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Periodistas en negro

Periodistas en negro

Muchas veces, y aun en los temas más anodinos, el periodismo es un oficio fundado en la investigación. Redactar una noticia, escribir un artículo, preparar un reportaje, requiere emprender labores de documentación y seguimiento que casi siempre terminan revelándose más complejas de lo que parecían al principio. Los resultados de las pesquisas, también en muchos casos, terminan conduciendo a conclusiones muy distintas de las que sus autores preveían. La realidad suele tener bastantes más dobleces de los que deja ver a simple vista. Entre el blanco y el negro cabe una gran escala de grises.

Quizás eso explique que no hayan sido pocos los periodistas que, a la hora de embarcarse en sus particulares aventuras literarias, escogiesen el género negro como el mejor vehículo para dar salida a sus obsesiones. A lo largo del siglo XX, si algo caracterizó a las novelas policiacas fue su vocación de sacar a la luz los aspectos más retorcidos del poder y la cotidianeidad. Hay quien se ha referido directamente al noir como la novela social de nuestro tiempo, precisamente por su capacidad para descender hasta el subsuelo de nuestras sociedades y hurgar en cloacas que rara vez acostumbran a ventilarse con la debida eficacia. Ha habido reporteros que empleaban la narrativa para contar o sugerir lo que, por falta de datos certeros o por exigencias de la línea editorial, no podían explicar en sus periódicos, y hay otros que aprovechan su pericia en el oficio para fantasear con vidas y hechos ficticios, pero no por ello improbables.

"El argumento se desarrolla a través de las pesquisas de un personaje, el periodista Víctor Balmoral, que parece predispuesto a protagonizar próximas narraciones."

Sergio Vila-Sanjuán (Barcelona, 1957) tiene una acreditada trayectoria como periodista cultural (dirige el suplemento Cultura/s del diario La Vanguardia) e inició en el año 2010 una carrera narrativa que, si bien no se adscribe al género negro de una manera directa, sí acaricia sus contornos para pergeñar obras cuyo contenido merodea entre la investigación histórica, el análisis económico y sociológico de determinados estratos que se ponen siempre en relación con su contexto urbano y esa percha policiaca que casi constituye una mera excusa para desencadenar todo lo anterior. Así ocurría en sus dos primeras novelas, Una heredera de Barcelona y Estaba en el aire (premiada con el Nadal en 2013), y así ocurre de manera mucho más evidente en El informe Casabona (Destino). En ella, el fallecimiento de un prohombre barcelonés de la Transición propicia una investigación exhaustiva en su biografía, arrojando luces y sombras que no cabe atribuir únicamente al muerto, sino también y sobre todo a la época que le tocó vivir y en la que casi alcanzó la categoría de padre de la patria. El argumento se desarrolla a través de las pesquisas de un personaje, el periodista Víctor Balmoral, que parece predispuesto a protagonizar próximas narraciones. Hay, sin embargo, una variación importante respecto a lo que suele ser habitual en las novelas, vamos a decir, de género. Si bien éstas acostumbran a presentar la investigación como un continuo, y a evidenciar por tanto las continuadas concatenaciones entre causas y efectos, en su último título Vila-Sanjuán opta por presentar en bruto los informes que Balmoral va elaborando a medida que se suceden las pesquisas. La investigación se presenta, por tanto, de modo fragmentario y sin que su responsable haga en ellas más observaciones que las meramente necesarias para garantizar la satisfacción de sus clientes, en lo que resulta ser al mismo tiempo un ejercicio de contención y diversidad, ya que la asepsia propia de los informes no impide que estos reflejen la riqueza de perspectivas que aportan los implicados que acceden a entrevistarse con el investigador.

"Asistimos en Las lágrimas de Claire Jones a la madurez de una escritora y de su personaje más recurrente, a la que seguramente volveremos a ver pronto en nuevos títulos."

Muy diferente puede resultar, a primera vista, la última novela de Berna González Harbour (Santander, 1965). Nos encontramos en ella a una vieja conocida, la comisaria María Ruiz, que ya protagonizara sus novelas Verano en rojo y Margen de error. No es necesario, sin embargo, haber leído estos títulos para disfrutar de Las lágrimas de Claire Jones (Destino), en cuyas páginas encontramos a Ruiz padeciendo una suerte de exilio laboral en Soria, aunque será un viaje a Santander para visitar a uno de sus más leales amigos lo que le ponga tras la pista de un caso que la llevará a bucear en las fosas sépticas del pasado. También aquí una muerte, en este caso la de una joven anónima que aparece en el maletero de un coche abandonado, da pie a un viaje en el tiempo para desentrañar los enigmas que se escondían bajo la aparente respetabilidad que envolvía a una familia inglesa instalada en el corazón del Santander burgués. La Guerra Civil, el auxilio que prestaron los cuáqueros a los republicanos españoles o los altos niveles de corrupción moral que puede llegar a padecer una capital de provincias son algunos de los asuntos que desfilan por una narración vertiginosa y adictiva que también abandona momentáneamente la linealidad discursiva para saltar en el tiempo y ofrecer diferentes puntos de vista, con el fin de aproximarse al meollo desde cualquiera de sus aristas.

Asistimos en Las lágrimas de Claire Jones a la madurez de una escritora y de su personaje más recurrente, a la que seguramente volveremos a ver pronto en nuevos títulos, como sin duda reaparecerá el Balmoral de El informe Casabona para, desde esa ficción que tanto se parece al mundo que pisamos, encontrar nuevas claves que permitan descifrar el misterio de nuestro día a día.

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Título: El informe Casabona Autor: Sergio Vila-Sanjuán Venta: Amazon y FNAC

Título: Las lágrimas de Claire Jones Autora: Berna González Harbour Venta: Amazon Fnac