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El hambre de la belleza, por Javier Reverte

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El hambre de la belleza, por Javier Reverte

Para Javier Reverte el mundo de los viajes es «una aventura», sobre todo si el que viaja es él y se deja llevar hasta el punto de no saber lo que le va a pasar. Por eso en su nueva obra, «Suite Italiana», el escritor se alía con Thomas Mann, James Joyce o Rilke para llevarnos por Venecia, Trieste y Sicilia.

«Son tres lugares de Italia que me fascinan», reconoce este escritor madrileño que no duda en afirmar que China no le gusta (lo dejó claro en «Un verano chino») y que de Alemania y Austria no «piensa» escribir ni una línea. Sin embargo, con Italia no le sucede igual porque se trata de un país que, junto con Irlanda, le «fascina» hasta el punto de que éste es el segundo libro que escribe sobre él («Un otoño romano»).

Pero «Suite italiana» (Plaza y Janés) Reverte propone algo más al lector porque en realidad son tres viajes, el físico, el literario y el de la emoción que transmite al pasear por Venecia —»una anciana aristócrata a la que se le ha olvidado lavarse las axilas»— o por las calles de Palermo.

Dos localizaciones absolutamente distintas pero a las que el escritor encuentra un parecido: «el hambre de belleza».

«Yo soy agnóstico pero siento una emoción poética», manifiesta el autor sobre esas reflexiones volcadas en el libro y sobre ese caminar sosegado y contemplativo que imprime en este recorrido que hace de la mano de cuatro escritores que habitaron y escribieron sobre estos lugares: Thomas Mann, James Joyce, Rainer Maria Rilke y Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

En concreto con ellos y con sus obras «Muerte en Venecia», «Ulises», «Las elegías del Duino» y «El Gatopardo», respectivamente.

Libros llenos de dramatismo y crítica contra el hombre de sus épocas: «creo que es un libro alegre que habla mucho de la muerte y en donde está muy presente el fin del mundo», afirma al respecto.

«De alguna manera —añade— esa época se parece a la nuestra porque también hemos tocado techo. Parece que ese mundo que lograron muchos europeos ahora se está destruyendo». Y el verbo destruir le lleva directamente a indicar que nos vayamos a la página 365, a la de agradecimientos.

Una hoja donde agradece el patrocinio de parte de este viaje a la Casa del Mediterráneo en «días en que los entonces ministros del PP Fátima Báñez y Cristóbal Montoro, bajo el gobierno de Mariano Rajoy, desataron una verdadera persecución, con grandes penalizaciones económicas y ánimo genocida, contra los escritores y la cultura de nuestro país».

«Soy una víctima de eso —se lamenta— y no lo perdono. Si eres escritor en la España del PP puedes ser perseguido, pero si eres un torturador (en referencia a Juan Antonio González Pacheco​, más conocido como ‘Billy el Niño’) eres condecorado».

Y es que Reverte ha sido uno de los autores jubilados perjudicados por el ya modificado artículo 165 de la Ley de Régimen de la Seguridad Social, que obligaba a éstos a renunciar a la pensión para poder seguir trabajando o pagar una multa.

Pero la belleza de lo vivido en «Suite italiana» lo devuelve rápido a la realidad que nos relata, esa que anota en papeles durante el día y que «pasa a limpio» por la noche en un cuaderno.

Porque Reverte no es de los que hace fotos, sino que prefiere la memoria fotográfica y las anotaciones a «boli».

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