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¡Que alguien se ocupe un rato de esas niñas, por favor!

¡Que alguien se ocupe un rato de esas niñas, por favor!

Hay algo que casi no se ha contado. Ser madre es un coñazo. No siempre. No todo el rato. No para todas las madres. Sí muchas veces, mucho rato, para muchas madres. Pero, como dice Nuria Labari, a las madres “nunca se las ha escuchado”.

"El cerebro de una madre nunca desconecta de la maternidad"

“Cualquier texto que huela a experiencia femenina es a la literatura lo que los tampones a las droguerías: un producto de ‘higiene íntima’. Puedes comprar tampones en la misma droguería donde venden perfumes caros, pero cada cosa está en su balda y cada estantería tiene su valor”.

No se nos ha escuchado y, además, nos cuesta hablarlo. Muy pocas autoras se han atrevido a contar la maternidad con crudeza. Quizá solo Rachel Cusk (A Lifes Work: On Becoming a Mother) en un libro que ni siquiera se ha traducido al castellano y que es una dosis de realidad y, sobre todo, un espejo.

Igual que el de Labari. Un espejo que te hace preguntas difíciles, las preguntas que fingimos no escuchar. Porque ser madre es maravilloso y horrible, ilusionante y terrorífico, apasionante y aburrido… Ser madre es un triple salto mortal sin red, sin fin, sin descanso.

El cerebro de una madre nunca desconecta de la maternidad. Puedes trabajar, escribir, amar, comer, dormir, vegetar… pero nunca jamás volverás a hacerlo por completo.

"El libro de Nuria Labari hay que leerlo despacito, con un lápiz, subrayando. Y, al acabar cada capítulo, levantarse, pasear, pensar"

“La infancia es la mezcla perfecta de dos ingredientes contradictorios: el poder absoluto y la fragilidad máxima”.

¿Se puede apagar la maternidad, ponerla en modo avión, desconectar cinco minutos? No, no se puede.

“Antes era un templo del placer, ahora soy un templo del consuelo”.

El libro de Nuria Labari hay que leerlo despacito, con un lápiz, subrayando. Y, al acabar cada capítulo, levantarse, pasear, pensar. Es un libro necesario y, a la vez, insuficiente: nos faltan más mujeres, nos faltan más madres, más no madres, más trabajadoras, más artistas, más abuelas, más limpiadoras, más ejecutivas, más madres solteras… Nos faltan nuestras voces. Dicho esto: qué bien piensa y qué gusto leer a Labari. Que alguien se ocupe un rato de esas niñas, por favor. Que Nuria siga escribiendo.

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Autor: Nuria Labari. TítuloLa mejor madre del mundoEditorial: Literatura Random House. VentaAmazonFnac y Casa del Libro.