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El Museo del Prado: 200 años de un álbum familiar

El Museo del Prado: 200 años de un álbum familiar

El Museo del Prado es una especie de planeta centenario y singular generado a partir de una tremenda explosión de genio, talento y poder que, fortuitamente, vinieron a concentrarse en el tiempo y el espacio de una España poderosa, envidiada e implacable que ya nunca más será. Y como todo planeta antiguo y rico, el Prado revela una topografía inusual poblada por un catálogo de personajes cuya imagen, debido al desconocimiento, el desinterés o la evolución contemporánea del espectador hacia un mundo más elemental, se ha ido desenfocando. Pasear por sus hermosas salas de vez en cuando constituye una sana gimnasia visual; caminar de cuadro en cuadro como quien pasa las páginas de un álbum ilustrado y exclusivo ejercita el gusto y alimenta el placer estético y hay paseantes que con ese placer ya están saciados. Pero hay otro tipo de visitador del Museo del Prado; ese que necesita ir más allá de la pintura porque le puede la curiosidad de su inquieta imaginación. Es el que interroga los rostros, memoriza las posturas, observa las poses y adora que le cuenten la historia secreta de lo que el pincel esconde. Es un paseante singular que ahora puede reconocerse entre la multitud despistada porque es el que lleva bajo el brazo el libro de Juan Eslava Galán: La familia del Prado, un paseo desenfadado y sorprendente por el museo de los Austrias y los Borbones.

"Caminar de cuadro en cuadro como quien pasa las páginas de un álbum ilustrado y exclusivo ejercita el gusto y alimenta el placer estético"

Y qué placer para la imaginación y el conocimiento cuando un tusitala, un contador de los de verdad como lo es Juan Eslava, divertido, ameno, erudito, se pone manos a la obra para compartir con nosotros todas esas historias ocultas. Qué ilusión puede despertar en una mente chispeante el saber que existe una voz capaz de hacernos sentir como niños; de metamorfosear nuestra mirada haciendo que un cuadro veinte veces nombrado, decenas de veces observado, cobre otra dimensión, apareciendo ante nuestros ojos como algo totalmente nuevo.

"En mitad de uno de aquellos paseos, la pequeña Minerva le dio la clave de este libro al escritor: Entonces, abuelo, este museo es algo así como el álbum de retratos de la familia"

Juan Eslava Galán desvela que el origen de La familia del Prado está precisamente en la mirada de una niña de siete años, su nieta, que fascinada, escuchaba atenta las historias que su abuelo desgranaba frente a los retratos reales que jalonan los inmensos corredores de la pinacoteca. En mitad de uno de aquellos paseos, la pequeña Minerva le dio la clave de este libro al escritor:

—Entonces, abuelo, este museo es algo así como el álbum de retratos de la familia.

El libro fue tomando forma rápidamente, y al pasar por las manos y el talento del novelista, los personajes nos eran devueltos con una vivacidad propia de la más carnosa y desenfadada experiencia virtual.

La bella Isabel de Portugal, esposa del emperador Carlos V, es sometida a la primera cirugía estética de la Historia: su viudo ordena nada más y nada menos que a Tiziano que le retoque la nariz, pues nunca le gustó el hueso suavemente prominente que ésta originalmente tenía.

El hijo de ambos, Felipe II, siempre retratado en un austero y católico, casi inquisitorial, color negro resulta que lo que realmente pretendía era hacer campaña de marketing de la época, pues el tinte negro, carísimo y por tanto ambicionado por las altas esferas, sólo se podía fabricar con palo campeche, madera de un árbol americano cuya producción y venta eran exclusivamente españolas.

"Los personajes nos eran devueltos con una vivacidad propia de la más carnosa y desenfadada experiencia virtual"

El príncipe Carlos, nieto de aquellos e hijo de Felipe II, nacido deforme y psicópata (tanto que ni los pinceles del gran Sánchez Coello pudieron enmascarar la verdad que subyacía por detrás de su cabeza deforme y de esa mirada extraviada y vidriosa), fue, por poner solo algunos ejemplos anecdóticos, capaz de cegar con hierros y a sangre fría los ojos de todos los caballos de las cuadras reales o basar sus horas de feliz deleite en mirar impasible cómo ardían vivos entre terribles aullidos los gatos de palacio.

 

La joven Margarita, la princesita rubia del famoso cuadro de Las meninas, revela una simpatía especial del viejo Diego Velázquez por aquella niñita poco agraciada tan sola correteando por los enormes pasillos palaciegos, obligada a masticar arcilla blanca (que en el pictórico instante velazqueño es ofrecida por una de sus meninas o damas de compañía) para mantener la vieja creencia de que así el rostro se volvía de una textura nacarada. Presa de su propio destino de hija de reyes, parece mirar a su espectador como si fuese ya consciente de su suerte: nacida exclusivamente para parir al varón heredero, sus probabilidades de llegar con vida a la treintena teniendo que soportar tantos partos como la naturaleza le otorgase, sabiendo que tarde o temprano moriría desangrada o por una infección (morir “de posparto” era la expresión utilizada en la época), como así fue.

El rey Fernando VII, el peor rey de la Historia, bajo la mirada del genio iracundo y singular de Goya (que nunca tuvo piedad con sus personajes), aparece retratado como lo que era: un payaso cuya capa y adornos no eran más que atrezos chillones, bagatelas circenses que ridiculizaban aún más su ya ridícula estampa.

"Eslava Galán es capaz de hacernos sonreír y reflexionar mientras nos invita a un careo virtual con todos esos hombres y mujeres"

 

Y María Tudor y Ana de Austria, Carlos III, las Majas de Goya, María Antonia de Borbón, Alfonso XII, Victoria Eugenia de Batemberg…y un largo etcétera de reyes, reinas y nobles de las españolas casas de los Austrias y los Borbones, o sea, de nuestra propia casa, pasan por esta galería particular y fascinante de Juan Eslava Galán refrescándonos la memoria e iluminando con nuevas anécdotas lo ya sabido, pero sobre todo, siendo capaz de hacernos sonreír y reflexionar mientras nos invita a un careo virtual con todos esos hombres y mujeres que de alguna u otra manera fueron responsables de lo que en otro tiempo fuimos y lo que aún hoy somos.

¿Cómo no querer saber más sobre ellos?¿Cómo no llevar ya siempre bajo el brazo La familia del Prado cada vez que la añoranza, la curiosidad o la suerte conduzcan de nuevo nuestros pasos hasta el museo del Prado, ese álbum gigante e inagotable de fotos de la familia?

Foto: Jeosm

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Autor: Juan Eslava Galán. Título: La familia del Prado. Editorial: Planeta. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro