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María Pita y la defensa de La Coruña

María Pita y la defensa de La Coruña

“Tuvo cuatro esposos, tres hijos, seis denuncias por peleas con sus vecinos y combatió en primera línea durante el asedio a su ciudad, La Coruña”

María Pita es, posiblemente, un nombre del que casi todo el mundo ha oído hablar, aunque poca gente conoce la vida personal de esta singular mujer, más allá de su actuación durante la defensa de La Coruña contra la armada inglesa de Sir Francis Drake, hoy inmortalizada en un imponente bronce que decora la plaza del ayuntamiento de su ciudad natal. Y es que el “símbolo”, más que la mujer de carne y hueso, es lo que ha pasado a la posteridad —sobre todo a partir del movimiento romántico del siglo XIX—, caminando siempre sobre esa difusa línea que separa la Historia de la Leyenda. Porque María Pita recopila en su persona los hechos de armas de todo un pueblo; un pueblo que se defendió con arrojo y valentía contra un enemigo muy superior, al cual derrotó para asombro de unos y espanto de otros. Los ingleses, perdedores en esta batalla, siempre han tratado de ocultarla, o simplemente de pasar de puntillas por ella. Por nuestra parte, tampoco la historiografía hispana ha dedicado la atención que se merecía, más allá de escuetas biografías o folletines repletos de inexactitudes. De ahí mi decisión de escribir una novela (la primera novela contemporánea en castellano que trata este tema) sobre María Pita y la defensa de La Coruña de 1589, ilustrada por José Aguilar y publicada por HRM ediciones en noviembre de 2019.

Realmente, creo que fue algo que tuve dentro toda mi vida, pues siendo mis abuelos de dicha ciudad, he paseado infinidad de veces por la plaza a la que da nombre esta heroína, contemplando su estatua, escuchando con atención la historia que mi padre me relataba, guardando en la memoria hasta el más mínimo detalle.

Pero no fue hasta el año 2018, ya con la trilogía de El Siglo de Acero a mis espaldas, mientras comía en un restaurante de Zaragoza con mis editores de HRM Ediciones, cuando salió a colación el nombre de María Pita, pues por esas fechas se celebraba el aniversario de la batalla, y comentamos, medio en broma medio en serio, la posibilidad de que yo escribiera esta historia.

"Durante diez meses mi mesa estuvo ocupada con Cervantes, Salas Barbadillo, Valle-Inclán, Tirso de Molina y demás ingenios de las Letras que me guiaron y aconsejaron con amabilidad"

Así fue. De una manera u otra la idea caló en mí, pues en cuanto llegué a Ferrol me puse a ello. Enseguida el proyecto me atrapó. Buceando en las fuentes me di cuenta de que tenía una trama apasionante entre manos, que incluía, como dicen en la La princesa prometida, aventura, amistad, venganza y amor verdadero. Y, encima, todo ello basado en hechos reales. Visité los lugares donde transcurre la acción, rebusqué entre los documentos que se conservan en relación con las personas que participaron en la batalla y que podían servirme de ayuda, e intenté reconstruir esos días —de Infierno y Gloria— lo mejor posible. Durante diez meses mi mesa estuvo ocupada con Cervantes, Salas Barbadillo, Valle-Inclán, Tirso de Molina y demás ingenios de las Letras que me guiaron y aconsejaron con amabilidad y conmiseración, hasta que el texto estuvo terminado.

Aunque yo ya venía curtido en el siglo XVI después de El Siglo de Acero, aquí el desafío era distinto. En la trilogía los protagonistas eran soldados, y para documentarme en lo tocante a su vida cotidiana, acudí principalmente a soberbias biografías como las de Alonso de Contreras o Diego Duque de Estrada. En cambio, en Días de infierno y gloria algunos de los personajes principales son civiles. Aquí tenía que reconstruir la vida de una carnicera de veintitrés años en la Galicia del siglo XVI. Ese retrato costumbrista fue una tarea difícil, pero a la vez apasionante. Es curioso lo parecidos y a la vez diferentes que somos de la gente de esta época.

"Tras catorce días de terrible asedio, incapaces de tomar la ciudad a pesar de la enorme desproporción de fuerzas, los ingleses levantaron el sitio y pusieron vela a Lisboa"

Pero no creáis que la de María Mayor Fernández de la Cámara y Pita (nombre real de María Pita) fue una vida simple y anodina de aldea. Sin ser la sangrienta odisea que solía ser la vida de esos mancebos que se alistaban en los Tercios en busca de lances de honor, gloria y fortuna, tampoco le dio a esta singular mujer mucho tiempo a aburrirse. Tuvo cuatro maridos, tres hijos y fue denunciada por peleas con sus vecinos hasta en seis ocasiones, lo que demuestra que era de armas tomar y enseguida se le subía la cólera al campanario. Este carácter, que le dio penas y alegrías, propició que se comportara con extraordinario valor contra los ingleses que atacaron su hogar, y que protagonizara uno de los hechos más famosos de la historia moderna de Galicia, cuando, al darle muerte a un alférez enemigo y arrebatarle la bandera, insufló ánimo en los corazones de los defensores, que redoblaron sus esfuerzos para resistir el ataque del ejército dirigido por Francis Drake.

Y vaya si lo lograron. Tras catorce días de terrible asedio, incapaces de tomar la ciudad a pesar de la enorme desproporción de fuerzas, los ingleses levantaron el sitio y pusieron vela a Lisboa, contra la que también se estrellaron cum laude.

En definitiva, con esta novela intenté, a la manera de mi admirado don Benito Pérez Galdós (salvando las distancias), arrojar luz sobre este episodio nacional, y sobre no sólo la figura de María Pita, sino también la de otros héroes hoy olvidados que participaron con valentía en el asedio, como el soldado Juan Varela, los hermanos Brisaboa o Inés de Ben, entre otros.

Días de infierno y gloria es un homenaje literario a todos ellos, y también a esa época de gozos y miserias, de luces y sombras como las pintaba el fascinante Caravaggio, que fue el Siglo de Oro español.

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Autor: Héctor J. Castro. Título: Días de infierno y gloria. Editorial: HRM Ediciones. Venta: Todostuslibros

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