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Lepisma y el Ulises de Joyce

En el psiquiátrico de Carfax emplean con nosotros la misma táctica que la madre de Lepisma Saccharina usaba con su hija: aquello que no acabamos en una comida nos lo encontramos en la siguiente. Así, aquel día las cabezas de gaviota del almuerzo se me juntaron con la sopa de algas de la cena; afortunadamente pude pasárselas a escondidas a mi compañero de mesa, porque si no también me las habría encontrado con los erizos de mar del desayuno. Es por cosas como esta por las que Carfax es conocido como un Manicomio Maternal.

En el peor sentido de la palabra, eso sí.

Los días en que nos dan zumo de frutas nos obligan, a voz en grito, a beberlo con la máxima celeridad posible porque si no, se le van las vitaminas; si no hemos bebido a la velocidad que ellos desean, los celadores nos golpean con una zapatilla mientras no dejan de repetir Me duele más a mí que a ti. Si nos quejamos por esos malos tratos a las enfermeras, la respuesta siempre es Pues algo habrás hecho; si nos referimos a otros sanatorios donde los pacientes son tratados con más dignidad, se nos plantea la siguiente pregunta que nunca nos atrevemos a contestar: ¿Y si en otros sanatorios se tiran por un puente tú también te tiras? De nada sirve tampoco acudir al doctor Seward, ya que sabemos que Tranquilo, si duele es que está curando será su respuesta al examinar nuestros moratones

—Pero…—intentamos alegar.

—¡Ni peros ni peras! —y aquí se da por zanjada la conversación.

Somos tratados como menores de edad, y eso me recuerda una de las muchas leyendas que corren sobre este lugar. Dicen que, cuando alguien cumple 18 años internado, se le entregan las llaves del edificio para poder entrar y salir a su antojo. Sin embargo esto no ha podido corroborarse, y no porque a nadie se le haya dado de alta antes de esa fecha 

…jamás se ha dado de alta a nadie en este hospital, no sé si ya os lo había dicho…

sino porque nunca nadie ha sobrevivido tantos años entre estas paredes.

Amanece. Nace un nuevo día en Carfax, tan esperanzador como fue el de ayer y será el de mañana. Un sol precioso.

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