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Fusilamiento de Federico García Lorca

El 18 de agosto de 1936 fue fusilado Federico García Lorca. El autor de La casa de Bernarda Alba, uno de los poetas más universales en lengua española, fue asesinado por los golpistas durante las primeras semanas de la Guerra Civil en las proximidades de Víznar, Granada.

A continuación reproducimos este texto sobre ese hecho incluido en el libro de Miguel Ángel Santamarina, La guerra que cambió España. Efemérides de la Guerra Civil (Ediciones B).

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García Lorca tuvo dos muertes. Las dos se contaron en el ABC. Una en el republicano, el de Madrid, y otra en el afín a la sublevación, el de Sevilla. Este periódico, tras el golpe, como el país, quedó dividido en dos mitades. La primera referencia al fusilamiento del poeta apareció escondida entre las páginas de Deportes y Cultura de la versión republicana; apenas un suelto donde se apuntaba al rumor que circulaba por Guadix y que había publicado el Diario de Albacete. Esto ocurrió el 1 de septiembre de 1936. La confirmación del asesinato, ahora con más espacio, llegó siete días más tarde acompañada de una editorial que denunciaba la «barbarie» de esta muerte. Hasta el 19 de octubre de 1976, con el dictador ya bajo tierra, la edición sevillana no contó el asesinato de Lorca. Unos años antes, un irlandés viajó a España, a Granada. Al poco de su llegada, surgió en Ian Gibson una obsesión: saber quiénes habían sido los asesinos de Federico y dónde lo habían matado.

"A García Lorca lo acusaron de difundir el marxismo y de ser un espía ruso, y se lo llevaron detenido. De madrugada, el autor de Yerma fue sacado de La Colonia para darle «el paseo»"

El 18 de agosto de 1936 fue fusilado Federico García Lorca. El autor de La casa de Bernarda Alba, uno de los poetas más universales en lengua española, fue asesinado por los golpistas durante las primeras semanas de la Guerra Civil en las proximidades de Víznar, Granada. Muchos de los datos sobre el asesinato de Federico García Lorca siguen siendo un misterio, incluso el día de su propia muerte, que la mayoría de las fuentes sitúan el 18, aunque hay teorías que apuntan al 19. Lo que sí se sabe con seguridad es que, hasta su ejecución, Lorca estuvo preso en La Colonia, una finca rehabilitada dos años antes por los republicanos como lugar de recreo y que, al estallar la Guerra Civil, se convirtió en cárcel franquista. Desde allí, los reos eran trasladados al barranco de Víznar para ajusticiarlos. Uno de los primeros represaliados fue el alcalde socialista de Granada, Manuel Fernández-Montesinos, marido de la hermana de Lorca. El escritor granadino, que ya había sufrido ataques por parte de los falangistas en el mes de julio, se había escondido en la casa del poeta Luis Rosales. La afinidad de Rosales con los sublevados no fue aval suficiente para evitar que Lorca fuese detenido por un grupo de guardias y policías liderados por el exdiputado de la CEDA Ramón Ruiz Alonso. A García Lorca lo acusaron de difundir el marxismo y de ser un espía ruso, y se lo llevaron detenido. De madrugada, el autor de Yerma fue sacado de La Colonia para darle «el paseo». El sitio donde fueron arrojados los restos de García Lorca —seguramente en las inmediaciones de Fuente Grande, en un barranco de difícil acceso— sigue siendo hoy día un misterio, debido a la negativa de los familiares del poeta a que se realice una exhumación. Tampoco hay escritos oficiales que puedan ofrecer más luz sobre su asesinato, solo un informe policial de 1965 en el que se reconocía el crimen y se describía a Lorca como «socialista y masón» y se lo acusaba de realizar «prácticas de homosexualismo». Recientes publicaciones han apuntado los nombres de los posibles verdugos del escritor. Juan Luis Trescastro, abogado y político conservador, que denunció a numerosos vecinos por su ideología política, divulgó por Granada la leyenda de que él había sido quien le dio el tiro de gracia a Federico.

"No se puede entender a Federico sin conocer su terrible muerte: un cuerpo en una fosa anónima, un re cuerdo inmortal en los corazones de los amantes de la poesía y la libertad"

Durante mucho tiempo, en España se comentó aquello de que «una noticia no lo es hasta que aparece en ABC». La noticia estuvo y la había leído todo el mundo en el ABC republicano, pero en la España oficial el silencio duró cuarenta años, hasta que la publicó en el nacional. Para Ian Gibson, descubrir a Federico García Lorca fue «un milagro»; el impulso que lo llevó a convertirse en hispanista y en biógrafo del autor de Romancero gitano y también de otros escritores como Antonio Machado. A través de los versos de Lorca, Gibson descubrió la crueldad de la Guerra Civil y de la represión, y se decidió a contarla al mundo. No se puede entender a Federico sin conocer su terrible muerte: un cuerpo en una fosa anónima, un recuerdo inmortal en los corazones de los amantes de la poesía y la libertad. Sobre este asesinato se ha escrito mucho, me quedo con esto de Miguel Barrero: «La vida sigue, pero hay quien se resiste a que el futuro sea sinónimo de olvido. Hace unos años, apareció en un muro de la Cuesta una pintada: “A Lorca lo asesinaron los fascistas”. Una verdad tan seca y tan amarga como una noche sin luna».

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Autor: Miguel Ángel Santamarina. Título: La guerra que cambió EspañaEditorial: B. Venta: Amazon.

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John P. Herra
John P. Herra
1 mes hace

“Los reos eran trasladados al barranco de Viznar para ser ajusticiados”. No entro a rebatir el uso de ese verbo, porque me imagino que ha sido un ‘lapsus’.

No tiene ninguna base la afirmación de que los falangistas perseguían a Lorca. José Antonio era declarado admirador del poeta y los hermanos Rosales eran amigos personales (sobre todo Luis, que también era poeta). Parece mentira que a estas alturas se arroje confusión sobre una de las pocas cosas de este caso que están probadas. El mismo Pepe Rosales, jefe de Falange en Granada, tuvo un amago de pelea con uno de los que lo detuvieron y asesinaron, Ramón Ruiz.

El tal Ruiz era de la CEDA, pero podía haber sido de cualquier cosa. Dionisio Ridruejo, jefe de Prensa y Propaganda, despidió a Ruiz y se encargó de que nunca más el Estado franquista le diera trabajo. Con el aplauso del mismo Rosales (que posiblemente fue quién le puso en antecedentes) y otros literatos que apoyaron al bando nacional.

El que nunca se publicara nada sobre el asesinato de Lorca durante el franquismo, de ser verdad (a priori, me parece inverosímil) debió responder a que fue una vergüenza y una mancha para el régimen. Aunque Lorca nunca fue un poeta significado políticamente más allá de sus simpatías republicanas y su asesinato tuvo un componente personal evidente, se le ha utilizado políticamente de una forma que jamás el franquismo hizo con derechistas asesinados como Pedro Muñoz Seca, Sánchez Mazas (que sobrevivió al fusilamiento) o el amigo personal de Rosales y Lorca, el catedrático Joaquín Amigo, lanzado a los precipicios de Ronda (caso en el que parece inspirarse Hemingway en ‘Por quién doblan las campanas ‘).

En cuanto a Gibson, es la segunda o tercera mención que se hace de él en términos elogiosos en esta semana en este medio. Me pregunto por los motivos por los que la familia del poeta se niega a buscar sus restos, aunque los sospecho.

Laura Iratze Huertas-Martín Parra

Miguel Ángel, esto apena mucho, en mi vida ha habido muchísimos desencuentros con Lorca, porque por ejemplo maltrató a Miguel Hernández, mi autor preferido del 27 junto con Cernuda y tal vez Alberti de a los que he leído algo, me faltan algunos7as entre ellos D. Luis Rosales… Escuchar a Ana Belén o a Albert Cohen cantar el PEQUEÑO VALS VIENÉS, te hace amar la poesía de Lorca, y otras canciones que tiene Ana Belén en su LP, CD ya entonces, LORQUIANA. Y lo que me cuentas de verdad que me apena por todo, por todos los caídos, y todos/as los desapareciddoos/as de la Guerra…, antesala o primera fase de la II Guerra Mundial… Es un trauma de la Humanidad o de quiéne seamos, que no lo sé ya, porque algunos/as dicen que hay dos especies de humanos ya o más, yo no quiero ser tan negativa aunque para determinadas cosas sí es así…, espero que no lleguemos a eso aún… Me alegra que hables de Luis Rosales y de cómo intentó proteger a Lorca, ojalá hubiera más gente así y no “gente que pierde agua en la crueldad” como conozco y he conocido que no son los gays más normales…. Hay mucha miga en el Marxismo y la Masonería, y tampoco se deben simplifikar las cosas, pero si algún día puedo permitírmelo, el dinero y el tiempo de leerte más a fondo, para ver todo lo que cuentas con el mayor detalle que pueda, pues lo buscaré en Amazon, este mes he cogido uno de Scott-Fitzgerald que me traen mañana, y en cuanto vuelva mi librero quiero encargar los dos últimos de don Arturo Pérez-Reverte, ENVIADO ESPECIAL, y un libro con SUS FOROS/FOTOS DE LA GUERRA O DOS… Un abrazo y recemos por favor, recemos a Dios, a Cristo al Espíritu Santo y yo le rezo a la Virgen, me estoy consagrando a ella sin votos sin ser una talibana de la religión tampoco, tengo mis cuestiones, porque falta nos hace rezar a todos para que no llegue le Apocalipsis…

Alfonso
26 ddís hace

Lo unico cierto es que fue asesinado. Por que ni por quién no esta nada claro

Ricardo
Ricardo
26 ddís hace
Responder a  Alfonso

El fascista que lo asesino lo dijo “por rojo y maricón”

Miguel Ángel Santamarina
Administrador
Responder a  Ricardo

No hay ninguna fuente documental que apoye esa afirmación. Tampoco hay testimonios que demuestren ni siquiera una afinidad ideológica de Federico con el partido comunista.

Ricardo
Ricardo
26 ddís hace

Todo aquel que sintiera simpatía por la segunda república era considerado rojo por los fascistas.

Miguel Ángel Santamarina
Miguel Ángel Santamarina
25 ddís hace
Responder a  Ricardo

En las elecciones de febrero de 1936 el partido fascista (Falange de las JONS) obtuvo 6.000 votos y los comunistas lograron 17 escaños de 473. Esa lucha de comunistas contra fascistas y viceversa es un reduccionismo que hacemos desde el presente de forma interesada. La Guerra Civil fue evolucionando —por la entrada de agentes externos— y tanto comunistas como falangistas tuvieron mayor representatividad, pero nunca lideraron ningún bloque, ni el republicano ni el sublevado.