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5 poemas de Pablo Llanos

5 poemas de Pablo Llanos

Este poemario es una apuesta por el juego, el lenguaje y los diferentes yoes que aparecen en la escritura poética y en la vida. El libro va creciendo desde una poesía de un corte social hacia el intimismo de la paternidad y la llegada de su hija: porque el mundo se mira distinto cuando uno va a ofrecérselo a otro.

En Zenda ofrecemos cinco poemas de Palabras de paso (Piezas azules), de Pablo Llanos.

*****

Nacionalidad

 En algún momento

de esta caminata

no tan larga como imaginé,

en las calles que recorro

las grúas construirán,

levantan,

han arruinado

el lugar en que nací.

*

 Lenguaje en común

Dime, cuando muera el amor y nos separemos para

siempre, ¿cómo repartiremos el lenguaje? ¿Qué palabras

para ti, cuáles para mí? ¿Volveré a decirle a alguien

cosita? Quizás esta palabra te la quedarás tú y tendré que

rebajar a las siguientes a palabras más vulgares, como

reina o princesa. ¿Y qué pasará con idioto? ¿La utilizarás

también con los demás?

 

Quiero pensar que no estarán a la altura.

 

Ojalá se pudiera salir del amor como del último día de

escuela: lanzando al aire los apuntes y quemando el

lenguaje en las hogueras de San Juan. Me temo que no es

posible.

 

¿Cuántas corresponden a cada uno? ¿Tendremos que

medir las palabras con exactitud? La mitad para cada cual:

Para ti amor, para mí mivida.

Para ti histeria, para mí historia.

Para ti wifi, para mí desconexión.

Para ti gato, para mí alergia.

Para mí recuerdos, para ti expectativas.

Para mí paciencia, para ti tumadre.

 

Cuántas tiraremos a la basura y cuántas donaremos a

una biblioteca o a un club de lectura. Sería hermoso que

otros intentaran interpretarlas y opinaran y dijeran que

les recuerdan a, qué sé yo, algún pasaje de El amor en

los tiempos del cólera o de Rayuela. Me pregunto cómo

separar las palabras sin destrozarlas:

 

Yo me quedaré lava y tú vajillas.

Me quedaré con sobre y tú con todo.

Yo mono y tú volumen.

cama y yo león.

cien y yo pies.

Para ti propiedad, para mí intelectual.

Yo impresora y tú multifunción.

Para ti café, para mí solo.

Para ti miel, para mí luna.

 

Y después, cuando cada uno reconstruya lo suyo,

encontrarme con un cienleón y un recuerdo solo y una

impresora de luna. Tú tendrás un camapiés y un amor

multifunción y miel de histeria. Sería bello esto, que

lo que quedase de nosotros fueran palabras recicladas,

sobrevolumen y cafetodo y monointelectual.

 

Quiero que me des tu palabra: cuando muera el amor

y nos separemos para siempre (igual que nos íbamos a

querer para siempre), parte de nuestro lenguaje quedará en

custodia compartida:

mermelada

cardamomo

cariño

todo

saldrá

bien.

*

¿Sueñan los poetas con endecasílabos eléctricos?

 Y si cansado el poeta de asombros,

de sinapsis mentales y oxímoros

descansa con un sueño cotidiano,

sencillo, de llevar en la mochila,

de declaraciones de hacienda

o calculadoras solares.

 

Un sueño de rutina, pautado,

de vez en la carnicería,

de calendario de menú semanal,

de cruzar un paso de cebra,

de reiniciar el rúter,

de echar gasolina con descuento.

 

Un sueño claro, sin interpretaciones,

en el que el ruido del motor de un coche

no sea más

que el ruido del motor de un coche

y morder una manzana sacie el hambre

durante un rato,

para engañar al estómago

y al subconsciente.

 

Un sueño placentero, de lugares comunes,

en el que el poeta pueda deleitarse

con el olor a tierra mojada,

con una mujer bella como una rosa,

con todo ha sido un sueño.

 

Un sueño de encefalograma plano,

sin cuadernos, ni lápices, ni metáforas,

ni un calambur, símil, elipsis.

Un sueño reparador, de color verde,

como todos los sueños reparadores.

 

Un sueño de cocina de aprovechamiento

que le dé al poeta la oportunidad

de recurrir a sus habilidades cuando

–por la mañana– le pregunten:

¿Qué has soñado hoy?

*

Verbalizar

Vamos a salir por la puerta grande de este silencio

que tanto te molesta. Dejaré de ser un sujeto pasivo.

Verbalizaré todo. Ningunearé mis preocupaciones. Ven.

Cristalizaremos nuestros futuros. Verticalizaremos las

camas donde nos erizamos los miedos.

Agujizaremos nuestros descosidos.

Aireacondicionaremos nuestras más encendidas peleas.

Epicentraremos los temblores de nuestras rodillas.

Erosramazzotizaremos las canciones tristes.

Nopormuchomadrugaré todas las mañanas a tu lado.

 

Huevofritaremos nuestros desayunos.

Sofritareremos todos nuestros desaguisados.

Croquetizaré las sobras del banquete de tu sexo mientras tú

me milanesas con tu lengua.

Canapearemos nuestros temporales y después

tempestaremos nuestras calmas.

 

Vamos allá, es hora de mundocambiarnos a nosotros

mismos,

de mafaldizar las constituciones,

de homersimpsonizar los patriarcados,

de maradonear a los poetas zurdos,

de arbolizar los muebles viejos.

Avanzaremos compotizando a los componentes de las

comparsas

que no suenen bien.

Pasaportearemos a los indocumentados

y simpapeleareamos a los funcionarios

y emeritaremos a todos los reyes

e indigenaremos a los conquistadores.

 

Laberintizar los atajos.

Libelularizar los drones.

Parvulizar nuestras facultades.

Bibliotecalizar los gimnasios.

Caracolademarizar las tertulias de televisión.

 

Y así, cuando lo hayamos verbalizado todo, no habrá

traductor online capaz de entendernos. Fulminaremos los

teclados predictivos. Los correctores de los smartphones se

estrangularán con sus propias manos.

Tú y yo:

un solo verbo.

*

(Sin nombre)

No tendré tiempo para escribir cuando nazcas, cuando

tu cuna y tus llantos nocturnos y tu necesidad de amor,

pañales y chupetes ergonómicos conquisten el lugar en el

que resistían mis chorradas frikis. Ya no tendré espacio

para almacenar poemas fallidos. Tampoco tendré poemas

fallidos. Porque tener hijos frustra. Soy consciente.

No te preocupes. Tengo elaborado un plan (en realidad

es una excusa) (como casi todos mis planes). Cuando llegue

el momento en el que tenga que rendir cuentas, no dudaré

en asegurar que mi gran novela, mi verso infinito, mi escena

perfecta, mi relato esférico, mi ensayo definitivo están ya

escritos. Que la vida se abre paso y que tú serás,

 

oh life, oh you, mi contribución al poderoso drama.

***

Pablo Llanos Urraca (Donostia – San Sebastián, 1974) creció en Errenteria y reside en Badalona, donde trabaja como ingeniero para IBM. Entretanto vivió en Madrid un porcentaje físicamente indeterminado. Pese a su avanzado estado de madurez, aún no ha perdido la curiosidad. No está de vuelta de nada. Practica el intrusismo por vocación poética. Como reseñista, hackea libros en diversas revistas literarias: Quimera, Culturamas y Moon Magazine, entre otras. Ha encestado un par de relatos en Librújula y Orsai y hay quien asegura que ha visto alguno de sus poemas bailando antología Eguratsak / Atmósferas (Noski, 2024). En 2024 obtuvo el Primer Premio de Poesía Lekuona Fabrika. Es autor del poemario Manual de Modelado de Corazones para Hombres de Hojalata (Ed. Cuadranta, 2022).

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Autor: Pablo Llanos. Título: Palabras de paso. Editorial: Piezas Azules. Venta: Todostuslibros.

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