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Caperucita no está sola en el bosque

Caperucita no está sola en el bosque

Cuatro cuentos de mediana extensión, ambientados, todos ellos, durante los meses estivales, y firmados entre 2010 el más antiguo y 2017 los dos más actuales, forman parte de este breve e intenso volumen, dedicado, como hijo agradecido que es, a sus padres, “que me enseñaron a no unirme a los lobos”. Los dos primeros relatos, “547 amigos” (2010) y “Antes de los dieciséis” (2013) ya eran conocidos, puesto que habían salido a la luz en la prensa, si bien en la página preliminar de la obra se deja claro que han sido debidamente revisados para la ocasión. Los del 2017 —“Cuatro novios” y “La hija única”, probablemente el más cuajado de todos los aquí presentes—, para regocijo de sus muchos lectores, lucen la vitola de inéditos. De hecho, en el primero de ellos, “Cuatro novios”, ambientado en Badajoz en plena canícula, se nota ostensiblemente el paso del tiempo en el rostro de Bevilacqua, Vila para los amigos, quien hace alusión a sus inevitables canas y ya porta en su hombro la estrella de cinco puntas en calidad de subteniente de la Guardia Civil, sin que, como él mismo confiesa, sea aún consciente de su nuevo grado. Vila, que se considera a sí mismo como un dinosaurio, aunque conserva intacto su ojo clínico, admite, no sin cierto sentimentalismo y resignación, que sus días como investigador “estaban tan contados como los de la raza humana como especie única y presuntamente inteligente”. Malos tiempos, pues, para el asunto policial en donde no faltan los jóvenes tiburones en busca de un ascenso meteórico y la gloria por la vía rápida. Tipos que hacen alarde de unos nuevos métodos de investigación, basados en la informática y otros modernos aspectos científicos, como la aquí llamada “cascarria digital”, que Bevilacqua no entiende ni tiene la maldita intención de aprender.

"Nada nuevo bajo el sol. Y, sin embargo, en cada una de las entregas de las aventuras de Vila y Chamorro siempre hay un recurso nuevo que sorprende, una reflexión inédita o una alusión literaria que nos pone a cavilar y pensar."

¿Y Chamorro, qué fue de su fiel y generosa Chamorro? El cuento en cuestión, “Cuatro novios”, da mucho de sí en cuanto a información sobre quiénes rodean a nuestro avispado guardia civil, el señor de los pálpitos, como el Plinio de antaño. Chamorro se nos presenta ahora como una “cuarentona cuajada”, en tanto que Arnau, con sus certeros diagnósticos, empieza a hacerse mayor, lo que resulta conmovedor para el propio Vila, quien confiesa haber criado a sus pechos a aquel muchacho, “desde que un día me lo entregaran, atontado perdido y con demasiadas ganas de agradar”. Virgi, es decir, Chamorro, en el relato que cierra el volumen, “La hija única”, experimenta un leve pero significativo cambio. De natural optimista a lo largo de las entregas anteriores, siendo así el contrapunto de un jefe que cada día confía menos en la bondad del género humano, ahora se apunta a la teoría del vaso medio vacío. Todo se pega, menos la hermosura.

Es justo en este relato, con el que concluye el volumen, donde sale a relucir la teoría de Silva sobre los lobos, muchos y rabiosos, que habitan en el animado bosque humano. La reflexión, un tanto reivindicativa y nada pueril, no tiene otro objetivo que dejar patente la escasez de recursos con los que cuentan los buenos frente a esa horda de malos que nos acecha: “Hay tantos lobos hambrientos en el bosque, con tanta hambre de tantas mierdas, y a la hora de la verdad somos tan pocos para ponérselo difícil…”.

Nada nuevo bajo el sol. Y, sin embargo, en cada una de las entregas de las aventuras de Vila y Chamorro siempre hay un recurso nuevo que sorprende, una reflexión inédita o una alusión literaria, cinematográfica o musical con las que el autor nos pone a cavilar y pensar. La última vez que vimos juntos a ambos personajes fue en su novela Donde los escorpiones, de 2016, ambientada en Afganistán. Allí, en medio de ese infierno, con un calor irresistible contra el que también es preciso combatir, al margen de las inevitables alusiones a autores como Stendhal, Dante, Dino Buzzati, Kafka, Onetti o Pessoa, no faltan las habituales reflexiones políticas y sociales, esta vez con el siempre controvertido asunto de la guerra como telón de fondo. Estos cuatro cuentos no le van a la zaga a la novela precedente. En “Antes de los dieciséis”, por ejemplo, encontramos una seria y profunda reflexión, que no desbarata ni enturbia, en absoluto, el ritmo del cuento, sobre el controvertido sistema educativo español y también sobre los valores que ahora inculcamos a nuestros cachorros, al margen, claro, del consabido carpe diem, que tanto se toman en serio hasta el punto de beberse la vida de un solo trago.

"Lorenzo Silva es fiel a su estilo de siempre. Y más fiel aún a esa prosa de gran limpieza, repleta de notables hallazgos, de la que tanto disfruta el lector."

Y tampoco faltan las quejas de siempre a la labor, un tanto carroñera y desleal, de cierto sector de la prensa sensacionalista ante el proceso de investigación de un crimen y el secreto de sumario. A lo que hay que sumar ahora la puesta en duda de la oportunidad del uso de las redes sociales, que tiene su lado demoniaco y perverso, como se refleja en “547 amigos”.

Lorenzo Silva es fiel a su estilo de siempre. Y más fiel aún a esa prosa de gran limpieza, repleta de notables hallazgos, de la que tanto disfruta el lector, que viene utilizando desde hace más de dos décadas. Un estilo adecuado para unos relatos en donde no se admiten los preciosismos y se impone el deseo de contar una historia por el camino más recto, evitando las veredas, a la vieja usanza, como ha sucedido en la novela policiaca desde que el mundo es mundo. Y eso hay que saber agradecerlo.

Bevilacqua (¿Bevi qué?) y Chamorro, desde El lejano país de los estanques, novela aparecida en 1998, hace ahora justamente dos décadas, continúan de la mano; juntos, que no revueltos. Y uno intuye que su último libro, Tantos lobos, al margen de la incuestionable calidad que atesora, no es más que un aperitivo para lo mucho y bueno que está por llegar.

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Autor: Lorenzo Silva. Título: Tantos lobos. Editorial: Destino. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro