Incubus

Editado por Rocobricks S. L. en Zamora, Incubus es un libro excepcional en todos los sentidos. Homenaje al Hypnerotomachia Poliphili (Sueño de Polifilo) que, editado en Venecia en 1499, tanto influyó en su tiempo y han revisado grandes estudiosos e importantes escritores, yo he sido el responsable del prólogo, que adjunto a continuación.

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UNAS PALABRAS PREVIAS

Como representante del Cuerpo Defensor de la Ficción y del Libro CDFL—, debo informar a los lectores de que Incubus fue uno de los 33 libros que presentamos ante el congreso organizado por la Sociedad Destructora del Libro y la Ficción Fantástica —SDLFF—, cuya base corporativa son la Inteligencia Artificial y el Cibermundo, que proponía la “eliminación definitiva del libro, como objeto arcaico y obsoleto” y la “prescripción de la ficción fantástica, por su falsedad”.

Nosotros utilizamos los libros presentados, y en especial Incubus, como ejemplo reciente de la vitalidad de lo fantástico, para plantear que, destruir los libros y prohibir la ficción fantástica, aniquilará la inteligencia del homo sapiens y lo acabará convirtiendo en homo stultus.

La ficción se inició, muy pronto, a partir del relato de los sueños, y ha servido y sirve para descifrar la realidad e imaginar otras realidades, desde una perspectiva simbólica o puramente constructora de espacios y personajes diferentes… tanto mediante las palabras como las imágenes, que también realizamos desde nuestros orígenes, en las cuevas donde nos calentaba el fuego que fuimos el único ser vivo capaz de manipular.

Los libros —tras la materialización de las palabras, la elaboración del lenguaje, la invención de la imprenta y la del grabado— fueron y son el más poderoso artilugio para conservar la memoria y mantener activo el tiempo pasado. Además, para funcionar —por medio de la lectura— no necesitan otra energía que la natural del propio lector, y son capaces de permanecer en activo, sin “cambio de aplicación” centenares de años…

Lo fantástico —que acaso incluya también a lo metafísico— desarrolló nuestra imaginación y nos ayuda a hacer más rica y diversa esa realidad tan extraña y misteriosa en la que estamos inmersos.

Incubus, a partir de la extraña flor de la que proviene Zanzarius —el “hombre insecto”—, y a través de sus 238 capítulos —ilustrado cada uno de ellos con la imagen correspondiente— nos permite un viaje excepcional acompañando a la mamá-araña —Eurícnide— y al niño-pez —Pseudoro— mientras recorren espacios en que los frutos de los árboles son cabezas humanas, y proliferan seres peculiares, llegando a otro árbol tan gigantesco que constituye un universo, en busca del llamado Skirim.

El recorrido, a partir de “el valle de las almas vulgares”, los hará conocer “el valle de la molicie”, o espacios que son el inmenso rostro de un ser humano sumido en el sueño, o conocer a la terrible Rughera, prolífica paridera que alimenta suciamente a sus infinitos hijos e invita a los viajeros a un asado de gigantesco moscardón en su residencia, donde la mamá-araña se transformará en doncella y el niño-pez en un viejecillo…

No necesito contarles más —no he llegado ni a la mitad— para invitarlos a penetrar en este universo, fantástico pero de una asombrosa riqueza y solidez, tanto en la faceta narrativa como en la ilustrada…

¡Y terminaré informándoles de que, a la hora de la votación, la Inteligencia Artificial, como dije miembro poderoso de la SDLFF, decidió votar también a nuestro favor…!

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