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La rara soy yo

Este libro combina periodismo narrativo, ensayo cultural, investigación, memoria personal y crónica de costumbres para iluminar uno de los fenómenos más visibles del presente: el regreso de lo mágico en plena era tecnológica.

En este making of Marta Sader explica cómo escribió Espiritualidad líquida (Debate).

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Yo creía que todo había empezado en la escuelita a la que llevaba a mi hijo, una casa grande en medio del campo con columpios de madera. Allí fue cuando me dijeron por primera vez que si el niño tenía mocos, no era simplemente porque tuviese un virus, sino porque no quería separarse de mí.

Luego, en una fiesta infantil, otra mamá me dijo que no llevaría a su hija de tres años al médico si enfermara: la pequeña, que aún hablaba con dificultad, debía resolver su conflicto emocional, y así se curaría de cualquier mal.

Entretanto, en el WhatsApp de padres del colegio me llegaban invitaciones a temazcales, a limpiezas de útero, a retiros tántricos. Oportunidades de sanar con cirugías astrales, encuentros para activar “el sol femenino”.

Me sentía como si me hubiesen dejado caer en Macondo. Como si en aquel pueblo al que nos habíamos mudado hace unos años también se entremezclaran la realidad y la magia, hasta el punto de que resultara imposible distinguir una de la otra.

"Aun sabiendo de mi escepticismo, abrían ante mí caminos que parecían imposibles: niños entrenados para ver con los ojos cerrados, aliens que caminan entre nosotros"

Yo me enfrentaba a todo aquello de la única forma que sé: investigando. Leyendo libros, escuchando pódcasts. Preguntándome y preguntando a aquellos padres y madres que me rodeaban por qué creían en lo que creían. Por qué, en un mundo supuestamente racional, les parecía normal darles homeopáticos a los niños o comunicarse telepáticamente con los animales. Por qué confiaban más en el reiki que en el pediatra.

Saberlo era importante, porque poco a poco se estaban convirtiendo en mis amigas. En mi familia. Conformaban esa tribu con la que soñamos todas: la que va por ti a comprar el bloque de arcilla que han pedido en el colegio. La que se ofrece a quedarse con tu hijo si tienes una entrega particularmente exigente. La que va a darles de comer a tus animales cuando te vas de viaje.

Ellas respondían a mis muchas preguntas con apertura y generosidad. Aun sabiendo de mi escepticismo, abrían ante mí caminos que parecían imposibles: niños entrenados para ver con los ojos cerrados, aliens que caminan entre nosotros. Yo las escuchaba tan boquiabierta como agradecida.

Bromeaba diciendo que estaba haciendo un máster para entenderlas: así se sentía ese leer, ese escuchar, ese cuestionarme todo aquello que creía cierto. En medio de aquel proceso me llamó Paloma Abad, de Debate, para decirme que si me gustaría escribir un libro, que sobre qué versaría. La respuesta dio un nuevo sentido a toda aquella investigación.

"A la vez que yo descubría el mundo increíble de mis amigas, el mundo real se introducía más y más en su universo encantado. Abrían bares donde se leía el tarot; el horóscopo pasaba a ser la categoría más importante en Tinder"

Escribiendo Espiritualidad líquida fue como me di cuenta de que la cosa no había empezado en aquella escuelita, sino muchos años atrás: en casa de mi tío, que se ofrecía amablemente a curarnos con sus imanes, que tenía revistas con títulos tan provocadores como “Medicina ¿ciencia o pseudociencia?”.

Pero también en la revista de viajes para la que trabajaba, donde la sección de “dónde viajar según tu horóscopo” (que escribía y categorizaba en la sección de Humor) había acabado por hacerla una astróloga profesional. En las librerías, donde cada vez había más títulos místicos que hasta hacía no mucho solo habrían tenido cabida en pequeñas tiendas esotéricas.

A la vez que yo descubría el mundo increíble de mis amigas, el mundo real se introducía más y más en su universo encantado. Abrían bares donde se leía el tarot; el horóscopo pasaba a ser la categoría más importante en Tinder. Se acuñaba el término “conspiritualidad”, que habla de la facilidad con la que las conspiranoias se distribuyen en los círculos espirituales.

Ahora, Espiritualidad líquida está escrito. Gracias a él no solo he entendido por qué creen mis amigas; también las razones de este resurgir de lo mágico. De dónde viene, por qué vive su apogeo ahora, cuáles son sus raíces. Y por qué vivimos en un mundo mucho menos racional de lo que parece, donde la rara soy yo.

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Autora: Marta Sader. Título: Espiritualidad líquida. Editorial: Debate. Venta: Todos tus libros.

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