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La Loquesea de Nolan: Dejen en paz a Homero

La Loquesea de Nolan: Dejen en paz a Homero

Me temo que con este artículo me van a llover de todos lados: a mí, plim. Me he ganado el derecho a expresarme con absoluta libertad en esta Cueva del Fauno, mi hogar en Zenda y de cuantos me honran con su visita. Así que pónganse cómodos.

Antes de nada, he de confesar (absolve me a peccatis meis, pater) que no soy nada cinéfilo, que mis conocimientos del séptimo arte rozan el muy deficiente, que no tengo ni pajolera idea de lo que es un plano americano ni si un trávelin empobrece o enriquece una escena. De cine sé muy pero que muy poco. En Homero y su mundo creo estar sobradamente preparado: desde los 9 años (acabo de llegar a los 60) Grecia, Roma y sus culturas se han convertido en mi Ítaca, mi patria añorada, mi meta vital. He consagrado mi existencia a su estudio y a su difusión, luchando contra viento y marea, ciscándome en aquellos ovejos que menosprecian su legado y quieren dejarnos huérfanos tras arrinconarnos en guetos.

La semana pasada peregriné a un cine en la creencia de que iba a honrar a mi idolatrado Homero a través de la revisión de sus historias que un tal Nolan había hecho en lo que tuvo la desvergüenza de llamar La Odisea. La Odisea de Nolan… No me toques las palmas, que me inrito. A poco de empezar me di cuenta, excoriado, de que aquello era un truño, un tocomocho, un onanismo mental de un cineasta que se las da de profundo y ha conseguido embaucar a miles de incautos.

"No soy un fanático purista con los acercamientos cinematográficos al maravilloso mundo que Homero nos desveló tres milenios atrás"

No soy un fanático purista con los acercamientos cinematográficos al maravilloso mundo que Homero nos desveló tres milenios atrás. He disfrutado y usado en mis clases la película Troya, que en 2004 estrenara Wolfgang Petersen. Los personajes encarnados por Brad Pitt, Eric Bana, Diane Kruger, Orlando Bloom o Peter O’Toole me transmitían emociones. Algunos (los que representaban a Héctor o a su padre, Príamo) llegaban a conmoverme hasta las lágrimas a pesar de haberla visto una docena de veces. Lo mismo les sucedía a muchos de mis pupilos: usé la cinta para que compararan lo que la mitología nos transmitía con la versión que había adoptado Petersen. Al finalizar, todas las clases aplaudían. Hubo veces en que niñas que no me habían prestado ni un ápice de su atención a lo largo del curso me pidieron que repitiera la escena en la que Paris da muerte a Aquiles. Quien tenga trato con las generaciones que actualmente huellan las aulas de enseñanza sabrán lo dificilísimo que es captar su atención y, mucho más, despertar sus emociones.

Por supuesto que les hacía ver las incongruencias que guionistas y director metieron en el filme: que Patroclo y Aquiles fueran primos (será por lo de que cuanto más primo, más te la arrimo) con una diferencia de edad tan grande, que mataran a Menelao y Áyax a las primeras de cambio, que Aquiles estuviera dentro del caballo (cuando llevaba muerto al menos un año), que el tontolaba del guaperas del Paris (muerto también a esas alturas) se escapara con la pendona de Helena, que el hijo y la esposa de Héctor huyeran sanos y salvos de la devastación…

El mismo actor que hacía de Odiseo, Sean Bean, a pesar de su escasísima presencia en el metraje, me llegaba más que el pestiñazo del Odiseo nolaniano, representado por un tal Matt Damon.

"Lo que sea que el tal Nolan haya querido decir con su último engendro no tiene nombre. Da la sensación de que se ha ido a los almacenes de baratillo donde los de Hollywood guardan los desechos"

En 1997 se estrenó una miniserie para televisión también llamada La Odisea, dirigida por Andrei Konchalovsky y protagonizada entre otros por Armand Assante, Greta Scacchi, Isabella Rossellini e Irene Papas. Con las licencias que sus autores quisieron tomarse, narraron de forma honesta lo que Homero nos cantó en sus epopeyas. La trama, los personajes, la ambientación lograban llegar al corazón del espectador. Así lo comprobé a lo largo de los años con mis pupilos adolescentes: un público exigente y difícil de conquistar.

Lo que sea que el tal Nolan haya querido decir con su último engendro no tiene nombre. Da la sensación de que se ha ido a los almacenes de baratillo donde los de Hollywood guardan los desechos de tienta de otras películas ya amortizadas y haya comprado allí vestuarios, atrezzo y personajes para montar con ellos su criatura. Así, de la saga de El Señor de los Anillos, de sus orcos y trolls en concreto, ha comprado a lo que se supone que es el cíclope Polifemo y, sin haberse rebajado a leer el canto donde Odiseo narra el episodio, le ha dicho al esperpento: “Cómete a unos cuantos y yastá“. Eso sí, usando animatrónica (sea lo que sea eso), para orgasmo colectivo de sus devotos.

