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Palabra desnuda que besa los labios

Palabra desnuda que besa los labios

La locura es un capital enorme —la traductora Raquel Vicedo resucita en el prólogo de La loca de la puerta de al lado las palabras de la autora Alda Merini, conocida poeta, mujer encerrada —a su pesar— la mayor parte de su vida: poeta amada, esposa secuestrada, mujer doliente.

Este título presenta una geografía vital de la propia Merini. Una confesión que es un recorrido personal por sus amantes, sus experiencias literarias, su papel como madre, así como sus vivencias en el manicomio en el que su marido la encerró. La vida de Merini, que es la que nos regala en estas páginas, es una vida en los márgenes y a pesar de ellos.

"El regusto de esta literatura seca nos impregna mucho tiempo"

El trabajo poético de Merini se sustrae en esta novela: presenta cada uno de los cuatro bloques (El amor, El secuestro, La familia, El dolor) como una concomitancia de vivencias que marchan al unísono. La autora dinamita el propio concepto de novela como narración lineal o cronológica. En La loca de la puerta de al lado las escenas descabalgan, se entrelazan como si estas páginas que tenemos en nuestras manos no fueran más que un espacio onírico al que Merini nos abre, generosa e íntimamente, las puertas.

Al igual que a la propia autora le fueron cercenados años de existencia, la prosa de Merini ataca sin miramientos, desangra el cuerpo de la narradora, desvelando sus más dolorosos quebrantos. Lo hace de manera auténtica, directa, sin paliativos ni miramientos. No adorna lo que no se debe adornar (el abuso), las palabras se enrocan en nuestra mente al leerlo, atraviesan serpenteando nuestro paladar. El regusto de esta literatura seca nos impregna mucho tiempo.

"Es esta obra de Merini palabra desnuda que besa los labios. Es literatura de, y desde, las sombras"

Este título, de difícil aproximación, se debe leer despacio, se debe beber a sorbos, con el estómago lleno de experiencias. Sin ellas, la prosa de Merini nos hace palidecer. Sus palabras se arriman como una suerte de extremaunción literaria, como un óleo sacro que enjuga nuestros padecimientos y nuestros pecados.

Descarnada, honesta, cruda, dolorosa, bella. Los epítetos se quedan cortos para acercarse a esta obra que acaba de publicar Tránsito. Como otras novelas publicadas por la editorial, la prosa que encierran requiere una aproximación pausada: arar las palabras como se ara la tierra. Son títulos que deben acompañarnos en ese camino. Siempre que tengo sobre la mesa un ejemplar de su catálogo, me viene a la cabeza una palabra: Transitemos. Una palabra que no es un verbo. Tampoco es una invitación, aunque lo parezca. Es una promesa.

Es esta obra de Merini palabra desnuda que besa los labios. Es literatura de, y desde, las sombras. Es la entrega sin discusión por los cauces más extremos. Es doliente y bella, una apertura desgarradora y directa al lector. La pregunta es si los lectores estaremos a la altura de la deslumbrante entrega de La loca de la puerta de al lado.

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Autora: Alda Merini. Título: La loca de la puerta de al lado. Traducción: Raquel Vicedo. Editorial: Tránsito. Venta: Todostuslibros y Amazon.

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