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El polo os hará libres

El polo os hará libres

¡Hola, minions!:

O sea, me parece hipermal lo del barrio de Salamanca. Me tiene superchof. ¿Palos de golf…? Es muy crazy. ¡Núñez de Balboa no es la que solía! Demasiado parvenu, ¿me captas…? O sea, lo de apalear señales de tráfico es como muy perroflauta ¿no? Flipo con estos eyes que se ha de comer Hacienda.

Entiéndaseme. Estoy muy a favor —fine, sí, sí— de arremeter contra el gobierno felónchavistaleninistados-grandesespressoseuropeos-icompanhiainternacional-dascarruagems. ¿Pero golf…? ¡¡¡Diosss!!! Si la mayoría de este vecindario tiene un hándicap tan caquita que más les valdría irse a esquiar al Xanadú. ¿A qué tanto dishevel? ¡Y oyes, no! Para aporrear avisos de tránsito se usa el niblik y no el baffie (mete más ruido, caris).

"La superioridad del polo frente al golf estriba además en su posibilidad de cargar contra la purria. Así, a caballo, como la Benemérita del cuadro de Ramón Casas pero con más glamour"

A ver, o sea, que quede claro. Estoy a full con los protesters. Y es mentira fementida que aquí usemos escobas para golpetear (¿una escoba, imaginas…? Eso es megaobrero ¡No sabríamos ni agarrarla!). Oíd, parias de la prensa: aquí todos gastamos roombas. Pero si las lanzas por ahí, se escachifollan. Y no está el pádel para bagels.

Para protestar chachi y por derechas contra la purria marxista del gobierno corruptolesbianopodemita-fuerzaseléctricasdelnoroesteconsorcio-nacionalalmadrabero hay que tirar de polo. Lo de la gente bien de toda la vida. Lo nuestro, lo spagnolo. No hay color entre arrearle, taco en ristre, a un poste de Madrid Central, que hacerlo con una spoon de marca blanca. ¡Chíoparfavar, siempre hubo clases!

La superioridad del polo frente al golf estriba además en su posibilidad de cargar contra la purria. Así, a caballo, como la Benemérita del cuadro de Ramón Casas pero con más glamour. El polo, queridos pitufos, aúna finura y señorío que ni te cuento (¡lástima que ya no se puedan usar de bochas los cráneos del enemigo, como hacían los persas! ¡Ah, los buenos viejos tiempos!).

Además, ni te despeinas. Te plantas en el sarao con cuatro de tus petisos, tus mozos de cuadra, tus cubicularios para el piscolabis, y varias filipinas para golpear cacerolas. Si está todo hecho. Tú reposas entre chukka y chukka (“¡Chakahuka, I can’t stop this feeling…!”), después pillas el taco y, hala, a cargar. ¡Rebosando señorío y gloria!  Como los Dragones de Almansa en La Degollá, del magistral Augusto Ferrer-Dalmau.

La Degollá, Augusto Ferrer-Dalmau

Eso sí, very important, hay que ir superdivinos. O sea, para nada vestir a lo paseo de caballos en la Feria de Sevilla (ma-ra-viyyyia). No, se va megafashion but sporty, como para el Abierto de Palermo. Tus breeches, tu helmet, tu polera La Martina, y tus Zaldi, apretás a la pernera. Lo de montar vaquerosos se deja para correr rojos a campo abierto, plan acoso y derribo.

"O sea, de jinete queda como muy ultragañán. Te lo juro por la martingala del caballito de Ralph Lauren"

¡Uysss, casi me olvido! Este chico… Sí, hija, porfa… Ese que tuvo de mamandurrias faldero Espe Fuencis… ¡Ayssshh! ¿Cómo se llama…? Si sale mucho por la tele, y parece así como el hermano borde de Sandokán. Bueno, tú ya me entiendes. Ese monta reguleras, por mucho que intente taparlo su retratista de cámara. No he visto una foto suya a caballo donde aparezca comme-Il-faut. Para empezar, siempre gasta silla de albardones (¡subido a una de doma inglesa y con las riendas a la alemana quisiera verle yo!). Y el pobre debe de ser infectocontagioso o algo, porque sus anfitriones casi siempre dejan puesta la funda de loneta verde a sus monturas. Igual es para que no les ensucie la zalea y la concha. Hay una imagen —donde posa en modo oteador— en que su caballo luce la cabezada de cuadra bajo la de trabajo y él empuña ambas riendas con la diestra. Unacceptable!

"Concluyendo, teletubbies, el polo os hará libres, y no olvidéis rezar cada noche vuestras jaculatorias ante el lienzo de El éxtasis de santa Ayuso"

Finalmente,  si va de vaqueroso, no pone bien la mano libre. Ni la reposa sobre el muslo al paso, ni la tercia sobre el pecho al galope (“agarrarse la cartera”, que le dicen). O sea, de jinete queda como muy ultragañán. Te lo juro por la martingala del caballito de Ralph Lauren.

Bien, al asunto. La última ventaja del polo para derrocar al gobierno despotavenalsoficomatesafidecaya-aceitedecolzaforumfilatélico-pescanovagowexetcétera es que haces como en Sotogrande. Imagina, tú vas a taquear un rato porque no acabas de controlar tu handback entre las patas con el premium de 53’’ (¡maldito Alfredo Cambiaso, cuánto daño has hecho!). ¿Cómo llegas allí…? Pues en tu Bentley Average bueno que tú tengas. Entonces, cuando terminas, le adosas dos sujetaestandartes magnéticos con la bandera patria al morro de tu limusina y sales a manifestarte en plan embajador. Lo de tremolar la enseña desde el asiento trasero de un Mercedes C Cabrio con chófer es megapedestre y supergarrulo.

Concluyendo, teletubbies, el polo os hará libres, y no olvidéis rezar cada noche vuestras jaculatorias ante el lienzo de El éxtasis de santa Ayuso (“Nunca te vi tan bella, tan galana… / y un pesar, sin embargo, indefinible / me inspiran esas joyas, esas galas”). ¡Ciao, pescao, y adioses, hugobosses!

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