Este libro combina la crónica de viaje y el análisis para ofrecer un retrato directo de la autocracia bielorrusa. A través de múltiples entrevistas, recorridos por el campo y la capital, Minsk, explora cómo el régimen cultiva la nostalgia y el miedo para perpetuarse.
En este Making Of, Argemino Barro explica cómo escribió El padre del pueblo (Siglo XXI).
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Empecé a escribir El padre del pueblo a finales de 2011, acompañado por la media docena de volúmenes sobre Bielorrusia que localicé en la Biblioteca George Pompidou, en París.
A finales de 2011 decidí centrarme en el último país en el que todavía brillaban los rescoldos del comunismo europeo.
Entre abril y mayo de 2012, después de haber llenado de anotaciones un centenar largo de páginas, recorrí varias provincias de Bielorrusia a bordo de trenes y autobuses y haciendo autoestop. Me alojé en casas de ciudadanos particulares que ofrecían un sofá a los viajeros y hablé con periodistas y disidentes que mantenían un perfil bajo.
Concluí la visita rodeado de nonagenarios con sombrero de plato y el pecho cubierto de medallas, en el desfile que conmemoraba el aniversario de la victoria contra el fascismo: una festividad clave en el andamiaje propagandístico del régimen.
Volví de nuevo ese otoño y una tercera vez en 2014.
Era una empresa deficitaria. Carecía de contactos en medios de comunicación y lo máximo que pude hacer fue publicar dos artículos gratis en revistas digitales españolas y uno en una revista suiza (este sí me lo pagaron: 600 euros). Me apañaba trabajando en un restaurante de vinos de la Rue de Poissonnière.
Poco a poco las cosas cambiaron. La guerra del Donbás me permitió regresar al periodismo remunerado y en el otoño de 2014 me vine de corresponsal a Nueva York.
Siempre supe que el libro sobre Bielorrusia tendría que esperar, y en 2023, como quien abre un baúl lleno de juguetes que le hicieron feliz de niño, redescubrí las conversaciones, las lecturas, los datos y las descripciones del natural que había hecho sobre aquel país. Las releí, las disfruté, les di forma. Desde entonces he trabajado en el manuscrito, ampliado la bibliografía y realizado varias entrevistas con exiliados para traer la crónica al tiempo presente.
Más allá de que los lectores y las lectoras puedan albergar una variedad de opiniones, no tengo duda de que El padre del pueblo es hoy un libro mejor de lo que hubiera sido en 2012 o en 2015. En parte por mi mayor experiencia y en parte porque Bielorrusia, a mi modo de ver, nos puede ayudar a iluminar este momento de recesión democrática.
Los rescoldos del comunismo todavía resplandecen en los conglomerados estatales de Bielorrusia, en su policía política y en los contornos de su propaganda, pero me he dado cuenta de que, en realidad, esa no es la fuerza motora del sistema, sino su vehículo, su envoltorio.
La fuerza motora es la sed de control de un tirano, un hombre fuerte, que allá por los años noventa se valió de la nostalgia soviética para alcanzar la cima, atrincherarse en ella y practicar la política como un juego, un deporte: a ver quién mantiene el poder durante más tiempo. Él, de momento, gana.
Lleva 32 años ganando.
Creo que un estudio de su régimen, del légamo emocional en el que se ha construido y de las personas que lo sufren, pero que también se benefician de su estabilidad y asistencialismo, puede resultar interesante.
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Autor: Argemino Barro. Título: El padre del pueblo. Editorial: Siglo XXI. Venta: Todos tus libros.


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