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Pilar Eyre: «Las grandes perdedoras de la Guerra Civil fueron las mujeres»

Pilar Eyre: «Las grandes perdedoras de la Guerra Civil fueron las mujeres»

La escritora y periodista Pilar Eyre, que acaba de publicar su última novela, De amor y de guerra, considera que «las grandes perdedoras de la Guerra Civil española fueron las mujeres».

De amor y de guerra (Planeta) cuenta las vicisitudes por las que pasa la relación entre Román y Beatriz, a los que la guerra española y el consiguiente exilio en Francia separó y otra guerra, la II Guerra Mundial, volvió a reencontrar.

Eyre ha presentado la novela en el salón de su propia casa, justo al lado del despacho desde donde graba sus vídeos tan populares en YouTube, y ha confesado que no puede evitar ponerse nerviosa tras la publicación de cada libro.

Sobre esas mujeres como víctimas de la contienda española, y de todas las guerras en general, Pilar Eyre evoca que «en aquel contexto las mujeres se hacían cargo de los niños, de los enfermos, mantenían a las familias en muchas ocasiones y encima no podían viajar solas en los barcos que iban rumbo al exilio a América». La narración de De amor y de guerra alterna los puntos de vista de Román y Beatriz, mostrando sus intensas experiencias vitales en un mundo azotado por la violencia, el desarraigo y la persecución.

«Temo que los lectores, detrás de los cuales hay un documentalista o un historiador, me escriban corrigiendo tal fecha o tal hora de un acontecimiento histórico que salga en la narración», ha dicho. De hecho, ha recordado, estaba veraneando en su casa de Llafranc (Girona) y viendo en la televisión un documental de Historia mundial en color en el que salían unos soldados franceses de la Segunda Guerra Mundial, cuando descubrió que vestían pantalones caqui y no rojos como había escrito ella, que eran los de la Gran Guerra: «Afortunadamente, se pudo subsanar el error con la editora».

El punto de partida de la novela fue una conversación con un amigo suyo que le habló de su abuelo, que se había ido al exilio y que creían que había muerto, pero al cabo de muchos años supieron que vivía en Francia. «Quería ver en la cabeza de aquellas personas corrientes que sufrieron un doble estrés traumático, hasta el punto de no poder explicar por qué no se habían puesto en contacto con sus familias».


La otra fuente de inspiración, añade Eyre, tiene relación con su libro sobre los últimos maquis, que le permitió hablar con muchos exiliados en Perpiñán, Toulouse o Burdeos. «Me interesan narrativamente las vidas de personas ordinarias», ha señalado Eyre, y también «las pequeñas cosas que no salen los libros de historia, que son como notas a pie de página». La novela está repleta de referencias personales de la autora, «con un tío que murió en la División Azul, un padre condenado a muerte». Como en todos sus libros, en las páginas de esta novela también salen sus tres «fijos»: «Perros, personajes gallegos y algo relacionado con el rey, en este caso un abogado catalán que lleva los negocios de Alfonso XIII en el accionariado del Metro de Madrid».

A pesar de compaginar su labor como periodista y escritora, Eyre piensa que «lo más difícil es escribir una novela, porque te obliga a ser al mismo tiempo documentalista, historiadora psicóloga, cómica…». Por el contrario, «el género de la biografía no tiene secretos» para ella —admira los trabajos de Zweig— después de haber escrito una quincena, pero «la novela es la reina de la literatura». Y añade: «En las grandes novelas como Guerra y paz, Madame Bovary o Crimen y castigo están los grandes ensayos del mundo. Este verano he releído el Quijote y se me han despertado áreas del cerebro que estaban muertas por las pantallas, el ebook o el Facebook».

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