De la saga Vikingos ha adquirido tres barcos de los más cutres y los ha hecho pasar por las embarcaciones de negras proas en las que bogaban los aqueos. A los de filmes de hechicería tan emblemáticos como Willow o El séptimo hijo les ha robado el patético personaje de Circe, a la que sólo le falta la banda sonora de “Unchained Melody” para que nos recuerde a Demi Moore amasando barro antes de cepillarse a su maromo en Ghost. Salvo que la Circe nolaniana amasa tiarrones para convertirlos en marranos, mientras saliva pensando en los buenos perniles que de ellos va a sacar.

Del film Excalibur Nolan robó las armaduras con las que vistió a los lestrigones, gigantes antropófagos que en la Odisea acabaron con casi todos los itacenses. Por cierto, vaya pifia de escena. Como la inmensa mayoría de las que conforman este incomprensible puzle.

"Lo de meter a una Helena negra, a una Atenea mestiza y a un oriental entre los compañeros de Odiseo supongo que se debe a la insufrible exigencia de corrección política"

Leo que el tal Nolan dirigió una serie de películas sobre el pelele de cartón piedra y gustos nocturnos al que llaman Batman. Ahora lo comprendo todo: con el personaje de Agamenón, llevado por la hybris, la soberbia, que tarde o temprano castigan los dioses, inmisericordes, quiso rendirse homenaje a sí mismo. Con el pijama y capa y armadura hipermusculada del murciélago vistió al rey de reyes, con un traje de los que venden a 50 céntimos los chinos del barrio. Uno no sabía si estaba viendo un Madelman disfrazado de Batman, con un casco con rastas. Subyugado por este espíritu marvelero, puso a Spiderman-Tom Holland a hacer de Telémaco, pero sin pijama y sin escupir telarañas.

Porque esa es otra: vaya despiporre que se ha marcado el Nolan con el reparto. Lo de meter a una Helena negra, a una Atenea mestiza y a un oriental entre los compañeros de Odiseo supongo que se debe a la insufrible exigencia de corrección política que se ha adueñado de las producciones yanquis. Yo eso me lo creeré cuando saquen a alguno de sus tótems como Abraham Lincoln encarnado por un negro del Bronx, a un George Washington representado por un nativo arapahoe o hagan una película apocalíptica intentando explicar cómo la supuesta civilización más avanzada de Occidente eligió como presidente a un esperpento como Trump, siendo el actor que haga de él un hispano homosexual con más plumas que el tocado de Toro Sentado.

En la serie Troya: La caída de una ciudad (2018), Aquiles y Patroclo son dos negracos de los de gimnasio. Se lían entre ellos e, incluso, hacen un trío con su esclava Briseida. Zeus es negro y su hija Atenea también. Puedo respetar eso, aunque al principio chirríe: los autores son fieles al espíritu homérico y se han ganado tomarse esas licencias.

"Si el susodicho rapero hubiera recitado un rap con temática homérica puede que hasta lo hubiera aplaudido"

Pero, ¿qué aporta Lupita Nyong’o en su doble papel como Helena y Clitemnestra, aparte de ser reclamo en el cartel para atraer a incautos a los que les importa un comino Homero y sus cosas griegas? ¿A qué viene la tal Zendaya como Atenea si en ningún momento del metraje puede lucir su legendaria, dicen, belleza? ¿La han puesto ahí porque está liada con el Spiderman-Telémaco, aparte de tener millones de seguidores en redes? Leo de un colega de Zenda, en un artículo que sube a los altares la última creación del director, que la tal Atenea en realidad era una sacerdotisa troyana a la que los hombres de Odiseo decapitan en las escenas finales, donde se rememora la devastación de Troya. Habrá que hacer caso a los expertos: a mí me pareció tan penosa la actuación de la susodicha (como la del resto del reparto) que me eran indiferentes sus vicisitudes.

Por este mismo artículo descubro que el moreno con rastas que en varias escenas aporrea con un palo la mesa en los banquetes, mientras parece recitar el rosario, es un rapero famoso. Resulta (átate los machos, Camachos) un homenaje a los aedos, esos cantores que amenizaban las veladas en tiempos homéricos cantando las gestas de los héroes. Si el susodicho rapero hubiera recitado un rap con temática homérica puede que hasta lo hubiera aplaudido (mis zagales me han enseñado vídeos de jóvenes rapeando a Homero o a Virgilio y les he alabado su técnica), pero el aedo de Nolan soltaba una letanía al modo beata aburrida, aporreando sin ritmo la mesa. Si yo hubiera sido uno de los pretendientes, le habría quitado el bastón y lo habría echado a garrotazos.

La Calipso que retiene a Odiseo a base de flores de loto y moluscos que no se mencionan, en una isla a la que le faltan las palmeras para que parezca el escenario de un anuncio de los limones del Caribe, da la sensación de querer librarse de él después de haberle aguantado durante siete eternos años la matraca de héroe destrozado. Si no, no se entiende que le proporcione una “barca” sin vela, hecha con cuatro palos y cañas. A ver si el plasta se ahoga de una puñetera vez.

"El Odiseo nolaniano se pasa toda la película con cara de estreñido, estreñimiento que parece que va a reventarlo en el cochambroso pasaje de las sirenas"

En una de las escenas, que se suponía que habría de ser de las más emotivas, el perro Argos, que durante 20 años aguardó el retorno de su dueño, maltratado por los pretendientes y forzado a vivir en un montón de inmundicias, reconoce a su señor, aun travestido de mendigo, y muere de la impresión antes de poder lamer sus manos de nuevo. El Argos de Nolan no muestra ninguna emoción ante el retorno de su amo. Ni hace esfuerzos por levantarse. Lo mira con pena como diciendo: “¡Córcholis! Por esto he aguantao yo tantas penalidades. ¿Qué has hecho con mi Odiseo, Clodoveo o lo que pijo seas ahora?”. Y decide estirar la pata sin más. “Pa lo que hay que ver, mejor espicharla”.

Y es que el Damon-Odiseo me deja totalmente indiferente. Cuando en la pésimamente rodada y editada escena de la matanza de los pretendientes da la impresión de que el rey, atravesado por varias flechas, va a morir, ¡por fin!, me dieron ganas de levantarme y pedir para el director las dos orejas y el rabo por liberarnos de una vez de tan insufrible personaje.

El Odiseo nolaniano se pasa toda la película con cara de estreñido, estreñimiento que parece que va a reventarlo en el cochambroso pasaje de las sirenas. Los espectadores estaban por interrumpir el rodaje y purgar al desdichado para que evacuara de una vez. Ni una sola de sus escenas ni de las de su parienta Penélope me ha conmovido lo más mínimo.

"Los que fuimos timados y acudimos a una pantalla normal tuvimos que tragarnos el tocomocho sin rechistar"

Al poco de comenzar la proyección me vi tentado a subir a hablar con el proyeccionista para que limpiara la lente del proyector: la película estaba sucia, nebulosa. Luego me dijeron que era otra decisión del director: un nuevo botón de muestra de su presunto genio, a lo que hay que añadir que las escenas parecían todas mutiladas. Se ve que el ilustre rodó en un formato que sólo se puede disfrutar en plenitud en una cuarentena de cines en todo el mundo. Los que fuimos timados y acudimos a una pantalla normal tuvimos que tragarnos el tocomocho sin rechistar. Y aún leo a decenas de culturetas aplaudiendo con las orejas.

Descubro que el ganador de varios premios pasó algunos años de su vida en Londres. Supongo que el haber soportado el asfixiante smog, el espeso “caldo de guisantes” que acompaña los días de los londinenses gran parte del año, hizo que el cineasta pensara que también los griegos sufrían a diario tal ambiente. Se ve que de Grecia sólo conocía su yogur, en el mejor de los casos. Lo de la luz mediterránea, su mar turquesa, la luminosidad no exenta de tinieblas de sus habitantes, como buen yanquibritánico, le era indiferente.

Dicen que lo que Nolan quería reflejar en su último filme era la asolación que produce la guerra en quienes en ella combaten. Debería haber sido más humilde: antes y mejor que él ya tocaron el tema directores más dotados, con héroes traumatizados en películas como Taxi Driver, Rambo, El cazador, Nacido el 4 de julioDebería haber dejado en paz a Homero y a sus héroes y reconocerse indigno de ellos.

"Exijo que deje de llamarse La Odisea y sea conocida como La Loquesea, sea lo que sea este pestiñazo"

Si lo que pretendía era retratar a un Odiseo destrozado por sus crímenes, eso ya lo hizo mucho mejor un italiano dos años antes: en 2024 Uberto Pasolini firmó una superproducción europea a la que llamó El retorno de Ulises. En ella un solvente Ralph Fiennes le da sopas con honda al estreñido de Matt Damon, encarnando convincentemente a un Odiseo atormentado. Pero claro: esta película, por mucho que su principal bandera sea británica, es europea, y ya sabemos lo que el amigo yanqui piensa de nosotros, más si en la producción y reparto hay italianos y españoles. Por eso esta creación, mucho más honesta, no tan pretenciosa como la nolaniana, infinitamente mejor que aquella, pasó desapercibida.

Visto el truño, el fiasco, la caca como una vaca que ha parido Nolan, que, creyéndose un elegido de Dios, ha querido homenajearse a sí mismo y a su “arte”, rodar una marvelada con un Batman Agamenón, un tostón sobre un Oppenheimer revivido ahora en Odiseo, exijo que deje de llamarse La Odisea y sea conocida como La Loquesea, sea lo que sea este pestiñazo.

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Mario Raimundo Caimacán
Mario Raimundo Caimacán
5 ddís hace

Felicitaciones al columnista por su demolera crítica cinematográfica. Tenía tiempo que no me reía tanto con una columna de opinión: Desplumó a Nolan y a su malísima adaptación de La Odisea de Homero, que llamo “La Anti-Odisea de Nolan”, quien probó que era pura propaganda engañosa su supuesta “profundidad como cineasta”, que su fuerte es el cine de superhéroes infantiles para el público infantil y el público infantilizado de nuestra época, que su adefesio podrá recaudar todos los millones en taquilla y seguirá siendo una adaptación detestable, una obra fallida y nunca una “obra maestra” ni “obra de arte” como creen los ignorantes de Homero, quienes tienen sus mentes amoldadas a Batman y demás exponentes de la caterva de películas de superhéroes de historietas, de los fastidiosos muertos vivientes caníbales desatados y de las películas de glorificación de los delincuentes, las tres franquicias que predominan en Hollywood desde hace años. Si Nolan en verdad fuera un cineasta con inquietudes filosóficas (como la propaganda lo ensalza) habría explorado las causas del rechazo de Odiseo a la inmortalidad ofrecida por Calipso y quizás optaría entre dos opciones: La Odisea, como obra que expresa la mentalidad de su tiempo, es profundamente reaccionaria, no cree en la libertad humana, solo en la fatalidad del destino y el hombre debe conformarse con ser solo hombre y no aspirar a ser como los Dioses, lo que concuerda con el verdadero Odiseo homérico, un héroe patriarcal que es egoísta, guerrero, esclavista, calculador, mujeriego, mentiroso, “Destructor de Troya y asolador de ciudades”; o decide apartarse de Homero, no con tantos disparates, absurdos y pruebas de crasa ignorancia, sino con la decisión lógica en un hombre con el egoísmo de Odiseo: Aceptando la inmortalidad y juventud eterna ofrecida por Calipso, una posibilidad que contaba con varios ejemplos en la mitología griega. Apartarse de Homero para plantear una rebeldía metafísica tiene mayor mérito que apartarse de Homero para cambiar a Odiseo por un traumado “Rambo” necesitado de terapia psicoanalítica.

david
david
5 ddís hace

¡Por fin sentido común!

SuperJ
SuperJ
5 ddís hace

Quien vaya al cine esperando ver La Odisea escrita por Homero, pues acabará completamente decepcionado. Más allá de aspectos formales (los barcos vikingos, la armadura de Menelao, Helena negra…), la película no es fiel al espíritu de los poemas homéricos. Así que por ese lado, completamente de acuerdo con el autor del artículo. Dicho lo cual, eso no significa que la película sea un mal producto. Y aún reconociendo las ínfulas intelectuales del director y la falta de respeto por los espectadores, y todo lo dicho por el autor, la película me gustó, y no me importaría volverla a ver. Me parece una interpretación interesante de la figura de Ulises, la interpretación que hace Nolan, y por eso hay que recalcar que es DE NOLAN. Y algo que creo que debería ser muy importante para los que aman la cultur clásica, está generando un debate y un interés por la obra de Homero sin igual ( por ejemplo, mis propios hijos se han puesto a leerlo para comprobar las grandes diferencias entre los poemas y la película). Como de profundo y duradero sea este interés está por ver, pero aprovechemos lo mientras dure.

Manuel
Manuel
5 ddís hace
Responder a  SuperJ

Coincido con ésta última crítica. Sin entrar en honduras, al primero que deberíamos poner a caldo por sus anacronismos es al mismo Homero. La película es bastante correcta, quizás algo larga, pero en nada desmerece otras versiones.

Eloy
Eloy
4 ddís hace
Responder a  Manuel

Comparto lo que escribe Manuel en cuanto a que la película es correcta en su versión de la Odisea y estimo que el actor principal no interpreta mal su papel de Odiseo.

Iván
Iván
4 ddís hace
Responder a  Eloy

Lo que hay que leer….correcta.

Parece que como no sale una nave espacial y el tipo se llama Odiseo, es correcta.

La peli es un cachondeo en lo que adaptación se refiere.
Otra cosa es que claro, Nolan y 250 millones, hagan cosas qué luzcan en el cine.

Faltaría más.

david
david
5 ddís hace
Responder a  SuperJ

Ni ínfulas ni puñetas: insoportable, ridícula, pretenciosa y, lo peor de todo, aburridísima. Hacía años que no me tragaba un truño como éste. Bueno, un trozo sólo porque me dormí más de una hora de las tres que dura. Prefiero mil veces ‘Resacón en Las Vegas’. Si mamarrachadas como ésta despiertan el interés por los clásicos, mal lo llevan los clásicos. Por otra parte no me creo que nadie que disfrute con esta larguísima masturbación pueda meterse luego ‘La Odisea’ de verdad. ¡Venga! Lagarto, lagarto.

SineNomine
SineNomine
5 ddís hace
Responder a  david

Esta película se sabía, sobradamente, que era una bazofia absoluta. Todos los que habéis ido a verla al cine sois culpables, no sólo Nolan, ni Hollywood, ni la agenda woke. A Nolan se la trae al pairo, ha recaudado que es lo que quería. Y lo peor y más triste de todo esto, es que han ido a verla más gente supuestamente de «centro o derecha» que los propios de izquierda/woke. Es patético, tanto criticar, tanto poner el grito en el cielo, y al final acaban financiando la peor morralla woke. Como siempre digo, nos merecemos todo lo malo que nos pase.

david
david
4 ddís hace
Responder a  SineNomine

¿Qué es “la agenda woke”? ¿Qué es una agenda? ¿Qué significa woke? ¿Existe Dios?

