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La seductora cara del crimen

La seductora cara del crimen

¿Quién no ha soñado alguna vez con resolver un crimen junto a Sherlock Holmes, Hércules Poirot, Philip Marlowe, Jessica Fletcher o Mulder y Scully? ¿Con buscar pistas que apoyen o refuten una hipótesis? ¿Con interrogar a los testigos en busca del siguiente eslabón de la cadena que lleva hasta el culpable?

"Cada año hay países invitados cuyos autores destacan sobre el resto. Es una buena manera de conocer a los principales exponentes del género de cada país y de leer novelas que no descubriríamos de otro modo"

En Lyon solo tendremos dos días para encontrarlo, dentro del festival internacional de literatura policiaca Quais du Polar (no olvidemos que Polar es el nombre que recibe dicho género en Francia). Durante un fin de semana, la antigua capital de la Galia se viste de negro y rojo para recibir a destacados autores de novela negra. En el nutrido programa encontramos todo tipo de actividades, y los escritores invitados no solo se dedican a firmar libros y dar conferencias, sino que comentan cuadros en el museo de Bellas Artes o presentan conciertos y hasta películas en los numerosos cines de la ciudad, que permiten descubrir clásicos del cine policiaco de todas las épocas. Supone una forma distinta de ver a nuestros autores preferidos o de conocer a nuevas caras que nos inviten a leer obras que ignorábamos. Como cuando hace unos años vi a Leonardo Padura presentando El halcón maltés y me lancé a leer las andanzas de Mario Conde con la estupenda Herejes, recién publicada por aquel entonces.

Cada año hay países invitados cuyos autores destacan sobre el resto. Es una buena manera de conocer a los principales exponentes del género de cada país y de leer novelas que no descubriríamos de otro modo. En la edición de este año, que tuvo lugar hace unas semanas, les tocó a los países nórdicos, con una buena selección que dio mucho de sí. Y además de la larga lista de autores franceses, que demuestran la buena salud de que goza la novela negra aquí, siempre hay figuras de reconocido prestigio que llenan las salas hasta la bandera y generan interminables colas durante las firmas de libros. Esta vez pudimos contar, entre otros, con Michael Connelly, con Roberto Saviano (que presentó, cómo no, la película Gomorra) y hasta con un tal Pérez-Reverte, que nos ofreció un lúcido paseo por el lado oscuro de la condición humana y nos recordó que sin libros la vida sería insoportable.

"Durante un fin de semana la literatura sale a la calle, al encuentro de nuevos y viejos lectores"

Entre las numerosas actividades que organiza el festival, que van desde un dictado “negro” hasta una escape room con los autores, destaca la posibilidad de llevar a cabo una investigación policial. En el punto de partida nos dan una libreta con la historia, el contexto en que se ha producido el crimen, la lista de sospechosos y las primeras pistas (falsas incluidas) que, antes o después, nos ayudarán a resolver la intriga. Un plano muestra las etapas a seguir y nos lleva por buena parte de la ciudad en busca de nuevas pistas, escondidas en calles, plazas, detalles arquitectónicos o escaparates. Tampoco faltan los testigos, encarnados por actores con quienes cultivar el arte de saber escuchar, leer entre líneas y sacar conclusiones. Apuntamos cada hallazgo en nuestra libreta, donde atamos cabos y resolvemos textos cifrados para responder, al fin, a las preguntas propuestas y participar en el sorteo de viajes o lotes de libros. La ruta, que se recomienda hacer en grupo, va dirigida a un público amplio, familiar en gran medida. No hay que esperar mucha dificultad, pero tampoco hay que subestimar la trama ni dejarnos llevar por las evidentes pistas del principio, pues siempre hay un enigma que nos costará resolver. Y aunque suene a tópico, lo importante es participar: ejercitar nuestra intuición y ver la ciudad de otra manera. Porque el gran acierto de esta ruta es que nos lleva por rincones poco conocidos y nos obliga a reparar en detalles que ignoraríamos en cualquier otra circunstancia.

Durante un fin de semana la literatura sale a la calle, al encuentro de nuevos y viejos lectores. Pasear por las sedes del festival, situadas en los edificios más representativos de la ciudad, es una invitación a la lectura, que nos hace sentir protagonistas, por unas horas, de esas novelas que tanto nos apasionan.

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