Inicio > Blogs > Ruritania > Manuscrito
Manuscrito

La última vez que hice esto tenía una pistola apuntándome a la cabeza. La pistola era yo. La cabeza estaba en otro sitio. A la cabeza. Como si ir ganando entrañase alguna ventaja. Como si lo que te sale de adentro pudiese ser traído al mundo libre de vísceras; mi alma limpia, respirando y sin dolor.

¿Y ahora qué?, me pregunto. Me lo pregunto con un manuscrito pegado a la teta o a la sien. Mientras, escribo. Escribo un principio. Un precipicio.

Escribo otra vez. No existe última.

"La resolución de dejar atrás el diez se cubrió de flores. Flores abriéndose. Flores que salen tras el proceso"

Ahora, vuelvo a estar rodeada de mar y más allá de mí no hay nadie. Pienso en un barco, en el vacío, en un barco vacío, en esa historia a medias que no llegaba, pero que me llevaba, que me cogía de la mano y entonces la mano mojaba el teclado y luego el teclado se disolvía como un puñado de sal al abrirla. Ahora la historia mece y tiene horizonte. El final del cuerpo es el fin de la contención.

Salgo y nado. Toda o nada: yo me expandí en once universos con el espacio contenido y el aliento a mi favor.

La resolución de dejar atrás el diez se cubrió de flores. Flores abriéndose. Flores que salen tras el proceso. Flores que nacen, que crecen y que, al igual que un nuevo estilo artístico recuerda al amor, florecen. Flores cubiertas de flores. De flores de almendro. Palabras en flor.

Hay una noche exhausta acaparándolo todo. A la noche le sobran horas y le falta alimento. Prendo el fuego. Hoy he vuelto a soñar con mi abuela. Voy a darle de comer: a la noche, a la casa. A la casa de mi abuela. Escribo mucho sobre las casas. Quizás tan solo necesite ponerme a salvo, o quizás aún espere que, bajo las ruinas, la tierra y la semilla y el silencio y la paciencia y la vida sigan. Puedo encerrarme pero puedo invitarte. Del puchero sale humo. Un olor a megatrón y guisito se queda bailando hasta el amanecer para no tener que regresar a tiempo. A lo lejos, el sol resucita de entre las olas para confirmar que todavía nos quedan cielos. El cielo.

4.7/5 (12 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios