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Eureka, soy padre de un libro (y VI): la autopublicación correcta

Eureka, soy padre de un libro (y VI): la autopublicación correcta

Autopublicar parece sencillo, pero no lo es. Cualquiera puede subir un texto a la red. Sin embargo, hacerlo bien requiere mucho trabajo y preparación previa. Puedes hacerlo por tu cuenta o con la ayuda de una empresa de servicios editoriales, que no es lo mismo que una editorial.

"Si vas a tirar adelante como independiente, al menos controla tú el proceso, ya sea gestionándolo todo o recurriendo a una empresa seria de servicios de edición"

Lo importante es que esa empresa de servicios la hayas elegido tú y sepas en lo que te metes. Comentaba en la entrada anterior que hay editoriales que se ofrecen a los autores sin haberlos leído ―son su público objetivo―, o que, entre pompas de jabón y esperanzas de grandes ventas, aceptan el manuscrito con repentino entusiasmo. Desconfía. Es mi opinión personal, pero si vas a invertir en tu obra, al menos que sepas dónde te metes y lo controles. Estas editoriales de coedición o autoedición encubierta apenas trabajan el libro más allá de lo indispensable. Diseñan una portada más o menos decente, maquetan tu obra (a veces ni eso) y la imprimen. A partir de ahí, con buenas palabras, insisten para que organices presentaciones. Saben que entre familia y amigos puedes vender 100, tal vez incluso 200 ejemplares. Con eso se conforman. Y, por si no los vendes en la presentación, el contrato suele incluir la condición de que te quedes un número determinado de ejemplares. A cambio podrás decir que te ha editado menganito y ver tu libro impreso, pero poco más. Es coedición encubierta y tiene las patas cortas. Si decides autoeditarte, es decir, ser tú quien invierta su propio dinero para publicar la obra, ¿vas, además, a ceder los derechos a un tercero junto con parte de los beneficios? No te dejes seducir por promesas de humo.

Si vas a tirar adelante como independiente, al menos controla tú el proceso, ya sea gestionándolo todo o recurriendo a una empresa seria de servicios de edición. Cada empresa es un mundo y ofrece más o menos servicios, pero estas al menos no engañan. Ellas hacen su trabajo, cobran por él y se acabó. Alguna llega un poco más lejos, como por ejemplo a facilitar la distribución en papel si tiene contrato con alguna empresa. En este caso, claro, el distribuidor se llevará su parte, pero vale la pena.

"A todas las editoriales se les cuelan erratas, omisiones, fallos… y no pasa nada. Pero si eres un autor independiente es posible que por dos comas y una omisión te marquen el libro por baja calidad"

Llegado a este punto es necesario que reflexiones sobre si quieres publicar solo en digital o también en papel. En digital tienes una posibilidad ―pequeña, no nos engañemos, pero trabajando mucho se consigue― de llegar a los lectores a un coste tan bajo como decidas. Y en papel tienes distintas opciones. La venta bajo demanda en las plataformas de Internet es la menos arriesgada, pero sé realista: es muy complicado hacerse visible y se vende muy poco en papel por esa vía. Si lo que quieres es llegar a las librerías, la distribución está copada por las editoriales. Incluso las pequeñas tienen problemas para hacer hueco a sus títulos en las mesas de novedades; imagina lo que puede ser para un novel que va por libre. Infórmate de las posibilidades, porque si te lanzas a invertir en papel tendrás que tener claro cómo lo vas a comercializar.

¿Ya has decidido? Pues vamos al tajo, que queda mucho trabajo por hacer si vamos a ponernos el gorro de editor. La exigencia para un libro autopublicado va a ser la misma ―o incluso mayor, si el lector recela de los independientes― que para un libro editado por un tercero. A todas las editoriales se les cuelan erratas, omisiones, fallos… y no pasa nada. Pero si eres un autor independiente es posible que por dos comas y una omisión te marquen el libro por baja calidad. Esto pasa. Por tanto, tienes que tomarte el trabajo como lo haría un profesional de la edición.

¿Qué cosas debes hacer?

