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5 poemas de Habitaciones de existir, de Miguel Sánchez Robles

5 poemas de Habitaciones de existir, de Miguel Sánchez Robles

El lector que se adentre en esta antología descubrirá a un poeta intenso, místico, preocupado por la miseria humana, pero también por aquello que nos hace únicos y especiales. El origen de sus textos está en la nada, lo primero que fue, y en no pensar, que siguió a esa nada. Y el remedio es sencillo: la poesía.

En Zenda reproducimos cinco poemas de Habitaciones de existir. Poesía reunida (1999-2024), de Miguel Sánchez Robles.

*** 

HABITACIÓN DEL ÉTER

Un día te despiertas
sin tu sitio en el éter,
sin la sed de besarnos
en medio de las cosas,
y dices:
«He aquí mi magnífico
reloj de mierda.
He aquí el rápido
desvalimiento de mi vida».
De tu vida imperfecta,
tan imperfecta
como una madre afroamericana
sentada en una cocina muy estrecha
tocándose el cabello
y embarazada de su quinto hijo,
o poniendo rosas muy nuevas en los jarrones
con lágrimas en los ojos,
o como esas otras madres británicas
que tienen cara de llamarse Mildred
o apodarse la Cabra…
Y entonces te preguntas:
«¿De qué sueño terrible he despertado?».
Y entonces te das cuenta
de que no te importan los barcos sin rumbo,
de que no te importan los músculos del brazo,
ni los faros halógenos de los coches Mercedes,
ni los hijos bebidos en mitad de una fiesta,
ni lo que vino después del cine de Visconti.
No te importa

ni la belleza de las mezquitas de Burkina Faso,

y ahora estás ahí

sin tu sitio en éter,

fumando tabaco rubio por compasión
en una de esas capitales europeas donde existe la náusea,
y andas por los hoteles y los bares vacío de palabras
con los ojos tapiados por la ausencia
y sordo,

como si vivieras

en la bodega de un barco muy hundido
y solo te importasen los ojos de los peces,
los hijoputas ojos de los peces

que acabarán comiéndote,

sentado bajo el agua
como una reina muerta
que aún ocupa su trono,

que aún ocupa su trono.

***

BAGDAD

Alguien ha muerto en ti
y tú también has muerto en alguien.
Se agita locamente
la serpiente de trapo
que se ha tragado entero el corazón.
Hoy y siempre es ayer
y hoy y siempre es nunca.

Hablamos con palabras que conocen la muerte
como heredan los peces la asfixia y el dolor.

Todo para decir que alguna vez vivimos.

Yo te pregunto, muerte,
¿en qué Bagdad me esperas?

***

ÁNFORAS

Hubiéramos querido no saber,
hubiéramos querido una alegría de viernes sin tristeza,
vivir como las ánforas, tranquilas.
Hubiéramos querido, no los perros nerviosos,
ni el futuro imperfecto de los verbos,
ni la culpa de amar la cocaína.
Hubiéramos querido,
como Woody Allen,
reencarnarnos en las yemas
de los dedos de Warren Beatty
o volar sin escafandra sobre la curvatura inmensa de la Tierra.
Hubiéramos querido mirar todas las cosas
con los ojos de aquellos que ya no pueden verlas,
vivir de otra manera,
no ver el infinito.
Hubiéramos querido no morir.
Hubiéramos querido ese sueño precioso
que se ha hundido despacio
en los blandos relojes que nunca pintó nadie.

***

HIROSHIMA

La vida es un puñado de ceniza que aún arde,
algo que se deshace como un grumo de sal
o una mariposa que se abrasa los ojos.
También el corazón es Hiroshima.
Y por eso lloramos a escondidas.
Sin apenas motivo,
nos ponemos de pronto las manos en el rostro
y lloramos entonces
como un niño nervioso que no supo vivir.
Mi madre hacía eso
y ni ella ni yo sabíamos por qué.
Luego lo comprendí:
Ser mayor es muy triste
porque puedes morirte cualquier tarde,
vomitar para siempre la sucia piel del mundo.

¡Qué bien rompen un charco
las ruedas de los coches!

No hay viajeros que lleguen
alguna vez a Ítaca.

***

ESTAMOS LLENOS DE POBRE FIEBRE CIEGA

Estamos llenos de pobre fiebre ciega.
Los días pasan
y la belleza se marchita sola.
Solo existe un gas suave
y la sangre preciosa
de un último colibrí vivo,
el helarse la luz
y habitar otros ojos,
buscar hacia delante un nuevo sueño,
como un niño infeliz
que se quedó sin dicha los domingos.

En los días así
me acuerdo de los siglos que perdieron su aliento,
siglos que solo existen
cuando la noche es siempre.

—————————————

Autor: Miguel Sánchez Robles. Título: Habitaciones de existir. Poesía reunida (1999-2024). Editorial: Villa de Indianos. Venta: Todos tus libros.

BIO

Miguel Sánchez Robles (Caravaca de la Cruz, 1957) es narrador y poeta. Ha sido catedrático de Historia. En la actualidad es uno de los escritores más singulares y premiados. Ha ganado, entre otros, los siguientes galardones: VI Premio Internacional José Zorrilla, XIX Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma y Alba, XL Premio de Poesía Ciudad de Badajoz, Premio Internacional de Relatos Cortos Gabriel Miró, Certamen de Cuentos Ignacio Aldecoa, Premio de Narrativa Torrente Ballester, Premio Tiflos, Premio a la Creación Literaria de la Junta de Castilla y León y Premio Internacional de Poesía Mística San Juan de la Cruz. Entre los libros que ha publicado, destacan Treinta maneras de mirar la lluvia (2012), Salvación (2017), Muro de escribir cosas que me dicen que existo (2017), Algo pasa en el mundo (2020), Te llamaré tristeza (2022) y Solo vemos la luz (2022). En 2025 fue finalista al Premio Setenil con No sabe del amor quien vuelve vivo, publicado por Villa de Indianos.

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