Clau
Clau
5 ddís hace

Tiene usted razón, de cine sabe poco.

david
david
4 ddís hace
Responder a  Clau

Como Nolan, que tampoco tiene NPI. Y ahí está, sacándose un jornal.

Juan
Juan
5 ddís hace

He tratado de enhebrar una respuesta seria y mesurada a esta crónica de don Arístides (colecciono casi todo lo que escribe sobre Ítaca y sobre su célebre homónimo), pero no he podido. La verdad se dice fácil, aunque ofenda sensibilidades: me he cagado de risa. AH! y por supuesto, no me arrimaré a ningún cine donde proyecten este culebrón.

Iliado
Iliado
5 ddís hace

Puedes poner a parir a la Odisea todo lo que quieras, estás en tu derecho, como yo tengo el mío de odiar Troya por ser una muy mala película, con un ritmo horrible, escenas gratuitas de musculismo y testosteronadas rozando lo cavernícola y más infantil de nuestro ser. ¿Así te imaginas a Héctor y Aquiles? Dos guapitos de gimnasio retándose sin casquito… Vamos bien.

Alejandra
Alejandra
5 ddís hace

Divertido e ilustrativo artículo.

Kike
Kike
5 ddís hace

Muchisimas gracias por esta cririca. Me considero uno de los incautos que ha sido seducido por los cantos de sirena de tan (sic) majestuosa obra y a mi parecer, una pelicula para pasar un rato (largo) y alejarse de los calores reinantes. Ni un poquito de rigor

Ana
Ana
5 ddís hace

¡Gracias! ¡Qué gran artículo!

Santana
Santana
4 ddís hace

Pues cómo te va a gustar si ya ibas predispuesto a la comparación con el poema original de Homero, en lugar de verla como una versión cinematográfica independiente? “De los niños es el reino de los cielos”, creo que esa idea nos puede ayudar. La vida es bella! Abrazo!

david
david
4 ddís hace
Responder a  Santana

Ni una versión ni cinematográfica ni independiente ni nada: una castaña.

Santana
Santana
4 ddís hace
Responder a  david

Y Spiderman qué te pareció?

Iván
Iván
4 ddís hace
Responder a  Santana

Yo iba predispuesto a la comparación en Troya y aún con todos los cambios, me gustó. En cambio en ésta ya ni siquiera iba predispuesto, y ni aún así, me gustó. El tono es horrible. Y si ya no tenemos éso, es complicado.

Alejandro
Alejandro
4 ddís hace

Vaya, interesante comentario y crítica. Sin embargo, es necesario decir que es una película, y no más.

Iván el Conquistador
Iván el Conquistador
4 ddís hace

Sabes que está película va a ser un pestiño cuando la elogian los SJWs que ponen en un pedestal truños como Black Panther y Barbie y, al mismo tiempo, un radical supremacista israelí como Ben Shapiro.

Como estoy gane Mejor Película en los Óscar, los yanquis van a merecer ser demolidos por Irán, Rusia y China.

Javier
Javier
4 ddís hace

Me parece una película estupenda. Y todas las que comentáis. El color de Helena no tiene mayor recorrido y lo del barco, se me pasó. Pero la película respeta la historia.

Javier
Javier
3 ddís hace
Responder a  Javier

En todo caso, creo que es un error denostarla en función de lo verosímil que sea al poema. Ese es un problema clásico del cine, la relación con la literatura. Y el cine y sus autores ya escogieron hace tiempo tomar como punto de partida y algo más la literatura. Pero no se puede pretender que sea un reflejo exacto de lo que cada lector quiere. Slaudos

Iván
Iván
4 ddís hace

Gran y acertado análisis de la película.
Un único apunte, no deje a Nolan totalmente de lado.
Realmente hasta Interestelar incluida, tiene buenas películas en su filmografía, incluidas las de Batman.

Juan
Juan
3 ddís hace

Más allá de que se cagó totalmente en la obra monumental que fundó la cultura occidental, la película es estúpida, estupidísima, hecha para tontos con tdah. A los personajes llamarlos flanderizados es poco. Son caricaturas pésimamente escritas y aún peor actuadas (peores que las novelas que mira mi madre sesentona). El guión es un desastre, todo el tiempo explicando todo lo que pasa. Armaduras medievales en la época micénica, la hechicera circe viviendo en una casa en ruinas que parece sacada de esas películas de brujas en Gran Bretaña que pasan en canales de tv de dudosa calidad. Lecciones morales a diestra y siniestra. Diálogos estúpidos estilo Marvel o Star Wars. Un final tontísimo. Escenas muy mal grabadas (como la de la muerte de los pretendientes). Yo creo que Nolan quiso filmar una parodia, no una adaptación.

Gonzalo Casanova
Gonzalo Casanova
3 ddís hace

LA ODISEA O LA LOQUESEA
Nada más terminar de ver La Odisea de C. Nolan comenté que tenía dos problemas (quejas) respecto a ella; tomando nota del casi universal halago que está recogiendo por parte de la crítica (y de los espectadores) no me decidí a escribir sobre ello, para no ser tachado de nuevo (con razón) de lego legal/profano profesional. Pero el duro artículo de Arístides Mínguez me ha animado.
Como es típico, exponer las carencias… Descubrí La Odisea, como muchos supongo, a través de tebeos, y me pareció muy entretenida, con tantas aventuras, ¡todo un periplo! La leí de adolescente (hace muchos eones), junto con La Ilíada, en una preciosa edición de Vergara, que todavía conservo con mucho cariño; no la he releído, ¡mea culpa! Pero por supuesto he visto películas y series, y el relato se encuentra en muchas manifestaciones artísticas; además queda bien grabado en la mente.
Mi primer disgusto es con esa escasa iluminación que emplea nuestro director. Es que no distingo bien las caras (algo que me molesta sobremanera), ni los decorados e interiores: no se ve bien, ¡con todo lo que ha costado!, ¡brrrr! Y los exteriores no reflejan ¡la luz! de los cielos en el Mediterráneo, ni tampoco el espléndido colorido de sus aguas. Sí, suena simplón, y poco “vanguardista” eso de pedir que los planos sean “bonitos”; incluso se me puede acusar de defender el arte pompier, o simplemente cursi.
Mis modelos siguen siendo (típicos y tópicos) p. ej. Lawrence de Arabia (¡qué fulgor del desierto!, la aparición de Onmar Sharif…), o La Historia Más Grande Jamás Contada (¡vaya planos-pinturas!). Otra película “preciosa” es evidentemente Cleopatra de Liz Taylor. Pero no, C. Nolan no ha querido rodar así, aunque estoy convencido de que habría podido, en fin… ¿arte de hoy, de último chillido? Es frecuente que aluda a El Taller del Pintor de Gustave Courbet como modelo para un plano general (o panorámico) en el séptimo arte, empezando por la profundidad de campo (David Lean otra vez); y no pocos pintores del realismo, romanticismo, academicismo… pero en esta La Odisea ¡nada de nada!
En una obra de personajes de tamaña envergadura heroica, de eventos propios de epopeya, ¡quiero verles bien los rostros, y sus inttensas expresiones!
Para compensar/equilibrar me puse a ver unas cuantas escenas del Napoleón de Ridley, en el montaje que hizo. Lo admito, no pocas veces me incomoda ese juego de luces y sombras de sus estampas (¿artificioso, ombliguismo?), muy bellas sin duda, pero prefiero la claridad (fuerte) de los semblantes en David Lean. Pero Ridley compone planos de una belleza arrebatadora, ¡él sí que es un gran pintor!, el mejor sentido visual del negocio le llaman. Su trabajo sobre El Gran Corso contiene mucho de Courbet, C. D. Friedrich, Gericault, Delacroix, Federico de Madrazo, Corot, Bouguereau, Gérôme, Couture etc.; de hecho la época de aquél (e inmediatamente posterior) acumuló un buen puñado de pintores figurativos, y Scott les hace justicia con sus encuadres.
Por otra parte, como a muchos comentaristas, esta obra “no me llegó”, no me emocionó, ni impresionó, no sufrí (sympatheia) con los protagonistas, a pesar de toda su aparatosidad visual, ¿o quizás por ella? Tanta atención a la fotografía, el preciosismo en la luz, los decorados de libro de Historia, los estupendos atuendos, los vistosos uniformes, la presentación de los ejércitos y las batallas…, quizás disminuye el “puñetazo” dramático. Me resulta fragmentaria, como una sucesión de cuadros dramáticos, todos bien logrados, pero poco enganchados entre sí; p. ej. el atentado a la pareja protagonista, o la batalla de Marengo se presentan como un chispazo, un elemento entrevisto rápidamente entre otros muchos. ¿Ilación quizás?
Yendo a otro perfil, les propongo a Vds. un pequeño experimento. Corten al azar por lo filmado y vean una escena cualquiera, la que sea; se encontrarán con sobresalientes pinturas figurativas, un regalo para los ojos; abrirán la boca de admiración (no realicen este ejercicio con la de Nolan, por favor). Y así una y otra vez; pero el conjunto, ¡ay!; es que quizás no hay tal, sino secciones muy bonitas, para contemplar muchas veces. Se ha escrito que la exposición de la batalla de Austerlitz es confusa; en mi opinión es un conjunto de lienzos bellísimos; lo mismo aplico a Waterloo, con montaje de suspense casi. Las piezas tan impecables, tan acabadas y perfectas…, pero el resultado total, ¡hum!
Es plausible que una de las carencias sea un guión compacto, bien trabado y cerrado; junto a ello más tiempo de cámara con los actores, para que ellos den todo lo que puedan, en vez de adornar una secuencia; un drama como éste se sustenta en ellos. Se me ocurre otra comparación: La Delgada Línea Roja; desde la cinematografía es una obra maestra, pero está deshilvanada, a diferencia de Salvar al Soldado Ryan. En resumen, ¡qué fácil es criticar!
Mi otra contrariedad es en el montaje. Aquí evidentemente atiendo sobre todo a las escenas de acción/dinamismo; pues sí, me resultan embrolladas, de nuevo ¡no distingo bien qué está ocurriendo!; demasiado rápido, atropellado incluso, hasta mal encuadrado, ¡uf! Arístides Mínguez pone el foco en la pelea final contra los pretendientes; es que el cortar/pegar de las tomas me resulta otra vez un batiburrillo: ¿qué demonios pasa ahí?
Yo soy ciertamente de la vieja escuela, esto es, montaje y planos secuencias con desplazamiento representan los grandes recursos del Séptimo. Para el primero siempre nos quedará no París, sino D. Alfredo; pues desde luego su compatriota no le ha seguido en su largometraje, ¡ni se ha acercado! Me temo que es preciso rememorar los tiempos primeros/gloriosos de Bosque de Acebos; en aquellos esforzados días (¿todo tiempo pasado fue mejor?) eran mujeres las que editaban los largometrajes. En pequeñas habitaciones, ¡con tijeras!, cortaban y pegaban (sí, con cola incluso) pedazos de celuloide, para que este material adquiriera la forma de un relato. Pues sí, seccionar y empalmar, ayustar (¡me encanta este término!), para conseguir “sentido”, una historia. Período y señoras que merecen más detenido estudio, y yo mismo me comprometo a informarme mejor. Pues nuestro realizador no muestra conocimiento/destreza acerca de ese período. Sigo considerando que es una opción personal; ¿quizás ese seccionar/empalmar enmarañado intenta representar que así es la odisea de Ulises (y toda forma de existencia)? Sí, es así, yo me quedo con la nitidez narrativa, de todas todas, la claridad en el cinematógrafo, la fábrica de sueños de Bosque de Acebos, ¡la belleza que conlleva el Arte!, y ya puestos el Equipo de Ensueño del Barça de Johan Cruyff.
A pesar de todo lo anterior, defiendo esta La Odisea. Christopher ha logrado acercar un gran texto literario a espectadores de todo el mundo, incluyendo muchos jóvenes, ¡bravo!; no pocos se animarán a leerla, lo cual jamás habrían hecho probablemente.
No coloco a nuestro inglés-norteamericano entre los grandes contemporáneos (Wes Anderson, Sorrentino, Ridley, Fincher, Villeneuve), porque no lo juzgo descollante en el estricto lenguaje fílmico/estética/pintura. Pero sí lo considero de los mejores en cuanto al guión; por su ingenio, atrevimiento, originalidad, difíciles temas científicos, ¡chapeau! Oppenheimer creo que es uno de las mejores escrituras de la Historia del Séptimo (¡qué pena de Óscar!).
Así que su La Odisea nunca me aburre; cierto, echo en falta a Nausícaa (¡ay la neumática Rossana Podestà!) los lotófagos (algo hay), y no estaré solo. Pero supongo que había que acortar. Cuando finalizó Oppenheimer yo confiaba en que nuestro autor emprendiera una película biográfica sobre Arquímedes (aprovechando el tirón de Indiana Jones), con Bardem, o quizás Cumberbatch. No ha podido ser; pero el final entendí su elección. Porque La Odisea es una gran historia, el prototipo de todas ellas, inmarcesible y no-irrelefante. De El Cautivo destaqué sobre todo la pericia de Amenábar para mostrar la garra que posee el contar una buena historia, el fluir, como hace el Cervantes prisionero, ¡como es el Quijote!
Pues bien, La Odisea (poema) es un gran “cuento”, que entretiene, emociona, atrapa, acongoja, también intriga sí. Todo ello está igualmente en la obra cinematográfica. La verdad es que lo que me ha cautivado de ésta es eso, i. e. Homero. ¡Vaya acontecimiento!, ¡qué personaje!, ¡qué trágico!, ¡sorprendente!, ¡inquietante!, ¡es para llorar!, ¿qué pasará a continuación? El vate ciego por siempre y para siempre, imperecedero.

Alexander P.
Alexander P.
3 ddís hace

¡Madre Santa!
Pero si este “cid campeador”, ha vomitado con todo y todo una catarsis orgasmica acerca un filme que no encuadra dentro de lo que en su momento el aedo y los coros cantaron, ha desnudado a Nolan y la basura filmica que ha hecho vender en las salas de cine.
Solo un profesional amante de la literatura clásica podría haber lanzado una crítica tan desnuda, y provista de sátira como pocas veces me he gozado en leer.
Gracias por esta crítica tan directa , amena y franca que invita a reír, analizar y terminar de azar a esa res que ni en sacrificio pudo haber aceptado el olímpo por vianda para la carroña de las arpías

Última edición 3 ddís hace por Alexander P.
Juanjo Alonso
Juanjo Alonso
3 ddís hace

Te compro alguna cosa aunque no le tienes cariño a Nolan, desde luego. Pero que hables positivamente del regreso de Ulises de 2024 frente a esta denota el poco tiempo que le has dedicado a ello. Esa pelicula, por màs que a mi tambièn me guste Ralph màs que Matt, es una pelicula imposible de seguir. De hecho, he de decir que de las que Yo he viato sobre los viajes Homericos, es la ùnica que los cuenta con estructura. Aunque se que no coincidimos… No obstante, siempre me gusta leer opiniones bien escritas. Seguirè tus pasos… me he reido mucho.

