La Huerta de San Vicente, la que fue la casa de veraneo de Federico García Lorca en Granada, cumple cien años como muestra del legado del autor de Yerma, un espacio que resiste al bullicio de la ciudad en el que el dramaturgo escribió parte de sus obras y recibió a amigos como Manuel de Falla.
Federico García padre buscó un espacio de recreo para “regalar” a su familia y encontró una finca con frutales y tierra de riego de 36 marjales —cerca de 19.000 metros cuadrados—, en Fergüi, a un kilómetro del borde de Granada. Aquella compra marcó los descansos y la obra de García Lorca, ya que entre esas paredes que ahora cumplen un siglo terminó Así pasen 5 años o Yerma, y dio forma a Doña Rosita o a textos para Margarita Xirgú, según recuerda este espacio museístico.
Aunque la escritura de aquella finca con dos casas se firmó en mayo de 1925, se convirtió en la residencia de veraneo de los García Lorca hace ahora cien años, momento en el que pasó a llamarse San Vicente, en homenaje a Vicenta Lorca. La Casa Cultural Federico García Lorca en Granada conmemora este miércoles esta efeméride con una lectura dramatizada de Queridísimo hijo: Carta del dolor lírico, que protagonizan María Galiana y Víctor Clavijo.
El Ayuntamiento de Granada adquirió este lugar en 1995 para convertirlo en museo, ofrece al visitante el ambiente de una casa granadina de campo de principios de siglo XX, y combina elementos de la vida cotidiana de la familia García Lorca, obras escritas en este espacio y otras vinculadas al poeta o sus relaciones artísticas.


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