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El silencio más noble

El silencio más noble

El embrión de El silencio más noble se remonta a mi adolescencia. Curiosa y preguntona, escuchaba con interés las narraciones de mis abuelas. Me fascinaba conocer sus avatares en tiempos de guerra y las peripecias para superar el racionamiento y soportar las penurias de la posguerra. Eran amas de casa, madres de familia, mujeres con carácter. Solo eso y todo eso.

Lucía, Elvira y Renata, las tres protagonistas, representan a las mujeres de aquella época. Son un reflejo de la intrahistoria de la que hablaba Unamuno, esa que se aleja de héroes y de grandes gestas, que está construida por las personas sencillas mientras viven lo cotidiano desde la sombra, y que no aparecen en los tratados de Historia.

"La trama discurre desde la dictadura de Primo de Rivera hasta la transición, si bien el grueso de la historia trata los años de la guerra y de la posguerra"

Se han escrito muchas novelas sobre la guerra civil y la posguerra, algunas protagonizadas por mujeres. En la mayoría de los casos, estas novelas rinden merecido homenaje a aquellas que enarbolaron su lucha con valentía: las milicianas, las activistas, las mujeres comprometidas con unos ideales. Poco reconocimiento he encontrado, sin embargo, para las que, desde el bando de los vencidos, transitaron aquellos años en silencio, víctimas también de unas circunstancias terribles, empeñadas en salvar a sus familias y movidas por la fuerza que da el instinto de supervivencia. Esta es la carencia que quise cubrir al escribir El silencio más noble.

La trama discurre desde la dictadura de Primo de Rivera hasta la transición, si bien el grueso de la historia trata los años de la guerra y de la posguerra. La novela comienza con una escena casi cinematográfica: es 1925 y son las fiestas de Ibaya, el pueblo ficticio en el que transcurre la acción. La descripción nos acerca al ambiente por el que circulan los personajes, nos permite observar sus condiciones de vida e incluso entender sus caracteres. Lucía y Elvira van a verse por primera vez, a distancia, y este breve encuentro sirve para conocer quiénes son y de dónde vienen. Ambas han tenido infancias difíciles: Lucía, vasca de nacimiento, no solo perdió a su madre, sino que además tuvo que vivir con dos madrastras, la última de las cuales la obligó a dejar el caserío familiar. En ese momento la muchacha tiene la ilusión de casarse con Carmelo. Elvira, inmigrante burgalesa, tuvo que criarse con sus abuelos porque no había en su casa sustento suficiente para todos. Emigró a Bilbao con catorce años y, tras servir en una casa, se casó con Manuel, un joven de la zona minera con el que se traslada a Ibaya en pleno día festivo. A miles de kilómetros, en un pueblo pesquero de Italia vive Renata, hija de un gallego, a quien una tragedia segará un futuro prometedor.

Serán la guerra y la casualidad las que unan a estas tres mujeres. Lucía y Elvira se verán abocadas a guardar un secreto común, a establecer un pacto de silencio que, de romperse, las llevaría a la cárcel. Y sin saberlo, ese secreto afectará también a Renata, a quien conocerán más tarde, cuando la italiana sea invitada por las autoridades del régimen a visitar Ibaya para homenajear a los extranjeros muertos al lado de las tropas nacionales.

"En compañía de Elvira, Lucía y Renata, el lector transitará por aquella época como espectador de un tiempo difícil y complejo"

A lo largo de sus vidas ese secreto mantiene silenciosamente unidas a Lucía y a Elvira, aunque también las separa. La una sabe de la otra, de las alegrías y de las tristezas que se viven en sus hogares. Pero no son amigas. Sus caracteres son distintos, no buscan afinidades ni compañía, no alimentan una relación que ha nacido por azar. Cuando Renata aparece en Ibaya y se enteran de hasta qué punto es parte de ese secreto, tratan de evitarla. Pero no podrán. El destino las va a llevar por la senda de los encuentros, en los que tendrán que disimular, aparentar ser simples madres sin recovecos ni zonas oscuras.

Creo que en mis novelas la trama es solo una excusa para conocer a los personajes. Lucía, Renata y Elvira —y también otros secundarios como Marichu, Petra o Carmen— son la esencia de esta historia. No se parecen entre ellas, tienen personalidades diferentes y sus reacciones a los retos de la vida son también distintas. Al conocer sus sentimientos, sus culpas, sus dudas, sus miedos, sus anhelos, sus tragedias o sus alegrías las siento muy cerca, casi me parecen reales. Estas mujeres inventadas me han acompañado durante el largo proceso de escritura y en ocasiones parecían mirarme, unas veces con complacencia, otras regañándome por airear sus miserias.

En compañía de Elvira, Lucía y Renata, el lector transitará por aquella época como espectador de un tiempo difícil y complejo. Y lo hará tropezando con la tuberculosis, la prostitución, el hambre, el estraperlo, la propaganda, los desfiles militares y el poder de la iglesia. Y lo hará sumido en una atmósfera de silencio.

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Autor: Susana López. Título: El silencio más noble. Editorial: Booket. Venta: Todostuslibros y Amazon

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