Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.
Martes, 18 de agosto de 1936: Los Rosales se enfrentan al comandante Valdés
Lo que usted ha hecho, comandante, es una infamia. Yo y mis hermanos lo tomamos como una ofensa personal. Federico García Lorca era huésped de los Rosales, ¡una familia falangista! Y Ruiz Alonso ha tenido la osadía de presentarse en nuestra casa, una casa falangista, y se lo ha llevado sin siquiera prevenirnos. ¿Por qué?
—Federico vivía amenazado en las afueras de Granada y buscó nuestra ayuda. Usted sabe tan bien como yo que es una persona políticamente inofensiva. Ni mi hermano Luis ni nadie de mi familia podíamos negar ayuda a alguien perseguido injustamente. Eso está explicado en la declaración que ha presentado nuestro jefe local de Falange y de la que he enviado copia al gobernador militar, al alcalde de Granada y al jefe provincial de la Falange. Usted verá qué le conviene.
—Cada cual es responsable de sus actos, caballero. No puedo más que repetirles lo mismo que les dije ayer: el señor García Lorca ya no está aquí.
—Pero es que, señor Valdés, resulta que me he encontrado a la niñera de los hijos de usted y me ha dicho que ella misma le ha llevado esta mañana café y un cesto con una tortilla y tabaco al señor García Lorca…
—Esa chica miente.
—… Dice que está en una celda de este mismo edificio, en una habitación con mesa, tintero, pluma y papel, sin ni siquiera una cama.
—No debo dar más detalles. Solo puedo reiterarle que no está aquí. Lo repito: el señor García Lorca no está en el Gobierno Civil. Y le recuerdo que a su hermano Luis, después del espectáculo que dio ayer, ya se le ha expulsado de Falange, y suerte tuvo que no me sacara de mis cabales. Y ahora usted, Rosales, puede estimarse satisfecho con el tiempo que le consagro, en deferencia a su participación en el Alzamiento, pero haga el favor de creerme. Tiene mi palabra de honor de que Federico García Lorca no está ya detenido en el Gobierno Civil.


La suerte estaba echada para Lorca, en un tiempo convulso y de degeneración política y social.
Los intelectuales son el objetivo de cualquier régimen sea cual sea, y en la actualidad los informantes,reporteros y periodistas son objetivos.
Lo que habría que saber es si Lorca está en una fosa común, o si como se dice la familia pago una gran suma de dinero, para que el cuerpo de este se le facilitará a esta, y este fuera sepultado por estos previo silencio de por vida.
Es una posibilidad descabellada pero y si si.
Todo el mundo recuerda el asesinato de Lorca, nadie a Joaquín Amigo Aguado o José María Hinojosa Lasarte. La historia de la guerra civil está llena de víctimas. No estaría de más recordar a Ramiro de Maeztu o Pedro Muñoz Seca, víctimas de una España irreconciliable.