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Baltasar Porcel y Josep Pla: primer encuentro

En su libro El joven Porcel, Sergio Vila-Sanjuán reconstruye la trayectoria del escritor mallorquín Baltasar Porcel entre 1960 y 1973, su meteórica ascensión literaria y el ambiente rompedor de la década, en Barcelona, en España y en el mundo, que Porcel vivió. Reproducimos una parte del capítulo “Fascinación y enfriamiento”, dedicado a su relación con Josep Pla.

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«5 julio 1964. Día poco claro, muy caluroso. Después de comer aparecen Permanyer, una señora valenciana y Porcel de Mallorca. Vamos a Pals, Cap Sa Sal y Tamariu, a ver a Riba, pero no lo encontramos. Volvemos a casa a las siete.»

Lo escribe Josep Pla en su dietario de ese año, que permaneció inédito hasta su recuperación en 2014 en el volumen La vida lenta.

Reconstruyamos, con uno de los que la realizaron, esta primera visita, que inaugurará una relación decisiva.

Lluís Permanyer es uno de los grandes periodistas barceloneses en activo, un puntal de la redacción de La Vanguardia. Me cuenta: «Baltasar Porcel y yo éramos amigos. No recuerdo cómo nos conocimos. Él había empezado a trabajar para la Editorial Planeta, donde dirigía una colección de guías turísticas, y yo le escribí la de Salamanca y la del País Vasco. Nos veíamos a menudo, con Assumpció [Gausà, esposa de Permanyer] y Concha».

Porcel y la escritora Concha Alós, recuerda, «tenían una relación muy normal, cariñosa. Entonces ella era más importante y él la respetaba, al menos en público. Cuando ella hablaba de literatura, él callaba».

"Josep Pla fue el personaje escogido para empezar. A partir de ese momento las visitas menudearon y nuestra amistad se volvió intensa"

«Yo trabajaba en editorial Destino. Un día Baltasar me dijo que quería conocer a Josep Pla. Organicé la visita y nos fuimos en su coche, un Seat 600, él, Concha y yo. Como a Pla lo que más le gustaba era que lo fueran a buscar y luego salir a “escampar la boira”, le recogimos en la masía y nos fuimos por ahí. Hablamos de todo lo divino y de lo humano. Enseguida vi que el encuentro había ido muy bien. En los años siguientes se hicieron amigos.»

La visita, sin embargo, tuvo muy malas consecuencias para Permanyer.

«Josep Vergés [propietario de la editorial Destino] se enteró de esta escapada y yo creo que pensó que Porcel quería atrapar a Pla para llevárselo a Planeta. Se enfadó. Sin decirme por qué, nos echó de la editorial, a mí y a Assumpció, pocos días antes de que naciera nuestro hijo Marc. No esgrimió ninguna causa y no había motivo justificable, así que estoy convencido de que fue por este viaje.

»Cuando volvió su socio, Joan Teixidor, que había acudido a un congreso internacional de editores, se encontró con que ya no estábamos. Entre los tres llevábamos toda la parte propiamente editorial de Destino. Assumpció como correctora y yo como jefe de producción. Teixidor me dijo: “Esto no me gusta, pero no me pelearé con mi socio por ti”.

»Fue después de irme yo cuando Baltasar se acercó a Destino. Aunque también acabaron muy mal: a Vergés, Porcel (años más tarde, cuando llegó a mandar allí) le tapió el despacho con una pared para no verlo.»

Algo de razón tenía el editor catalán en sus sospechas. En una carta de Baltasar Porcel a Josep Pla, fechada el 21 de septiembre de 1964, le pide una introducción general de diez folios para una guía de Barcelona, de la Editorial Planeta, por la que le ofrece tres mil pesetas.

Pla, Porcel y Permanyer en la primera visita, 1964

El ampurdanés, empero, muestra su fidelidad. «No quiso escribir el artículo porque él era de la editorial Destino y podría haber una rivalidad editorial», recordaría Porcel.

La guía en cuestión no llega a realizarse.

Pero a consecuencia de este encuentro, al escritor mallorquín Josep Pla empieza a interesarle «en serio, y mucho». En efecto, «poco después pensé en hacer una serie de entrevistas para [la revista] Serra d’Or. Josep Pla fue el personaje escogido para empezar. A partir de ese momento las visitas menudearon y nuestra amistad se volvió intensa».

"Cuando lee el texto final de Pla sobre el tema se queda perplejo: «Había copiado el mío al pie de la letra, sin citarme para nada»"

Pla y Porcel se habían identificado mutuamente mucho antes. En 1958 el ampurdanés había viajado a Mallorca y conocidos comunes ya le habían hablado de la joven promesa, aunque no se encontraron en persona.

Tras la primera toma de contacto propiciada por Lluís Permanyer, la correspondencia que se conserva de esta época y otros testimonios publicados dan fe de esa paulatina intensificación de la relación entre ambos.

El 16 de febrero de 1965, Porcel le propone rendir visita con su compañera. Pla pregunta, cauto: «¿La Sra. Alós está de buen humor?». En marzo, el ampurdanés le pide a Porcel que le pase algo de documentación sobre Peñíscola, localidad que conocía bien dada su fascinación por el Papa Luna. El mallorquín le entrega media docena de folios de redacción propia.

