Inicio > Blogs > Crónicas de Syldavia > Cantonet, el racó tintinaire (V): Más actividades en Cantonet

Cantonet, el racó tintinaire (V): Más actividades en Cantonet

Cantonet, el racó tintinaire (V): Más actividades en Cantonet

Nuestra actividad profesional seguía su curso en paralelo. La imprenta y la tienda de Cantonet ocupaban nuestro tiempo laboral en su totalidad, aunque lo que nos mantenía más ilusionados era la apuesta tintinesca. Eso provocó que el taller gráfico fuera decayendo poco a poco y, por contra, Tintín se iba afianzando cada vez más en nuestras vidas.

Nuestras mentes estaban en permanente ebullición, generando ideas e iniciativas nuevas con las que ir rellenando las celdas de este majestuoso panal tintiniano.

La condición de M. Carmen como directiva de la asociación “Tintincat” y posteriormente “1001”, la cual tiene como finalidad la promoción de la obra gráfica de Hergé entre los más jóvenes y adultos, hizo que se fuera gestando en su testa la idea de llevar a cabo un concurso para los niños escolarizados en el distrito donde teníamos la tienda. Tanto podía ser una gincana por las calles adyacentes, un juego de preguntas y respuestas o un concurso de dibujo que fuera divulgado por todos los centros escolares del barrio en el que estábamos establecidos, y que cualquiera de ellos tuviera como recompensa para los ganadores unos premios lo suficientemente llamativos, en forma de viajes y de material didáctico, como para ilusionar a dichos escolares.

Concurso Interescolar de dibujo “tintinaire” de Cantonet

M. Carmen iba comentando entre clientes y amigos su incipiente idea, provocando que las aportaciones de éstos le fueran confeccionando el esquema de un concurso de dibujo con la participación de un buen número de centros educativos de la zona periférica a nuestro establecimiento.

Un buen día hizo acto de presencia en la tienda Miquel Puig, secretario de Tintincat y amigo personal nuestro. Esta persona, precisamente poseedora de una larga experiencia en concursos educativos centrados en el aspecto multilinguístico y concretamente en el inglés, captó la idea de M. Carmen y, recogiéndole el guante, empezó a diseñar y coordinar un concurso de dibujo tintinesco de gran calado social, que finalmente no tendría precedente alguno.

Su desarrollo no consistía en un mero concurso de dibujo al uso y de ámbito local. El proyecto que nos planteó Miquel era muy ambicioso, incorporando en sus bases una amplia dimensión pedagógica la cual se desprende de la lectura de los libros de Tintín.

Los inscritos a ese concurso abarcaban la escolaridad desde 3º de primaria hasta 4º de ESO.

"La difusión de dicho departamento supuso la divulgación del concurso entre más de 4000 centros educativos de primaria y secundaria"

Los alumnos que desearan participar deberían aportar dibujos originales propios. Ni copias, ni plagios, ni meras adaptaciones de la obra creada por Hergé. Estos dibujos tendrían que reflejar valores universales presentes en los libros de Tintín (amistad, tolerancia, ayuda al más desfavorecido, comprensión, etc.) aplicados a temas de actualidad. Para ampliar la propuesta artística de los alumnos, su trabajo tenía que ser acompañado con un lema y un texto explicativo traducido en cuatro idiomas. Todo ello para que el concurso sintonizara con el Plan Nacional de Lectura en distintas lenguas, plan que se aplicaba en aquellos años en los centros educativos y a la vez provocaba la lectura de los libros de Tintín entre el alumnado.

Para llevar a cabo todo este proyecto diseñado y consensuado por Miquel y M. Carmen se contó con el apoyo del “Departament d’Ensenyament de la Generalitat de Catalunya”, a través de la directora de “Serveis de Llengues Extranjeres”, Sra. Neus Lorenzo.

La difusión de dicho departamento supuso la divulgación del concurso entre más de 4000 centros educativos de primaria y secundaria.

Por otro lado, nuestro compañero Xavier Arnau, profesional informático y miembro directivo de Tintincat, nos confeccionó la web del concurso, desde la cual los centros educativos se registraban mediante un profesor, encargado de coordinar los trabajos a presentar de los alumnos que quisieran participar. Al mismo tiempo, se diseñó un cartel promocional con la intención de dinamizar dicho concurso.

Otro de los aspectos a desarrollar para que fuera ciertamente impactante para el alumnado eran los premios o regalos para los ganadores, los cuales se consiguieron contactando con entidades y empresas que pudieran y quisieran involucrarse en el patrocinio de dicho proyecto.

Uno de los premios más apetecibles que se puso encima de la mesa y finalmente se consiguió fraguar era el de un viaje a Bélgica, patria de Tintín, para los ganadores absolutos de cada categoría y edad, acompañados de sus padres y hermanos; todo ello patrocinado por la Oficina de Turismo de Bélgica en Barcelona.

Otros premios ofrecidos fueron cursos online de inglés, lotes de cómics, iPads, material escolar, etc.; la generosidad de empresas y entidades como la Fundación Catalana del Esplai (Fundesplai), Zephyrum Ediciones, Editorial Juventud, Netcom 2, Norma Editorial, International House-Netlanguages, Staedtler, fue enorme y serán siempre dignas de nuestro agradecimiento.

"La calidad y diversidad de los trabajos recibidos era sobresaliente. Muchos de ellos elaborados bajo el lema y temática de la actualidad más impactante"

Para seguir vistiendo el concurso y darle más énfasis, también se contó con la colaboración de El Corte Inglés, mediante la cesión durante quince días de su espacio cultural situado en el Portal del Àngel de Barcelona, en el que se hacía la presentación en sociedad de dicho concurso y quedaba inaugurada la exposición de los dibujos seleccionados, sin que se desvelaran ni los podios ni los premios.

El crecimiento de dicho evento fue inmediato. En cada una de las cuatro ediciones llegaban a Cantonet vía correo certificado centenares de dibujos, seleccionados por los distintos coordinadores de cada escuela que deseaba participar con su alumnado.

Una vez recibidos dichos trabajos, se clasificaban por categorías y, con posterioridad, Miquel y M. Carmen emitían una evaluación de los mismos, filtrando el cumplimiento de los requisitos solicitados en las bases del concurso.

Posteriormente, los escogidos se reenviaban a los técnicos del Departament d’Ensenyament de la Generalitat. Éstos, actuando como jurado independiente, decidían los podios de los treinta ganadores absolutos en sus distintas categorías mediante una plantilla de aspectos a valorar, por si a alguien se le ocurriera impugnar el concurso argumentando, por ejemplo, una teórica falta de neutralidad e imparcialidad.

La calidad y diversidad de los trabajos recibidos era sobresaliente. Muchos de ellos elaborados bajo el lema y temática de la actualidad más impactante. Uno de los temas recurrentes fue el atentado en París a las oficinas del semanario Charlie Hebdo. Otros, por ejemplo, los problemas medio-ambientales ocasionados por la plataforma gasística Castor en el litoral tarraconense.

Los lemas presentados abarcaron más de 20 lenguas, todas ellas tan dispares como el Amazig, indonesio, ruso, paquistaní, etc., lo que conseguía evidenciar el carácter inclusivo y multilingüe del concurso.

En las cuatro ediciones del concurso, también tuvimos la oportunidad de otorgar premios de reconocimiento a distintos alumnos de educación especial que quisieron participar.

"Cuando leímos el escrito de su tutora al entorno de la capacidad de lucha, adaptación y esfuerzo de Andrea quedamos conmovidos y sobrepasados"

Tal como he dicho, los premios se recibían en la tienda de Cantonet. Un buen día, estando M. Carmen y yo presentes en el establecimiento, recibimos un sobre que, al abrirlo y comprobar su contenido, nos sobrecogió a los dos; la consternación que nos provocó hizo que nuestras mejillas acabaran mojadas por un reguero de lágrimas.

Se trataba de un trabajo escrito en “braille” por una alumna del IES Doctor Puigvert llamada Andrea Pérez. Dicha estudiante tenía ceguera total en uno de sus ojos y en el otro tan solo un 10 % de visión.

Cuando leímos el escrito de su tutora al entorno de la capacidad de lucha, adaptación y esfuerzo de Andrea quedamos conmovidos y sobrepasados. Es ahora mismo que estoy escribiendo este artículo en el que, recordando la sensación vivida hace ya 14 años, todavía la emoción me invade y me sobrecoge.

Durante todos los años que duró el concurso Andrea quiso participar y, en la entrega de premios, siempre hizo acto de presencia, recibiendo diversos regalos de parte de los promotores e incluso tomando parte activa en un sorteo de productos escolares sacando de un cesto, como mano inocente, los tickets premiados.

Conversando con Jordi Duch, uno de los presentadores de la ceremonia, rememoraba el nudo en la garganta que le provocaba el momento en el que leía su nombre para que se acercara al estrado y así recoger el aplauso caluroso de todos los presentes junto con los regalos que se le ofrecían.

Me viene a la memoria, en palabras de su padre, las muestras de agradecimiento hacia nosotros, explicándonos la autoestima que había supuesto para su hija el poder participar en dichos concursos tintinescos y el sentirse recompensada mediante el reconocimiento de todo el mundo.

La ceremonia de entrega de diplomas y premios se celebraba en un sábado matinal durante el mes de mayo. El escenario era el fantástico auditorio del CaixaForum de Montjuic en Barcelona. Su aforo superaba los 400 asistentes y era llenado por alumnos, familiares, docentes e invitados privados e institucionales. La empresa FOCUS nos proporcionaba toda la infraestructura audiovisual para poder cubrir la ceremonia, y los costes de dicho espacio eran sufragados por el “Departament d’Ensenyament de la Generalitat de Catalunya”.

En la mesa presidencial se sentaban los promotores de los diversos premios, representación de Cantonet, representación de la Generalitat y Miquel Puig, como coordinador del concurso.

"Pasados esos cuatro años organizando dicho concurso, dimos por finalizada y amortizada nuestra aportación divulgativa y dinamizadora dentro del marco escolar mediante un evento que fué único e irrepetible"

Para llevar a cabo la ceremonia se contó con la aportación de distintos miembros tintinófilos de la asociación Tintincat. En la sala de máquinas controlando luz, sonido y PowerPoint emitido en varias pantallas de gran formato, se encontraba nuestro estimado amigo Pedro Martín. En el apartado visual, nuestro querido y desaparecido Joan Trulls hacía las funciones de reportero fotográfico. Como presentadores del acto se coordinaban dos tintinófilos de alto nivel, Jordi Duch i Joan Manuel Soldevilla, administrando el tempo de la ceremonia dando paso a la entrega de diplomas y premios a los alumnos galardonados.

El concurso se llevó a cabo durante cuatro años dado el éxito que fue adquiriendo. Cada edición contó con la participación entre 4.000 y 6.000 alumnos, procedentes de unos 90 centros escolares inscritos. Colegios que abarcaban un gran espectro de la geografía catalana. Centros educativos venidos desde La Vall d’Aran, pasando por Ripollés y Garrotxa, siguiendo por el Alt y Baix Empordà y atravesando la comunidad hasta Les Terres del Ebre, tuvieron su representación en tan inmejorable iniciativa y actividad tintinesca.

Nos consta que incluso se fletaron autobuses repletos de alumnos y familiares desde los puntos más lejanos de Cataluña, para estar presentes por la mañana en la entrega de premios y por la tarde destinar su tiempo disfrutando de un paseo por la capital catalana.

"El retorno más inmediato que tuvo la tienda durante esos cuatro años fue la presencia en ella de algunos abuelos de alumnos ganadores, pretendiendo comprar los dibujos presentados a concurso por sus nietos"

Pasados esos cuatro años organizando dicho concurso, dimos por finalizada y amortizada nuestra aportación divulgativa y dinamizadora dentro del marco escolar mediante un evento que fué único e irrepetible, en el que la lectura de los libros de Tintín era actividad indispensable y necesaria para desarrollar los trabajos efectuados por los escolares participantes.

Dicho concurso tenía como principal objetivo la divulgación de la obra de Hergé de la mano de “Cantonet, el racó tintinaire”, establecimiento que logró situarse en el mapa tintinólogo durante todos los años de su dilatada existencia.

Recuerdo que el retorno más inmediato que tuvo la tienda durante esos cuatro años fue la presencia en ella de algunos abuelos de alumnos ganadores, pretendiendo comprar los dibujos presentados a concurso por sus nietos. Hoy por hoy, Cantonet sigue custodiando todos esos trabajos con la ilusión y esperanza de poderlos exponer algún día para recuerdo y deleite de todos los alumnos y docentes que participaron y lo hicieron posible.

Finalizadas cada una de las distintas ediciones, nuestra sensación siempre fue de un éxito clamoroso y sin precedentes, teniendo la certeza que mediante dicha experiencia pedagógica, para los alumnos, familiares, docentes y todos nosotros, aunque pasen los años… siempre nos quedará Tintín.

5/5 (1 Puntuación. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios