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La flecha de Apolo, de Nicholas A. Christakis

La flecha de Apolo, de Nicholas A. Christakis

La flecha de Apolo (La Esfera de los Libros) ofrece un relato fascinante del impacto que ha tenido la propagación de la pandemia de coronavirus y de cómo se producirá la recuperación en los próximos años. Basándose en grandes epidemias históricas, análisis contemporáneos e investigaciones de vanguardia de una variedad de disciplinas científicas, Nicholas A. Christakis —médico, sociólogo y experto en salud pública—, examina lo que significa vivir en época de pandemia, una experiencia paradójicamente poco común para la gran mayoría de los seres humanos vivos, pero que es trascendental para nuestra especie.

Zenda adelanta sus primeras páginas.

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Los dioses de la mitología griega estuvieron siempre presentes en mi infancia. Fueron compañeros infatigables de mi imaginación, los protagonistas de los cuentos en la cama de mis padres inmigrantes, e incluso daban nombre a algunos de los niños con los que jugaba cuando visitábamos a nuestros primos en Grecia. Me fascinaba la dualidad de los dioses: inmortalidad y poder en contraposición con la flaqueza y el vicio.

El dios Apolo, por ejemplo, era a un mismo tiempo sanador y portador de enfermedades. Durante la Guerra de Troya propagó una plaga entre los griegos con su arco de plata y carcaj de flechas para castigarlos por secuestrar y esclavizar a Criseida, la hija de uno de sus sacerdotes predilectos. Volví a pensar en Apolo y su venganza cuando contemplaba nuestra primera lluvia de flechas del siglo xxi más de tres mil años después de los acontecimientos descritos en La Ilíada. Me parecía que el nuevo coronavirus era una amenaza totalmente nueva y, a la vez, profundamente antigua. Esta catástrofe nos ha llamado a enfrentarnos a nuestro adversario de una forma moderna al mismo tiempo que recurrimos a la sabiduría del pasado.

A pesar de los avances que hemos hecho en medicina, saneamientos, comunicaciones, tecnología y ciencia, esta pandemia está siendo casi tan calamitosa como cualquiera de las del siglo pasado. Muertes en soledad. Familias incapaces de despedirse de sus seres queridos, o de celebrar funerales o actos de duelo apropiados. Destrucción de los medios de subsistencia y retrasos en los calendarios educativos. Colas del hambre. Negación. Temor, tristeza y dolor.

Este libro es otra forma con la que espero ayudar a nuestra sociedad a hacer frente a la amenaza que tenemos ante nosotros. Espero ayudar a otros a entender a lo que nos enfrentamos, tanto desde el punto de vista biológico como social, a poner de manifiesto que los humanos han tenido que enfrentarse a amenazas similares en el pasado y a explicar cómo lograremos superarlo, que lo haremos, aunque después de un tremendo dolor. La capacidad para entender una enfermedad contagiosa y mortal proviene directamente de mis años de enseñanza de salud pública, de la implantación de intervenciones de salud global, del servicio como médico de cuidados paliativos en el tratamiento de enfermos terminales y de la atención a los que estaban de duelo, del análisis de los contagios utilizando la ciencia de redes, y del trabajo académico como sociólogo que estudia los fenómenos sociales.

La plaga que desencadenó Apolo en Troya terminó en última instancia debido a la intercesión de Aquiles y de Hera, la reina de los dioses. Tras diez días y muchas muertes cesó la lluvia de las terribles flechas de Apolo, que soltó su arco. Las pandemias terminan. Pero el modo en que llegamos a ese punto nos define a nosotros y a nuestra propia circunstancia de enfrentarnos a esta vieja amenaza.

Ahora resulta bastante evidente que la del coronavirus de 2019 es la segunda pandemia de una enfermedad respiratoria más grave del último siglo, siendo la peor la pandemia de gripe de 1918, que provocó la muerte de, al menos, 39 millones de personas en todo el mundo. Aunque hay numerosas diferencias entre los dos mundos en los que aparecieron estos patógenos (tenemos hospitales modernos, vacunas, saneamientos y viajes en avión, por ejemplo, y, además, no estamos saliendo de una guerra mundial), sorprenden otras similitudes en nuestra respuesta y formas de luchar.

Entonces, como ahora, el desafío era global, ya que el virus no respeta las fronteras geopolíticas. Entonces, como ahora, hubo un esfuerzo colectivo mundial para recopilar y compartir datos científicos sobre  la amenaza. Entonces, como ahora, observadores atentos identificaron desafíos sociales y epidemiológicos que se interponían en el camino de una respuesta efectiva. Por ejemplo, en un artículo escrito para la prestigiosa revista Science en mayo de 1919, George Soper (el «ingeniero sanitario» que rastreó el periplo de Mary «la Tifoidea» en 1907) observó que «hay tres factores principales que se interponen en el camino de la prevención». Estos incluían: (1) «La indiferencia de la gente… La gran complejidad y variedad en la gravedad de las infecciones respiratorias confunden y ocultan el peligro». (2) «El carácter personal de las medidas que deben ser empleadas… No está en la naturaleza humana que un hombre que piensa que solo tiene un ligero resfriado se encierre en un estricto confinamiento como medio para proteger a los demás…». Y (3) el hecho de que «la enfermedad pueda ser transmisible antes de que el propio paciente sea consciente de que se ha contagiado».

Por otra parte, somos la primera generación de humanos viva que ha sido capaz de enfrentarse a esta antigua amenaza mediante la formulación de una contramedida específica y efectiva a un nuevo patógeno en tiempo real y, quizá, de alterar materialmente el curso global de una pandemia mientras esta progresaba. Hemos desarrollado vacunas increíbles a una velocidad inaudita.

Con base en datos relativos a las propiedades epidemiológicas fundamentales del virus, ya disponibles a finales de enero de 2020, y en un entendimiento de la historia y la epidemiología de enfermedades contagiosas que se remonta a miles de años, fue posible predecir el curso biológico y social de la pandemia de COVID-19 prácticamente desde su comienzo. No han sucedido muchas cosas que no se esperasen. Desde el mismo momento en que el virus empezó a propagarse sin control entre los miembros de nuestra especie, seguimos la inexorable trayectoria biológica típica de las pandemias de enfermedades respiratorias de los últimos siglos. Y nuestra trayectoria social —desde el colapso económico hasta la circulación de la desinformación— siguió también el guion marcado por las graves epidemias que han afligido al ser humano durante miles de años. Pero la buena noticia es que la recuperación también lo hará.

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Autor: Nicholas A. Christakis. Título: La flecha de Apolo. Editorial: La Esfera de los Libros. Venta: Todos tus libros, Amazon, Fnac y Casa del Libro.

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