Cuando lee el texto final de Pla sobre el tema se queda perplejo: «Había copiado el mío al pie de la letra, sin citarme para nada».

EL AFIANZAMIENTO

Porcel publica su perfil-entrevista «L’homenot Josep Pla» en la revista Serra d’Or en agosto de 1965. Parte de una valoración que le motiva: su obra. «Modestamente creo que es una de las dos o tres más importantes que ha dado Cataluña en este último cuarto de siglo.» Aquí aún resulta tímido: acabará pensando que es, simple y llanamente, la más importante del siglo xx.

Tras una lírica descripción de la masía, y de su interior, donde detecta con espíritu realista detalles como el «café frío de una taza» y «un plato con media coca reseca», pasa a la del personaje. Pla «viste de negro o de azul oscuro ligeramente rayado de color claro».

Sergio Vila-Sanjuán con Baltasar Porcel en Palma de Mallorca, febrero 2000

La preparación y realización del encuentro ha llevado su tiempo. Primero Porcel le ha pasado un cuestionario previo. Luego «he hablado con él muchas horas, aun días».

En la conversación transcrita, el joven aguijonea al sénior: «Dicen que se hace usted el pobre y que, en realidad, es un hombre rico». Pla, por su parte, no regatea frases brillantes: «La forma más elevada de la cultura es la amenidad, es decir, la antipedantería».

"Los dos escritores realizan juntos un viaje a Mallorca, en cuyo transcurso recalan en Andratx; al retorno, Pla publica en Destino el artículo Cómo son los mallorquines"

Pero en esta entrevista hay noticia. El escritor ampurdanés anuncia nada menos que la publicación de su Obra Completa e, inaugurándola, el inédito El quadern gris.

¿En qué contexto se produce este significativo anuncio? Serra d’Or, según recordaría Porcel, «era la primera revista periódica en catalán que aparecía durante el franquismo —no podía impedirlo, ya que la editaba la abadía de Montserrat amparándose en el concordato del Estado español con la Santa Sede—. En su vertiente cultural, Serra d’Or obedecía a los postulados del catalanis­mo radical y de la izquierda cercana al marxismo, para casi todos los cuales Pla era un proscrito. La publicación de esta entrevista constituyó su regreso, casi podríamos decir triunfal, para el intenso mundo clandestino de la cultura barcelonesa de la época».

Feliz y agradecido por el buen trato, mediando entre ambos una clara sintonía, el escritor consagrado decide amparar al emergente, y está dispuesto a colocarlo en la revista Destino, tan influyente entonces, de la que constituye un pilar. Empieza por presentarlo y recomendarlo al legendario editor de la publicación —que la había fundado en Burgos con algunos amigos falangistas catalanes en el año 1937— y de la editorial homónima; el que había puesto de patitas en la calle a Lluís Permanyer y a su esposa por aquel primer encuentro.

Le escribe Pla a Porcel: «Vergés está encantado con usted». Y le aconseja: «Por favor, no rompa ningún plato con el pseudomarxismo que la juventud aspira a exhalar». «Lo importante, en el mundo intelectual, es mantener un liberalismo total, abierto y volteriano […]. Es el trámite que tenemos que pasar. Luego, ya veremos. Manténgase con Vergés en este tono y tendrá carta blanca.»

Cubierta de El jove Porcel

Le señala, también, el temario que abordar: «Lo que debe hacer usted es escribir sobre los países de lengua catalana. Debe descubrir el país. Está por descubrir».

"Porcel escribe a su maestro, satisfecho: Ayer salió en Destino mi primer artículo"

Los dos escritores realizan juntos un viaje a Mallorca, en cuyo transcurso recalan en Andratx; al retorno, Pla publica en Destino el artículo «Cómo son los mallorquines». Porcel envía a la revista un artículo de elaborada y afable respuesta, y ahí arranca la colaboración. El 7 de noviembre de 1965, Porcel escribe a su maestro, satisfecho: «Ayer salió en Destino mi primer artículo».

El joven considera al editor Vergés «agradable y eficiente» con él, aunque añade que posiblemente por haberle tratado a través de Pla, ya que tiene fama de brusco. Vergés le solicitará para la revista una sección, «Viajando por España», pero le devuelve a Porcel dos textos, sobre la Dragonera y Sierra Nevada, porque le parecen «monótonos». Le pide entonces «artículos más vivos y que susciten comentarios». Y largas entrevistas «a personajes importantes del país y de Madrid».

Porcel anuncia a Pla su negativa a esta oferta, dado que las entrevistas importantes ya las está haciendo para Serra d’Or. «Un día de estos iré a ver a Vergés y se lo diré.» Pero, por supuesto, acabará publicando las entre­vistas solicitadas: serán los famosos «Encuentros», que le consagran en el plano peninsular

Cubierta de El joven Porcel

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Autor: Sergio Vila-Sanjuán. Título: El joven Porcel. Editorial: Destino. Venta: Todostuslibros y Amazon

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