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Negando al buen salvaje: La vida de un niño charnego en los años 80

Negando al buen salvaje: La vida de un niño charnego en los años 80

Una de las cosas que como autor más rabia me da es la imagen edulcorada que la ficción española proyecta en las capitales y urbes sofisticadas de las personas que procedemos de un ámbito rural o de las barriadas obreras marginales en las afueras de esas urbes. Rousseau le hizo mucho daño a la sociedad con su concepto del “buen salvaje”, una visión autocomplaciente y paternalista adoptada por la élite económica y que han hecho extensiva al ciudadano común de clase baja, para así redefinirle como un ser domesticado repleto de buenos sentimientos, un sujeto inofensivo que solamente se muestra digno cuando asume sin matices el papel de víctima que le han preparado los “bienintencionados” ciudadanos pudientes, imagino que para purgar sus remordimientos como estamento privilegiado. Como en gran medida la clase acomodada sigue manejando los hilos de la cultura oficial, la imagen que se proyecta en esa cultura oficial de la “carne de barrio excluida” de la que formo parte está confeccionada a imagen, semejanza y gusto del niño rico que la concibe. Como el ser humano respecto a Dios, salvando las indemostrables distancias.

Y de algún modo disfrazan toda la mordiente que conlleva una vida de lucha, los complejos que crea, la ira y la impotencia. Y cuando uno estalla, lo miran atónitos y sin comprender, como las parejas ricas al pordiosero oculto en el barco de América, América de Elia Kazan, cuando el zarrapastroso muchacho irrumpe en el pulcro baile en cubierta y los imita en clave obscena, dando rienda suelta a su furia. “¡Oh, un pobre que no sabe cuál es su lugar!”, te dicen con sus miradas…

"Mi carrera se ha basado en un montón de libros ofensivos: en uno, titulado Todas putas, satirizaba las relaciones sentimentales y el romanticismo"

Mi carrera se ha basado en un montón de libros ofensivos: en uno, titulado Todas putas, satirizaba las relaciones sentimentales y el romanticismo; en otro, Una, grande y zombi, pintaba lo que sucedería cuando la sangre del odio acumulado llegara al río y los españoles se devoraran entre ellos; en otro más, Quítame tus sucias manos de encima, describía precisamente la imposibilidad de que un urbanita occidentalizado pudiera comprender e integrarse al 100% en una desfavorecida comunidad del Tercer Mundo…

Pero nunca había escrito sobre mi propio origen.

El motivo principal para decidirme ahora a hacerlo es que llevo bastantes años viviendo fuera de España, en el Perú concretamente, donde he encontrado algo muy parecido a un entorno feliz. Pero la distancia con mis padres, instalados desde hace décadas en la periferia barcelonesa, ha sido difícil de sobrellevar, en especial cuando la enfermedad los ha atacado a ambos simultáneamente: mieloma múltiple en el caso de ella, Alzheimer en el de él. De repente, se me hizo urgente escribir una novela donde pudiera reflejar la sacrificada historia de mis padres, en especial la de mi madre, para que pudiera sentirse orgullosa de verla plasmada en un libro. Además, quería firmar una obra que ella pudiera por fin leer a sus anchas, sin la dureza y vitriolo de mis otros libros.

"La enfermedad de mi padre le impide ya leer Baricentro y su propia historia, pero mi madre sí puede leerla aún. Espero tener la oportunidad de hallarme frente a ella y depositar este libro en su regazo"

Mi intención principal con el lanzamiento estos días de Baricentro era entregarle un ejemplar en persona, para prevenirle sobre su contenido: mi madre es muy asustadiza, de esa clase humilde superviviente de la posguerra que no gusta de ser protagonista en ningún tipo de suceso público, por miedo a la rumorología, a que la señalen, como temor heredado de las antiguas delaciones sufridas por mis ancestros republicanos durante la Guerra Civil. Deseaba que supiera por mí que este libro suponía ante todo mi homenaje a ella. No contaba con que un virus nos mantendría confinados a todos en nuestras casas, impidiéndome volar a España para dejar en manos de mi madre esta obra…

La enfermedad de mi padre le impide ya leer Baricentro y su propia historia, pero mi madre sí puede leerla aún. Espero tener la oportunidad de hallarme frente a ella y depositar este libro en su regazo, la crónica de una familia de emigrantes leoneses en tierras catalanas… una familia de díscolos salvajes, con toda la brutalidad y toda la ternura que ello conlleva.

Ahora que mamá aún está bien, ahora que por fin he escrito para sus ojos.

¿Lo más increíble de todo? Aún no sabe que este libro existe.

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Autor: Hernán Migoya. Título: Baricentro. Editorial:  Reservoir books. Venta: Todostulibros y Amazon

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