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Leer entre imágenes, de Pep Carrió

Leer entre imágenes, de Pep Carrió

Leer entre imágenes es un libro de libros que recopila una antología de imágenes destinadas a la edición y creadas por Pep Carrió durante más de 30 años en su estudio de diseño. 

Zenda adelanta algunos de sus textos e imágenes.

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Los libros se parecen a las casas

Acogedores, íntimos, hospitalarios, austeros, lujosos, céntricos, periféricos, clásicos, modernos, cerrados, abiertos de par en par, todos son diferentes, todos tienen algo en común.

Los libros se parecen a las casas: para construirlos se necesitan muchas manos, tiempo, y el conocimiento de oficios antiguos y modernos.

En el Estudio de Pep Carrió se construyen libros: se crean imágenes, se eligen papeles y tipografías, se calculan volúmenes, se preservan los silencios en blanco, se dispone lo necesario para que cada obra pueda habitar el espacio que mejor la acoja, ese espacio al que luego acudirán los lectores como quien acude a una fiesta en la casa del amigo.

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Imaginamos entre líneas

El diseño de libros permite que una obra trascienda la íntima expresión de su autor para convertirse en un objeto de comunicación.

No hay dos autores iguales, no hay dos obras iguales. Cada una necesita su forma, su volverse objeto que pueda viajar en el espacio y permanecer en el tiempo. Esta infinita diversidad no impide reconocer ciertas regularidades en las obras, que nos permiten incluirlas en grandes bloques formales. Para la presentación de este trabajo hemos elegido cuatro: ensayo, novela, poesía, taller. Cada uno de ellos invita a planteamientos creativos distintos.

Ensayo

La expresión de ideas demanda imágenes conceptuales, sintéticas, habitualmente metáforas visuales que concentren con la mayor intensidad posible el contenido del libro. No se trata ni de exhibir una opinión propia ni de recurrir a lugares comunes; se trata de poner a pensar al lector al lado del pensamiento del autor.

Novela

La imagen de una novela no está obligada a narrar. Es preferible la creación de una atmósfera, de un paisaje, de un clima que evoque lo que vamos a encontrar entre las páginas de un libro: misterio, pasión, desencanto, pérdida, descubrimiento. Se trata también de acompañar un lenguaje, el que ha elegido el autor, una forma de contar: realista, romántica, expresionista.

Poesía

En la esencia de la poesía está la creación de imágenes con palabras. Las imágenes visuales que sumamos no pueden redundar ni pervertir las que ofrece el poema. Cabe, en cambio, que a modo de faro nos ofrezcan una referencia que nos permita navegar entre los versos sin miedo al extravío.

Taller

En ocasiones no se trata de crear imágenes que acompañan un texto, sino de crear imágenes a las que en algún momento puede sumarse un texto. Suele suceder esto con los proyectos que no responden a una demanda ajena, aquellos donde eres tú mismo el que define desde el principio los límites. Entonces, quedas a solas, eres una única voz, la tuya.

Un ensayo trata de su autor, un ensayo es la escritura que pone a pensar a quien la escribe sobre sí mismo y su relación con la realidad, con cualquier aspecto de la realidad. En un ensayo no caben los descubrimientos ni las invenciones, un ensayo se ocupa de lo que ya ha sido, de lo ya vivido, se ocupa de lo ya aprendido, y trata de ordenarlo de un modo nuevo, de dar forma a lo informe, quizás sin otra pretensión que la de re-conocerse.

Un ensayo no es escritura científica ni filosófica, no es una confesión ni un perfil autobiográfico; tampoco es un reportaje ni un manual de buenas costumbres.

Todo lo que no es un ensayo, todo lo que no está obligado a ser le permite no proponer más verdades que la de un yo que quiere ser honesto consigo mismo; le permite no intentar demostrar nada, mucho menos convencer; no agotar un contenido, antes bien: explorar relaciones con contenidos afines; no limitar la trayectoria del discurso a las imposiciones de la lógica.

No todos los libros de ensayo son ensayos.

Algunos libros que no son de ensayo son ensayos.

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En una novela puede contar lo que le sucedió a su padre entre un fracaso y otro en aquel lejano otoño del 62, describir la perplejidad de la noche en el Amazonas cerca de su desembocadura, diferenciar entre bondad y justicia, demostrar que la pasión existe y es azul, desatar la carcajada, atrapar hasta la última lágrima; en una novela puede ser testigo de su época, o juez, o incluso acusado, puede intentar cambiar el mundo, o simplemente exponer los pasos a dar para cambiar el mundo.

Si le gusta el orden de las cosas, si es capaz de distinguir entre causa y consecuencia, y le divierten las fechas, y se entretiene con los nombres de las calles, y no puede olvidar quién fue su primer amor, y tampoco puede olvidar qué significa primer amor, si tiene algo que contar, si tiene algo que contar y necesita contarlo, frecuente la prosa y, por qué no, escriba una novela, quizás algunas más.

Todas las novelas son novelas.

El poeta Lorca mide sus palabras.

La poesía se construye con palabras y no con puestas de sol, florecillas del campo, o desatadas pasiones.

La poesía no existe hasta el momento en el que aparece: es una creación. No es un recuerdo, no es una representación de algo que ya estaba allí.

En su condición de misterio la poesía no puede ser explicada, no cabe decir lo que dice la poesía; la poesía existe para ser dicha, no para decir algo.

Dicha, pronunciada, en voz alta: aire en el aire.
(A nadie se le prohíbe leerla).

Dicha una y otra vez: la poesía se vuelve arte en el tiempo de la repetición, en ese tiempo que recuerda el pasado, se hace presente, anuncia el futuro.

Es entonces cuando más sugestiones acuerda. El poeta dice acuerda, de cor, cordis: corazón. Es en ese entonces cuando el corazón se admira, se entusiasma, se estremece, contempla y, en un final que es un principio, reconoce que es eso.

No todos los libros de poesía son libros de poesía.

Algunos libros que no son de poesía son de poesía.

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El taller no es un género, ni un concepto; es un sitio, siempre es un sitio; durante siglos fue un sitio lleno de gente, una persona detentaba el magisterio y el resto aprendía. Hoy es un sitio para estar a solas, y la misma persona se enseña y aprende, se aprende. Nos referimos al taller de artista.

Para aprender en el taller se necesitan dos manos (podría ser suficiente con una), ojos, gafas (no siempre), materias primas más o menos minerales, algo de luz, bastante curiosidad, y un cartel algo gastado en la pared donde se lee en tipografía de madera, en mayúsculas: NI DIOS NI AMO.

En algunas ocasiones, las manchas de humedad en la pared han desvaído algunas letras de la palabra dios, la i, por ejemplo, y el cartel sigue sirviendo.

Al taller se va a estar, que no es lo mismo que ser. En ese estar cabe: hacer, pensar, extender, contemplar, romper, callar, ordenar, volver. La prueba de que lo importante es estar la tenemos en esa frase definitiva que acompaña todos los finales en el taller y que seguro ha escuchado o ha dicho alguna vez: “ya está”.

No todos los libros se crean en un taller.

No en todos los talleres se crean libros.

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Estudio Pep Carrió. Textos: Grassa Toro. Título: Leer entre imágenes. Editorial: Experimenta. Venta: Todos tus libros, Amazon, Fnac y Casa del Libro.

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