Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.
Viernes, 12 de junio de 1936: Entrevista al comité de huelga
El compañero Ángel Navarrete no tiene nada que esconder ni que perder. El compañero Navarrete siempre va con la verdad por delante. Desde el inicio de la huelga, se desvive por sus compañeros. Con gran orgullo de clase, pasea por Madrid en mono de trabajo y recibe a los periodistas en la sede cenetista en la calle de la Luna. Entre banastas con comida que llegan, nos ruega que esperemos mientras escribe en la gran pizarra colgada con soga en la fachada un mensaje informando a los afiliados de que la huelga continúa.
—Ayer se unieron a la huelga todos los trabajadores de los estudios cinematográficos de Ciudad Lineal vinculados con la construcción. Ya hay veintiún oficios inactivos. Es un éxito de seguimiento. ¿Puede decirnos hasta cuándo considera que durará?
—A fecha de hoy resulta imposible predecir nada. El comité de huelga hizo una visita el martes al subsecretario de Trabajo. Volvimos a las once de la noche. Para recibir una nueva propuesta de la patronal, que apenas varía de la anterior: el mismo pequeño aumento de salario y promesas nimias que cortan toda posibilidad de acuerdo. A más de una subida mezquina de los salarios, pretenden despedir al personal impuesto por el Gobierno desde las elecciones. Y encima que se revise el litigio de la huelga de calefacción y ascensores que sigue vigente, por considerar injustas las sanciones impuestas a los patronos desde Gobernación. Es una provocación.
—Entonces, ¿no hay perspectiva de acuerdo?
—No lo puede haber —contesta el compañero Navarrete—. La patronal, con sus propuestas, se ha quitado la careta. Para que la opinión pública lo entienda, están pidiendo que nos reincorporemos al trabajo con un aumento del cinco por ciento para los jornales inferiores a doce pesetas. Eso supondría cincuenta céntimos máximo y, para los peones, cuarenta. Encima, ese aumento sería solo si el Gobierno autoriza una revisión de los precios de las contratas. Lo cual significa que en realidad ellos ganarían muchos miles de duros que pagaría el Estado, algo que al Sindicato Único le parece inadmisible. Es una maniobra burda y egoísta cuyo único propósito es que el aumento de salario les sirva para ganar ellos aún más. La opinión pública española, que tan crítica se muestra con nosotros, debería entender que la clase patronal es la única responsable de que ochenta mil trabajadores pasen privación y miseria y tengan que renunciar a sus justos anhelos. Por eso seguimos recaudando fondos y alimentos para el abastecimiento de militantes. Es una iniciativa que beneficia también a otros compañeros que se declaran por estas fechas en huelga, como los trabajadores del sector de cerillas, las compañeras de la aguja, los madereros y el sector de la sastrería. A fecha de hoy, la huelga de la construcción se mantiene. La idea es extenderla por el resto de la provincia.
—La patronal acepta acudir al jurado mixto e incluso está pidiendo que se discutan en él las bases de la huelga. Tengo entendido que la representación obrera de la UGT se muestra favorable a acudir y va a organizar una consulta a sus afiliados. ¿Van los sindicalistas a acudir también al jurado mixto?
—No estoy al corriente de lo que me dice de la UGT. Pero, desde luego, le puedo decir que el Sindicato Único no tiene previsto acudir al jurado mixto y no aceptará ninguna intermediación del Gobierno ni de nadie.
—¿Y los ugetistas?
—Solo puedo hablar en nombre de aquellos a quienes represento. Solo eso. Y me parece que ya es bastante.


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