En escena, los pastores observan una inscripción grabada en un sepulcro situado en un paraje apacible. Aparece una dama que posa serenamente su mano sobre el hombro de uno de los pastores. En la tumba puede leerse: Et in Arcadia ego, «también yo estoy en Arcadia». Esta mujer es la muerte. La alegoría, inmortalizada por Los pastores de la Arcadia de Nicolas Poussin y heredera de las Bucólicas de Virgilio, recuerda que incluso en los últimos resquicios del paraíso acecha la muerte.De la desaparición de una Arcadia contemporánea, de la quiebra de los paraísos íntimos y del fin de los idilios literarios habla Atomizado Berlín, el debut de Julia Kornberg (1996) en España, publicado por Anagrama en mayo de este año.
Los hermanos Goldstein comienzan su historia en una etapa juvenil caracterizada por la precariedad, la experimentalidad y el exceso. Kornberg abre para el público internacional las puertas de la Arcadia argentina, cuyo imaginario ofrece un ramillete de referencias culturales que atraviesan la juventud de los 2000. Conviven los iPod con la lectura de Cané; Sabrina, la bruja adolescente con una vorágine musical integrada por Fugazi, ABBA o Radiohead. El deleite juvenil está atravesado por ejes atemporales como el temprano descubrimiento sexual o la creatividad dudosamente encauzada, pero también por espacios de visita común para el joven contemporáneo. Me refiero a los veranos en bici que parecen no tener fin, a los baños del ”boliche” o al piso compartido, cuyos ajados muebles sobreviven a dueños y amistades.
La obra se troca en un memento mori contemporáneo con la irrupción de la devastación y la muerte. Los escenarios globales se degradan ante el imparable cambio climático, el estallido de la guerra y el odio, que toma forma en términos actuales, combinando consigna y emoji. La destrucción de la Arcadia es masiva y, ante todo, desesperanzada. La supervivencia anula todo intento de rebelión. Estamos ante un fin del mundo configurado en términos de Traverso, bajo un manto de decadencia colectiva que supone una degradación individual plena.
Este relato del fin del mundo adopta la fragmentación como instrumento clave. La novela se articula a través de una fragmentación narrativa (de personajes, relatos y textos), pero también espacial, con desplazamientos entre Argentina, Francia y Japón, y temporal, entre los idilios del pasado y un futuro aterrador. El presente aparece marcado por la decadencia, la asfixia de la creatividad y la degradación de las relaciones humanas en sus formas más feroces: la familia y la amistad, ambas corroídas por un tiempo que ya reconocemos como propio, el de la irritabilidad. Estos elementos se integran en la propia disposición de la novela, que, además, puede enriquecerse con la lectura de los relatos breves de la autora: Panamericana, The Blonde, The Illegitimate Heirs y The End of Judaism.
La obra se inscribe en las fronteras de la distopía contemporánea. Este género recupera algunos de los elementos que destruyen la Arcadia literaria: la muerte y la mecanización. Esta última, encarnada hoy en el desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial, vuelve a suponer la destrucción de la naturaleza y de la imaginación humana. Pese a la contemporaneidad de sus escenarios, referencias y recursos narrativos, Atomizado Berlín es el intermedio de un diálogo entre preocupaciones de naturaleza ancestral y el testimonio de una generación, la nuestra, una juventud entering the whirlpool.
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Autora: Julia Kornberg. Título: Atomizado Berlín. Editorial: Anagrama. Venta: Todos tus libros.


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