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Rosa Montero: «El feminismo es cosa de todos»

Rosa Montero: «El feminismo es cosa de todos»

Rosa Montero es enfática al señalar que el machismo también está presente en las mujeres: «El prejuicio es ciego y no nos damos cuenta». Por esta razón, asegura, el feminismo debe ser «una cosa de todos», ya que para cambiar a la sociedad es necesario que hombres y mujeres se unan en una misma lucha.

Montero insiste en que, tal y como titula su último libro, Los tiempos del odio (Planeta), vivimos en un mundo fraccionado y en medio de una «crisis creciente de la credibilidad y legitimidad democrática». Sin embargo, deja claro que es posible ganar batallas si se pelea por las ideas en las que se cree.

—Los tiempos del odio es una novela de ficción, pero tiene muchos momentos y situaciones reales.

—Sí, yo siempre digo que mis novelas de Bruna Husky son las más realistas que he escrito, a pesar de que suceden en el año 2110. Pero la ciencia ficción es así. La gente tiene un prejuicio espantoso con la ciencia ficción, pero en realidad te proporciona una herramienta metafórica maravillosa para hablar de la condición humana y del aquí y el ahora. Los tiempos del odio es una de las novelas más realistas que he escrito, desde luego.

—¿Vivimos en tiempos de odio?

—Bueno, no es que lo crea, es que es obvio, es evidente. En todo el mundo. Ha habido una crisis creciente de la credibilidad y legitimidad democrática. Nuestra democracia es muy transparente y eso es un gran valor, pero deja ver entonces sus lacras, su injusticia, su corrupción, su hipocresía (…). La gente se deja engañar por la falsa pureza del dogma. Por ejemplo, está (el presidente de Estados Unidos, Donald) Trump y (el presidente de Brasil, Jair) Bolsonaro, que son dos jefes de Estado de dos países tremebundos, han llegado al poder votados por millones de personas con unos discursos electorales claramente de odio, que antes no se atrevía la gente a hacerlos. Mi novela intenta ser justamente un consuelo y una esperanza ante eso. Intenta decir que si te comprometes, que si luchas por tus ideas, que si intentas combatir el odio en ti mismo, esa manipulación, esa mentira, se puede conseguir ganar una batalla dentro de la gran guerra.

—El año pasado también publicó la ampliación de su libro de biografías de mujeres.

—Sí, Historias de mujeres (Penguin Random House) era un libro que publiqué hace 25 años y ahora lo he ampliado. Tenía 16 biografías grandes y ahora tiene 90 nuevas biografías pequeñas, retratos de mujeres desde hace 4.300 años hasta ahora. He intentado que no fueran muy famosas, pero son todas mujeres formidables. Y es una demostración, una vez más, de algo que cada día tenemos más claro, y es que se nos ha escamoteado la historia, nuestra propia historia, a hombres y mujeres del pasado. Ha habido mujeres en todos los campos de la sociedad, en todos, destacando y siendo importantísimas, pese a todos los problemas que tenían para hacerlo. Lo que pasa es que luego no han sido recogidas en los anales de la historia.

—¿Y por qué cree que esto ha sucedido? ¿Hay machismo en la historia?

—Claro, por el sexismo. El sexismo es el que ha hecho eso, y todavía sigue, aunque hemos mejorado muchísimo y entre todos, porque el machismo es una ideología en la que nos educan a todos. Las mujeres también lo somos, todos. Para cambiar esta sociedad tenemos que cambiar todos, hombres y mujeres. Aunque en el mundo occidental todos hemos cambiado mucho, aún queda mucho sexismo y las mujeres siguen siendo relegadas. Por ejemplo, ya que estamos en la Feria del Libro, el Premio de la Crítica en España creo que lleva 66 veces que lo han dado y creo que lo han ganado cuatro mujeres nada más. Es tan ridículo que no merece la pena ni comentarlo.

—Hace poco también firmó un manifiesto en el que se ponía sobre la mesa la desigualdad en la profesión. ¿Cómo lo vivió y cómo cree que se vive ahora?

—Ya te digo que todavía sigue existiendo. Y también lo hacemos nosotras. La palabra del hombre sigue siendo la ley y sigue siendo la ley para todas nosotras. Tenemos una visión, para los hombres y para las mujeres, completamente sesgada de la realidad. Afortunadamente se están haciendo muchísimos estudios ahora que demuestran ese sesgo. Por ejemplo, en atención médica primaria hay estudios hechos en España, en Estados Unidos y en otros países, que demuestran que ante los mismos síntomas a los hombres les mandan más pruebas diagnósticas y a las mujeres nos mandan más ansiolíticos. Porque al hombre se le cree y las mujeres somos unas neuróticas. Y esto lo hacen doctores varones y doctoras también. Hay montones de estudios y de investigaciones que se hacen y que demuestran que sigue existiendo un sexismo muy grande, y además el prejuicio es ciego.

—¿Y qué podemos hacer para dejar atrás ese prejuicio?

—Las mujeres y los hombres tenemos que intentar analizar la realidad, pensar, volver. Hacer una inversión de los datos y de la situación está muy bien. Si pones al hombre en el lugar en el que están las mujeres se ve más claro lo anómalo de algunas situaciones.

—¿Qué opina de esta nueva ola feminista?

—Pues que está muy bien, que estamos subiendo un peldaño en la Historia. Que es una reacción lógica, así funciona en la sociedad. Cuando hay una subida de movimientos progresistas se levanta un movimiento retrógrado, y cuando hay un movimiento retrógrado que asciende se levanta una contestación progresista. Esta subida del movimiento feminista es una contestación a lo que hablábamos antes, a la fascitización de la sociedad. Y además, una cosa muy interesante que tiene esta ola del movimiento feminista es que por primera vez en la historia, estoy hablando de Occidente nuevamente, los hombres se han sumado de una manera multitudinaria. En la última manifestación en Madrid del 8 de marzo, por ejemplo, que en datos oficiales quizás seríamos algunos más, éramos 370.000. Pues el 40% eran hombres, de todas las edades.

—Es fundamental que las referentes feministas empiecen a ser visibilizadas tanto como los hombres?

—Claro, porque el feminismo no es cosa de mujeres, es cosa de todos. Y estamos cambiando la manera en que nos relacionamos y la sociedad en su aspecto más básico. Cambiamos todos y a todos nos interesa. Y ya hay muchos hombres que se están dando cuenta. Es una de las de las grandes peculiaridades de esta última ola feminista.

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