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Gusto por la narratividad en el último Molina Foix

Gusto por la narratividad en el último Molina Foix

El “novísimo” Vicente Molina Foix comenzó su obra narrativa en los amenes del franquismo con unos libros densos y oscuros. Al igual que otros autores de la Generación del 68, su trayectoria está marcada por notables cambios. Sustituyendo aquella complejidad primera por un enfoque bastante tradicional, La quincena soviética, que sigue pareciéndome la mejor de sus novelas, desarrolla una crítica directa de las ambiciones y quimeras políticas de su promoción a partir de una trama muy atenta a las anécdotas. Un bloque reciente de sus narraciones, que él mismo califica como “novelas documentales”, se sostiene en un recurso de actualidad, la autoficción. A semejante variedad añade en su nuevo libro, Las hermanas Gourmet, un registro diferente que se distancia de toda su escritura anterior. Para mí tengo que ahora, libre de cualquier sujeción, ha querido materializar el pleno ejercicio de una pura narratividad.

Esta última manera empieza por el relato de una historia divertida y curiosa. Molina Foix cuenta la actividad de cuatro hermanas que rigen un restaurante de sofisticada nueva cocina situado en un impreciso lugar a pocos metros del Mediterráneo, uno de esos templos de la restauración que exigen reserva con muchos meses de antelación y tienen precios astronómicos (trescientos euros el menú degustación, aparte las bebidas). Una de ellas cuenta la marcha del establecimiento, enhebra las creativas recetas de los imaginativos platos, informa de un fruto que solo ellas conocen en Europa, el Cítrico C, habla de los clientes —treinta y seis afortunados comensales por turno— y pormenoriza las disensiones internas. Dicho así, parece un relato costumbrista de un glamuroso restaurante, y algo de ello hay, de un costumbrismo matizado por pinceladas satíricas. Pero enseguida vamos percibiendo que el relato desmiente su aparente aspecto de crónica incisiva de ritos y bobadas en torno a la alta y carísima gastronomía.

"La novela es un menú de degustación con inventiva carta de platos narrativos que elabora un Molina Foix desdoblado en chef literario"

Al poco de empezar la historia, aparece el joven y misterioso Maxi, a quien las hermanas contratan como ayudante, aunque ni él ni nosotros lleguemos a saber su cometido específico. No se tarda mucho en informarnos de que tan selecto establecimiento celebra unas cenas igual de refinadas pero para pobres, como si fuera una ONG de la más escogida restauración. Entre los comensales hallamos tipos excéntricos que pertenecen más al territorio de la fábula o el arquetipo que al del cliente común (unas Grandes Damas o la pareja del Viejo Caballero Negro y el Pobre Niño Hermoso). Además, toda la historia está trufada con un par de ingredientes añadidos. Por una parte se adereza con un acusado sentido de lo sensorial, en los platos y alimentos que se elaboran (algunos tan secretos como una mágicas Ostras Coronadas). Por otra, se añade a modo de celebración el excipiente de un intenso y juguetón erotismo (Maxi funciona como un imán de la concupiscencia que excita las apetencias carnales y provoca la guerra de los sexos).

Descartado, pues, el reportaje satírico de alta gastronomía, viene a ocupar su lugar un largo y feliz repertorio de ocurrentes y divertidas situaciones. Las hermanas Gourmet es una muñeca rusa de sucesos inesperados y creativos. Podría decirse, si se admite la comparación, que también la novela es un menú de degustación con inventiva carta de platos narrativos que elabora un Molina Foix desdoblado en chef literario. El riesgo de esta construcción formal reside en la gratuidad de los episodios y en su ingeniosidad insistente. No escapa del todo a este peligro el libro, pero los persistentes elementos misteriosos y un trasfondo de intriga permiten sostener el interés anecdótico a lo largo de la historia. Y, sobre todo, la materia dispersa y algo gratuita desde el punto de vista de un realismo convencional obtiene sentido propio al tratarse de un texto vodevilesco, de una comedia de situación, rebosante de humor, no poco cinematográfica, con aires —voluntarios y admirativos, creo— de la comedia clásica hollywoodiense.

"Las hermanas Gourmet es un cuento gratificante, bastante loco, divertido y deslenguado"

Algún temor ha debido de tener, intuyo, Vicente Molina Foix a llevar a cabo una escritura por completo desatada, y por ello la novela remata con una explicación oral que ilustra la peripecia familiar de las cuatro cocineras y esclarece los nexos entre los personajes. Con ello la fábula que es el relato en su conjunto se reinserta en el terreno de lo real e histórico. Por este camino entra un motivo soterrado, hilván del libro entero, el de los destinos humanos. Frente a este asunto de fondo, el autor adopta un personal punto de vista. No lo plantea con pretensiones especulativas y, en todo caso, lo aborda sin rebajar el gusto por la narratividad. De tal modo, y más allá de presuntas filosofías, Las hermanas Gourmet es un cuento gratificante, bastante loco, divertido y deslenguado. Un cuento para disfrutar con los encantos de una buena y juguetona narración.

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Autor: Vicente Molina Foix. Título: Las hermanas Gourmet. Editorial: Anagrama. Venta: Todostuslibros y Amazon.

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