Inicio > Blogs > Ruritania > En el cementerio, “en el dormitorio”

En el cementerio, “en el dormitorio”

En el cementerio, “en el dormitorio”

Para mi tío Joaquín, como recuerdo de aquel día.

 

Tan normal como estar vivo

es estar muerto

y tal vez

más normal,

y habitual,

es estar muerto.

Visito un cementerio,

“dormitorio” en latín

(los romanos eran sabios

y prácticos),

y encuentro la armonía,

la belleza,

la claridad,

la luz

y la paz.

 

Visito a una tatarabuela

de Ares,

Ángela Bugallo Saavedra,

a la que por supuesto

no conocí,

pero añoro.

Visito también

a mis antepasados

enterrados en Miño,

cerca de Ares,

los Pérez-Mendaña,

entre ellos

mi tío Antonio,

que no era de la familia

de forma natural,

directa,

sino que estaba casado

con una tía mía.

La aventura de la vida

y de la muerte

lo llevaron aquí,

desde su Valladolid

natal

hasta Galicia,

A Coruña,

ya digo,

Miño.

 

Era un gran hombre,

una gran persona,

lo quise mucho,

todos mis primos

lo quisimos mucho.

Tenía el don de amar

a los niños

y de ser amado por ellos.

Era sonriente,

profundamente bueno,

y un caballero,

un caballero castellano,

español.

 

El panteón de los Pérez-Mendaña

en el bello cementerio de Miño,

tiene una puerta de bronce,

grande y hermosa,

una puerta que parece dar

a la muerte,

pero en realidad

da a la vida,

a nuestra Vida.

Mi tío Joaquín,

que me acompaña,

me dice que él

tiene una llave.

 

No soy de visitar

muchos cementerios,

pero me gustan,

sobre todo éstos

gallegos,

en la costa,

con tan magníficas vistas.

Mi padre

está enterrado

en el cementerio

de Pontedeume,

y cualquier día

iré a verlo.

Él adoraba su pueblo

y quería ser enterrado

aquí,

con su padre,

con su madre,

con los suyos.

Finalmente pudo ser.

 

¿Dónde iremos nosotros?

Acaso vivir o morir

sea indiferente,

sólo Dios lo sabe,

sólo Dios conoce

los Tiempos,

los maneja,

incomparable Relojero,

inefable arquitecto.

A Él debemos

rezar

para que nos cuide,

para que dé

un sentido

a nuestra vida,

un sentido

a la altura

de nuestro Padre

que está en los cielos

y que con el calor de su Ser

se refleja en nuestras

almas,

nos hace como Él,

a su Imagen

y Semejanza.

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios