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La melodía de la oscuridad, Making Of

La melodía de la oscuridad, Making Of

Cuando una persona se encuentra en un sueño no se plantea que la experiencia sea real o no. La vive y punto. En la mayoría de los casos no somos conscientes de que nos encontramos en medio de una experiencia onírica y, por lo tanto, no nos paramos a pensar si estamos dormidos o despiertos. ¿Para qué? ¿Qué importa eso? Hay quien asegura que el mundo que se esconde detrás de las almohadas no está tan alejado de este otro al que estamos empeñados en llamarle realidad. Pero a los que defienden este tipo de disparates se les suele tildar de locos. «Ni caso. Vaya flipado del coco».

Cuando comencé a estructurar la trama de La melodía de la oscuridad era consciente de que me lo estaba jugando todo al rojo. Escribir una novela cuyo protagonista fuese invidente y, además, se viese envuelto en una investigación criminal era una apuesta que solo contemplaba dos opciones. Opción uno: «Oye, Fopiani, qué idea tan original, la historia esta del ciego es una pasada. Has conseguido que por un momento yo también sintiese que no me hacía falta ver para saber algunas cosas. Me has convencido. Esta novela será un exitazo». Opción dos: «¿Pero cómo coño se te ha ocurrido escribir algo así? ¿Un ciego que va detrás de un asesino? ¿De verdad has perdido un año y medio de tu vida en esto? Tal y como está la sensibilidad hoy en día este manuscrito no te lo va a publicar ni Círculo Rojo».

"Si no quería que todo esto resultase un fracaso absoluto, yo también debía enfrentarme a una serie de retos mayúsculos a la hora de escribir La melodía de la oscuridad"

Pero como ando acostumbrado a moverme en escenarios poco comunes y a mancharme de mierda hasta el pescuezo, le eché valor. Me senté delante del portátil y comencé a escribir La melodía de la oscuridad. La novela del detective ciego.

Es ahí donde comencé a soñar, aunque estuviese despierto.

Adriano es un sargento de la Guardia Civil jubilado por incapacidad. Fue víctima de un atentado de la ETA en el País Vasco. Una bomba en la puerta del cuartel. Bum. Le estallaron las cuencas oculares y desde entonces todo su mundo se reduce a la oscuridad. Casi sin darse cuenta, Adriano se ve envuelto en la investigación de una serie de crímenes que están teniendo lugar en entre las calles del casco antiguo de Cádiz. Los crímenes de Hércules: todas las víctimas aparecen mutiladas, disfrazadas, escenificando uno de los doce trabajos que tuvo que llevar a cabo el héroe.

Puedo tener cara de, pero no me considero tonto del todo. Sabía que si no quería que todo esto resultase un fracaso absoluto, yo también debía enfrentarme a una serie de retos mayúsculos a la hora de escribir La melodía de la oscuridad.

El primero fue crear un thriller que adaptara a nuestra actualidad las corrientes más innovadoras del género. Hacer algo diferente, distinto. Darle una oportunidad a mi propia voz y apostar por ella. Si no lo hago yo, ¿quién lo va a hacer? Bah. Juan, ponme una cerveza y que salga el sol por donde quiera. El segundo trabajo consistió en imaginar un protagonista que, como los héroes mitológicos, también tuviese cualidades muy destacadas que se vieran limitadas por una maldición del pasado. Conseguir que este personaje, además, se mueva en un entorno cercano, reconocible y verosímil fue el tercero de estos retos. El lector de novela negra, además de ser inteligente, suele ser bastante exigente. Apenas tengo veintiocho años y la comunidad va a estar muy atenta a ver qué les puede contar este niñato de barba oscura. Vas a tener que currarte hasta el último detalle, Fopiani.

"A los pocos días de estar en todas las librerías La melodía de la oscuridad había pasado a ser la novela de la que va a hablar todo el mundo"

Pero a uno se le relajan las pulsaciones cuando se trabaja asesorado en todo momento por un sargento de la Guardia Civil y un agente que lleva años destinado en el área de investigación de un puesto principal. Sí. Vale. Lo reconozco. Soy un tío con suerte. Aprecio este filón que se me ofrece al estar apoyado por miembros destacables de la Benemérita. Con esto solo falta estar medianamente acertado a la hora de juntar las letras.

Fue en Irak, estando desplegado en una operación por el golfo Pérsico, cuando recibí el correo electrónico de mi agente literario. El Grupo Planeta había comprado La melodía de la oscuridad y se iba a publicar en el mes de enero con la editorial Espasa. Mira. Para que veas cómo son las cosas. Al final la bola había caído en el rojo.

¿De qué estábamos hablando? De sueños. Cuando recibí la noticia de que una de las editoriales más potentes del país estaba interesada en la novela también tuve la sensación de estar soñando. O de estar despierto viviendo un sueño. O de yo que sé.

Y como suele pasar con estas cosas, después de la firma vino todo muy rápido. Los medios empezaron a ofrecer entrevistas y las primeras críticas elogiosas comenzaron a llegar por los pocos que tuvieron la oportunidad de leer el manuscrito. Otro sueño: en diciembre, Planeta Italia compró los derechos para su traducción y venta. El comienzo para que la novela se expandiese internacionalmente. Luego llegaron Alemania y Francia, interesados en sumarse a la cola. A los pocos días de estar en todas las librerías La melodía de la oscuridad había pasado a ser la novela de la que va a hablar todo el mundo.

“Dejarán la serie que están viendo para leer a Fopiani”.

Ese es el eslogan. Para flipar en colores.

"Este es el resultado de cientos, miles de papeles arrugados y encestados en la papelera. Decenas de historias borradas porque no convencían. De leer mucho"

Y este es el resultado de lo que comenzó siendo un sueño. Hace diez o doce años, acostado en la cama, dándole vueltas a la almohada. El mismo pensamiento se rebelaba dentro de mi cabeza como un caballo desbocado: quería ser escritor y que me leyese mucha gente. El resultado de cientos, miles de papeles arrugados y encestados en la papelera. Decenas de historias borradas porque no convencían. De leer mucho. De respetar el oficio y tratarlo con la modestia que merece, el resultado de ser consciente de que el secreto consiste en tener la actitud de seguir aprendiendo y trabajando cada día para mejorar la narrativa.

Siempre me ha fascinado leer historias de ficción. Soy feliz creando ficción. Tener la oportunidad de poder ganarme la vida compartiendo ese goce es uno de los privilegios de mi vida. Y eso solo os lo puedo agradecer a vosotros, lectores. Como siempre, quedo a vuestros pies. Ojalá os guste esta nueva novela que os presento con toda la humildad del mundo.

Me arrodillo ante vosotros. Gracias, lectores. Gracias por hacer mis sueños realidad.

Muchas gracias por leer, de corazón.

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Autor: Daniel Fopiani. Título: La melodía de la oscuridad. Editorial: Espasa. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro