Esta novela épica se alza sobre el recuerdo de una figura real: José Almoina. Pero no solo eso: también ilustra un periodo y explora el modo en que la política irrumpe en la intimidad, en que el amor se impone sobre el terror y en que la Historia marca nuestros destinos.
En este making of Selena Millares cuenta cómo escribió Al calor de tu nombre (Plaza & Janés).
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Siempre hay una imagen seminal que desencadena el magma de una novela. Y en el caso de Al calor de tu nombre (Plaza & Janés) surgió una mañana de otoño en República Dominicana. Yo andaba por las Antillas mayores, investigando sobre la vanguardia, y esa estancia en Santo Domingo era la que más me interesaba, porque la violencia de los años veinte y treinta había hundido su movimiento literario en un silencio insondable. Frecuenté archivos y bibliotecas, y finalmente visité la diminuta y legendaria librería La Trinitaria, ya desaparecida, en la calle Arzobispo Nouel de la Ciudad Colonial. “La única que solo vende libros dominicanos”, según rezaba su lema.
Me había sumergido de repente, sin previo aviso, en todo aquello que buscaba. Leí el libro de un tirón y no dormí esa noche, asaltada por mil preguntas. ¿Cómo era posible que ese exiliado español hubiera sido capaz de semejante acto, tan insensato como heroico, poniendo en juego su vida y la de los suyos, y que pagara el altísimo precio de sus consecuencias sin lograr un mínimo espacio en nuestra memoria colectiva? José Almoina fue un connotado político socialista en la España de los años 30. ¿Pero cómo había logrado escapar de la persecución franquista? ¿Y cómo es que había acabado siendo el secretario personal del dictador Trujillo y además un consumado espía? ¿Y qué tenía que ver con otra víctima, esta sí, famosa, del sátrapa, como era Galíndez? ¿Y cómo es que en España estaba totalmente olvidado, o se le recordaba apenas pero solo como “héroe infame”?
Mi posición era la del arqueólogo que se encuentra con los mínimos restos de un seísmo o un naufragio. Y quería explorar el tema desde esos pocos elementos, porque se había convertido ya en una obsesión. Lo primero que me llamó la atención era la enorme distancia entre la magnitud y nobleza del gesto de Almoina —entregado a una causa que no era la de su propio país—, y la leyenda negra que lo acusaba de traidor, impostor, codicioso, falso y cobarde. Todo chirriaba ahí. Por otra parte, el silencio que lo cubría no era causado solo por sus enemigos. Él mismo, como masón, ocultó su actividad detrás de un telón de misterio. Se trataba de levantar un edificio con los fragmentos hallados a orillas de un olvido.
La exploración e interpretación alrededor de esos fragmentos dio lugar a esta ficción que recrea aquellas vidas, y que invita a volver la mirada sobre los protagonistas de una diáspora que apenas ha sido novelada. Hay infinidad de libros sobre nuestra Guerra Civil, pero muy pocos sobre nuestro exilio en América. Hemos perdido la mirada atlántica y me importaba recorrer esa realidad tan desatendida.
Almoina decidió sumarse a la trepidante guerra de los libros, la más poderosa de las acciones que hicieron tambalear el reino de un tirano, y esta novela se suma a esa genealogía literaria, ahora que la historia parece repetirse. Hemos olvidado aquellas heridas y hace tiempo vivimos un renacer de autoritarismos y supremacismos que vuelven a poner en jaque a las democracias. Estas páginas son también, de algún modo, un ejercicio de memoria sobre esos peligrosos cantos de sirena.
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Autora: Selena Millares. Título: Al calor de tu nombre. Editorial: Plaza & Janés. Venta: Todos tus libros.


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