos tus libros.

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