Gonzalo Casanova
Gonzalo Casanova
3 ddís hace

… LA ODISEA O LA LOQUESEA…
Otro ejemplo de lo último, no por habitual menos eficaz, es Barry Lyndon de Kubrick; aparte de un música exquisita y bien utilizada, muestra clara influencia de los lienzos de Hogarth, Gainsborough, Constable, Reynolds et alii: otro festín para nuestras retinas. Esta atención/excelencia pictórica la buscaremos inútilmente en esta La Odisea, nada, nothing, rien, niente, nichts; ¡nuestro cineasta pretenderá otros objetivos, distintos al atractivo visual!

Gonzalo Casanova
Gonzalo Casanova
2 ddís hace

…LA ODISEA O LA LOQUESEA…
Más de lo trillado en estas áreas. En lo relativo a la configuración del plano (colocar bien las figuras, con geometría y belleza), los tipos de planos y los ángulos de cámara, la ubicación de ésta (picado, contrapicado…), de dónde llega la luz & su intensidad y todas esas pescas…, este Ulises no logra la calificación de sobresaliente. ¿Qué digo, y me atrevo a ello?, no merece ni un aprobado; pero, pero, pero, su creador no ha puesto el “foco” en esos elementos de este arte; tenía otras cosas (metas, propósitos, ¡yo qué sé!) en la cabeza.

Leonard
Leonard
1 día hace

Voy a ser muy simple…y reduccionista. Yo solo le pido al cine una cosa (que es para lo que voy): que me entretenga (en la acepción positiva del término). Y proporciona todo lo contrario: aburrimiento. En mi casa la hubiera visto a trozos…siendo generoso.

Traductor
Traductor
15 horas hace

Ave, Sr. Mínguez.

Cuando he leído su nombre, ipso facto he pensado en el bonachón del enciclopédico Orestes.

Precisamente, en ese artículo de «Zenda» que referencia usted, quise aplaudir bajo este seudónimo el comentario redactado por el Sr. Caimacán, el primero de la lista de abajo, que por lo que he pesquisado es prosélito y apuntador de esta revista. A quien le interese mi parecer, en su enlace lo tiene.

Respecto a su excelso artículo, en fondo y forma, sí que le recomendaría encarecidamente que le dé una oportunidad a la filmografía de Nolan, que pese a su elitismo, egotismo y delirio de grandezas, en «Mi Odisea» en grado sumo, nos ha dejado grabadas en la retina escenas memorables. Pero comprendo su furibunda crítica, brotada del alma de un preceptor vocacional a quien le apasiona su profesión y trata a sus pupilos como su propia progenie.

Del «wokelenco» seré brevísimo: Nolan no eligió a dichos actores para hacer historia, sino para hacer taquilla. Y una vez más ha logrado multiplicar su presupuestazo.

Él ha sido nuestra Circe y nosotros hemos devorado su mazacote como marranos.

Don Arturo Pérez- Reverte, que nos está mirando risueño y a quien usted me ha recordado con su formalidad argótica, ha escrito lo siguiente:

«Vi La Odisea. Licencias nolanescas aparte, gran película. Lo que no me convenció fue Matt Damon como Odiseo: carece de astucia, grandeza, épica, verdaderos remordimientos. No es el héroe mediterráneo que nos contó Homero, ni logra alcanzar al enorme Ralph Fiennes de El Retorno».

Y no concibo mejor Odiseo que el titúnico Fiennes, pero ya estaba pillado y extenuado de la epopeya anterior. Y aunque no hubiera sido el caso, me temo que Nolan tampoco lo habría escogido para encarnar a Odiseo. De hecho, en ninguna película de Nolan ha aparecido Fiennes. Y presiento que no ha sido por falta de propuestas, sino porque El Paciente Inglés ha declinado su(s) invitación(es). ¿Acaso porque, al igual que innúmeros actores británicos, lleva al eterno Shakespeare grabado en el alma y no la quiere ver mancillada por quebrantaquillas carentes de ella? Escuchar, en inglés, la refinada prosodia declamada de Sir Ralph Fiennes y dame Julie Andrews es gloria acústica. Y por ende, la de sus formidables actores de doblajes: D. Juan Antonio Bernal y D.ª Rosita Guiñón (en Paz descanse).

Con la venia, le(s) comparto otra crítica magistral de la «Loquesea», redactada por D. Luis Arturo Guichard, Catedrático de Filología Griega en la Universidad de Salamanca. Digna de deleite y ovación.

https://letraslibres.com/literatura/una-tibia-odisea/22/07/2026/

¡Musas gracias, Arístides, por su verbo y máxime por su «Gracias, Grecia»!

¡SaLuz para todos!

Paladdín

P.D.: https://www.youtube.com/watch?v=Rc9RnwPXoJ0

Aristides
Aristides
8 horas hace
Responder a  Traductor

Agradecido hondamente por sus palabras. Efjaristó.