  • Diseñar una portada atractiva: Existen bancos de fotos gratuitas donde puedes encontrar alguna que te encaje para el tema de tu novela. Necesitas, si vas a sacarlo también en papel, que la foto tenga una resolución muy alta. Intenta personalizar la foto porque es fácil que te encuentres otros libros con la misma imagen como protagonista. Si es de pago puedes tenerla en exclusiva o al menos una difusión más limitada. También puedes contratarla a un profesional. La portada para digital es sencilla, pero en papel tendrás que diseñar la cubierta completa ―portada, lomo, contracubierta y solapas si las tuviera― y sus textos respectivos.
  • Corregir el texto: En mi primera entrada insistí en este punto hasta la exasperación. Corregir, corregir y corregir. Si confiabas en que una editorial remataría esta faena ―mucho confiar es eso― ya está claro que tendrás que hacerlo tú o la empresa de servicios que contrates. Y como comenté, un tercero siempre ve los fallos mejor que uno mismo, y si es profesional más.
  • Sinopsis: Cuando he hablado de la portada he mencionado los textos. La sinopsis es fundamental. En digital estará en la página donde lo publiques y en papel en la contra, así que en ambos casos es imprescindible. Parece una tontería, pero es de lo más difícil de redactar. Y tiene que estar perfecta. Si en la sinopsis hay erratas, la imagen del libro se verá afectada. Si está mal redactada ni te cuento. Pon en ella tanto interés como pusiste en el manuscrito. Si no sabes por dónde tirar, leer las que aparecen en libros que te han gustado ayuda a conocer la estructura. Pide impresiones sobre el resultado; si no han leído tu manuscrito, mejor. Se trata de saber si es atractiva. Esto, además, no es algo que puedas delegar en una empresa de servicios de edición. Es posible que ya la tengas de cuando intentaste contactar con agencias y editoriales, pero también es muy posible que aquella no sea adecuada.
  • Maquetación: Todos nos manejamos bien con procesadores de texto y existen programas que lo ponen muy fácil. Para maquetar en papel toma de referencia cualquier libro que tengas en casa de una editorial solvente e imítalo. Fíjate en todo: páginas en blanco, créditos, saltos de página entre capítulos, márgenes, dónde va la numeración de páginas y dónde no… Si vas a publicar solo en digital es más sencillo, solo tendrás que seguir las instrucciones de la plataforma de edición a la que recurras. No te confíes y lo hagas a tu aire, hay normas muy concretas; si no las sigues, no aprueban el libro. Para empezar ten en cuenta que no debes incluir encabezados, ni pie ni números de página.
  • Metadatos: Tendrás que elegir las categorías en que inscribes tus libros. Es el equivalente al subgénero literario. Están tipificados y tendrás que elegir entre los que te ofrecen. Cuanto más concreto sea, más visible puedes llegar a ser. Para que se entienda: “novela contemporánea” es un cajón de sastre tan amplio que el volumen de títulos es enorme. Si llegas al desglose “mujeres contemporáneas” el campo se reduce. También tendrás que determinar qué etiquetas pueden ayudar a encontrar tu novela en la Red.
  • Precios y mercados: Poco que decir, salvo que en España, donde el pirateo es ley y muchos lectores se vanaglorian de chulear a los escritores, los libros se valoran poco. Cuánto más barato, más facilidad para venderlo si eres novel y eso ayuda a subir en las listas. Pero desengáñate, aunque lo pongas a 0,99€, te lo van a piratear igual en cuanto aparezca. Tú decides.
"Y ¿ya está? ¡Ja! Ahí empieza una carrera de fondo que puede ser agotadora y acabar con la energía de cualquiera: la de la promoción"

Por último tendrás que marcar dónde quieres y puedes venderlo ―por tema de derechos― y si te acoges a algún programa de exclusiva con sus ventajas. Ahí hay opiniones para todos los gustos. Los que están a favor de no tener exclusiva con nadie y vender en muchas plataformas o quienes prefieren aprovechar las ventajas que ofrecen las más potentes por esa exclusiva. A cada uno le funciona una cosa. Simplemente empieza por lo que menos te comprometa; para atarte más siempre estás a tiempo.

Con todo listo ya puedes subir tu libro a la plataforma que elijas y en el soporte que elijas. Te dan la opción de que revises una prueba y la valides. Hazlo. Siempre se cuela algo.

Y ¿ya está? ¡Ja! Ahí empieza una carrera de fondo que puede ser agotadora y acabar con la energía de cualquiera: la de la promoción. En realidad, si se firma con una editorial y eres un autor novel vas a tener el mismo problema, porque no van a gastar ni esfuerzo ni dinero en promocionarte, salvo que des la campanada en las primeras semanas. Entonces sí, a caballo ganador, echarán el resto. Pero una vez en la Red eres un boquerón al que puede barrer una corriente de tiburones. Tendrás que ser original, constante, prudente y lanzado a la vez. Sobre la necesidad de implicarse en el marketing y la promoción del libro, escribí en Zenda Yo spameo, tu spameas… que ahora vendría al caso.

¿Algo más? Sí: mucha suerte. Aunque algunos no lo reconozcan, es un factor crucial. Pero para que la suerte llegue hay que habérselo currado antes.

Nada más. Y nada menos.