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Luz en la oscuridad

Todo surgió un poco por casualidad. Luiso llegó un día a casa y comentó una idea que tenía para una novela.

—Es un detective, mamá. Joven. Un tipo de treinta y pocos, que veranea en Llafranc, como nosotros. Algo le pasó que le marcó para siempre. Una tragedia. Asesinaron a alguien a quien quería. A su novia. Estuvo a punto de volverse loco por aquello, pero en lugar de eso se convirtió en detective privado —comenta Luiso—.

Entonces mi madre, a la que le gusta leer y escribir tanto como a mí, me dio un par de ideas y le propuse que se sumara, que la escribiésemos juntos.  

—Primero pensé que sería muy complicado —añade ella—. Ambos trabajamos, y me preguntaba cómo encontraríamos el tiempo para hacerlo. Además, Luiso se independizaba entonces y no iba a resultar fácil. Pero la idea me sedujo enseguida. Inventar a alguien, crear una historia, plantear un misterio… y además hacerlo con mi hijo. ¿Cómo no iba a aceptar? 

Se decidieron. Explican que le robaron tiempo al tiempo, hicieron un primer esbozo con la idea general, y a partir de ahí le fueron dando forma a la novela. Primero a Nico Ros. Su historia. Quién fue y quién era ahora. Su familia, sus allegados. Sus pasiones. Su carácter y su vínculo con Llafranc. Después pensaron en quiénes le acompañarían en esta aventura, y poco a poco fueron perfilando a los otros personajes. Quiénes eran, cómo se habían conocido y las lealtades que los unían. De amor. O de odio. Finalmente se volcaron en idear la trama, el argumento. Ya tenían a los quiénes pero faltaban los “qués”. Y poco a poco, después de muchas horas compartidas y reuniones a dos, surgió la historia. Nació Marismas. Eligieron Llafranc y la cercana Gola de Ter como escenarios principales y fueron hilvanando un misterio al que Nico y compañía tendrían que enfrentarse y resolver. La novela arranca con la desaparición de una niña durante las fechas navideñas en la Gola de Ter, un precioso paraje natural entre la playa de Pals y la montaña del Montgrí, en el corazón del Ampurdán, zona bucólica en verano pero muy solitaria en invierno. Un oscuro personaje contrata a Nico para encontrarla. 

—En qué sucedía nos pusimos de acuerdo rápido —explica Luiso—. Siempre nos hemos llevado muy bien, y en algunos aspectos nos parecemos mucho. Somos dos sentimentales, dos apasionados del cine y las series, del mar y de nuestro pedazo de Costa Brava. En todo eso coincidíamos. Pero no dejamos de ser un hombre y una mujer. De dos generaciones distintas.  

—Y con visiones diferentes respecto a muchas cosas. Además —sigue Beatriz— a Luiso le parecía a veces que yo convertía a Nico en un blandengue, y a mí que él pretendía que fuera un “mafias”, un tipo demasiado duro. Algo borde. Pero al mismo tiempo, pensamos que sería bonito que ambos participásemos de todo. Es decir, no quisimos repartirnos los personajes ni la trama, en plan este te toca a ti y este a mí, tú te ocupas de este asunto y yo de este otro, sino que decidimos hacerlo por capítulos. Para que todos ellos y cualquier suceso tuviera un poquito de los dos.

—Exacto. Yo escribía por ejemplo cinco capítulos y mi madre otros tantos. Los intercambiábamos y cada uno corregía y opinaba sobre lo que había escrito el otro. Algunas veces estábamos de acuerdo en todo, pero otras teníamos que rehacerlos casi desde el principio. El control de cambios ha sido nuestro gran aliado —Luiso suspira—. Visto desde ahora, nos parece fácil haberlo logrado. Pero si miro atrás, ha sido laborioso. Hemos currado mucho. Pero lo hemos pasado genial. 

El teléfono ha sido también definitivo este tiempo. Se han llamado cientos de veces, escrito miles de whatsapps y audios: 

—Claro, porque era importante estar al minuto. Si veíamos un error o se nos ocurría algo importante o que nos encantaba, teníamos que avisar al otro enseguida para que ninguno escribiese inútilmente. 

Les llevó más de un año acabarla y otro corregirla. 

—Hemos contado con la ayuda inestimable de nuestra editora, Lola Gulias. Nos ha enseñado un montón, porque nosotros habíamos hecho nuestros pinitos pero éramos nuevos en esto. Ella ha sido nuestra guía. Una vez la editorial se animó a publicar nuestra novela contamos con un equipo de increíbles profesionales. Encantadores y amables. Ha sido un lujo trabajar con ellos.

En esto coinciden ambos. Y también en lo que han disfrutado y en lo mucho que les gusta escribir. Imaginar historias. Plasmarlas.  

—Esperamos que no sea la última —sonríe Luiso—. 

—Hacemos un buen equipo. Seguiremos. Ahora solo importa que la lean, que guste. Que se disfrute. Y que Marismas sea acogida con el mismo cariño con el que ha sido escrita.

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Autor: Beatriz Roger y Luiso Soldevila. Título: Marismas. Editorial: Planeta. Venta: Todostuslibros y Amazon

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