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Raúl Zurita: «Todo premio se desfonda contra la miseria y la desesperanza actual»

Raúl Zurita: «Todo premio se desfonda contra la miseria y la desesperanza actual»

Foto: Daniel Mordzinski

El chileno Raúl Zurita Canessa ha sido galardonado con el XXIX Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el más importante reconocimiento de poesía en español y portugués, según el fallo del jurado, que ha destacado su ejemplo poético de «sobreponerse al dolor».

La presidenta de Patrimonio Nacional de España, Llanos Castellanos, ha dado a conocer el fallo del premio dotado con 42.100 euros y que conceden esa institución y la Universidad de Salamanca, tras la reunión que ha mantenido el jurado, de forma telemática por la pandemia de coronavirus.

Eljurado ha valorado «el conjunto de la obra poética de una de las figuras más representativas de la poesía a un lado y otro del Atlántico».

Castellanos ha destacado sus versos comprometidos «con la vida, con la libertad y con la naturaleza»:»Ojalá en estos tiempos nos sobrevuele aquel de sus versos, que escribió en el cielo de Manhattan y en Atacama: ni pena ni miedo«.

El premio, que el pasado año obtuvo Joan Margarit, tiene como objeto reconocer el conjunto de la obra de un autor vivo que, por su valor literario, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España.

"Como un mar abierto frente a las rocas es como ha descrito Luis García Montero la poesía del chileno"

Según ha señalado el director del Instituto Cervantes y también poeta, Luis García Montero, el galardonado es un referente de la poesía iberoamericana desde su primer libro, «Purgatorio» y su lenguaje «libre, arrebatado y ajustado».

La obra de Zurita, ha dicho García Montero, es «emblema de la gran tradición de poesía chilena» y con ella ha demostrado cómo se puede hacer frente al miedo «con la dignidad de la palabra poética».

Como un mar abierto frente a las rocas es como ha descrito el director del Instituto Cervantes la poesía del chileno cuya obra, ha agregado, «une a toda la comunidad iberoamericana».

Por la Universidad de Salamanca, Manuel Ambrosio ha resaltado la verdad poética de los versos del galardonado, que «apelan a lo más profundo» de las personas.

Raúl Zurita Canessa (Santiago de Chile, 1950), estudió Ingeniería Civil en la Universidad Técnica Federico Santa María de Valparaíso, con una beca, y tomó parte en las movilizaciones universitarias de finales de los 60 y en una huelga de hambre.

"El 11 de septiembre, día del golpe militar chileno, fue detenido al llegar a la Universidad y torturado."

En 1968 ingresa a las Juventudes Comunistas y ya entonces la poesía se ha transformado en el centro de su interés. Ese año escribe «El sermón de la montaña», un extenso poema que se publica en 1970 que se vio como un texto premonitorio de lo que sería la trágica historia de Chile bajo la dictadura de Pinochet y en el que ya se encuentran presentes los grandes lineamientos que recorrerán su obra futura.

En mayo de 1973 escribe la serie de poemas «El amor de Dios» que junto con «Áreas Verdes» y los poemas antologados formarán parte de «Purgatorio», publicado 6 años después.

El 11 de septiembre, día del golpe militar chileno, fue detenido al llegar a la Universidad y torturado. Fue liberado a comienzos de octubre.

En 1975 concibe un poema escrito en el cielo y otro en el desierto y los nombres de una trilogía: Purgatorio, Anteparaíso y La Vida Nueva, que concluirá 19 años más tarde. Al año siguiente, escribe «El desierto de Atacama» mientras sobrevive en una pobreza extrema.

Foto: Daniel Mordzinski

En 1980 comienza a escribir «Las Utopías», la primera serie del libro «Anteparaíso» y en 1982 escribe los 15 versos del poema «La Vida Nueva» sobre el cielo de Nueva York mediante cinco aviones que lo iban trazando con letras de humo.

Posteriormente, obtuvo la beca Guggenheim y emprendió una serie de lecturas en prestigiosas universidades de Estados Unidos además de participar activamente en la lucha democrática contra la dictadura leyendo su poesía en múltiples actos a lo largo de Chile.

"Un verso de Canto a su amor desaparecido encabeza el Memorial de Detenidos Desaparecidos y Fusilados"

En 1985 la Editorial Universitaria publica «Canto a su amor desaparecido», poema que habla de los detenidos desaparecidos que causa un fuerte impacto y que lee a lo largo de todo Chile en todas las manifestaciones de la resistencia. Un verso de este poema encabeza el Memorial de Detenidos Desaparecidos y Fusilados del Cementerio General de Santiago.

Cuando Patricio Aylwin fue elegido presidente de Chile, Zurita es nombrado agregado cultural en Italia, donde vive hasta 1995.

Tras regresar a Chile publicó el relato autobiográfico «El día más blanco» y sus poesías son traducidas a numerosos idiomas.

El Premio Reina Sofía, además de la dotación económica, incluye la edición de un poemario antológico del galardonado además de unas jornadas académicas sobre el poeta premiado.

Además de Joan Margarit, que también obtuvo el último Premio Cervantes, han sido galardonados con el Reina Sofía de Poesía en los últimos años la poeta Ida Vitale, Premio Cervantes 2018, María Victoria Atencia, Antonio Colinas, Claribel Alegría y Rafael Cadenas.

ENTREVISTA A RAÚL ZURITA

—¿Cómo fue recibir el premio en medio de una pandemia mundial?

—Fue una sorpresa, no me lo esperaba, estaba pensando en otras cosas… (titubea). Estaba pensando en lo mal que están los que están mal, una cosa que me aterra, es insoportable. Es el espectáculo de pobreza extrema, de gente que si no sale se muere de hambre lo que hace absurdo que a uno le den un premio. Todo premio se desfonda contra la miseria y la situación de pobreza y desesperanza actual.

—¿Qué significa este galardón para su carrera?

—Yo pertenezco al gran río de la poesía chilena. Siento que, desde el otro lado del océano, el gran río de la poesía hispánica abraza a este río de la poesía chilena a través de mí, se dan un abrazo en sus aguas y me alegra ser la ocasión de ese encuentro.

—Su obra ha estado siempre marcada por el contexto político de Chile ¿De qué forma le ha influido la crisis social que vive el país desde el pasado octubre?

—El estallido social era algo que por supuesto iba a venir, nos marcó a todos profundamente. El que tenía los ojos semicerrados los abrió, y los que lo sabíamos, nos confirmó que esta es una lucha que continúa. A mí me alegra profundamente haber sido partícipe hasta donde mis 70 años me dan.

—¿Cree que la poesía y el arte pueden servir para canalizar estas demandas ciudadanas?

"La poesía no puede cambiar una sociedad, pero sin la poesía nada es posible"

—La poesía no puede cambiar una sociedad, pero sin la poesía nada es posible. Sin esa imaginación de que se puede ser otra cosa. Una suerte de desesperada esperanza. Sin agua puedes vivir 72 horas, pero sin un sueño por débil que sea, se acaba la vida en cinco minutos.

—¿Cree que el histórico plebiscito que se va a celebrar en octubre abre un nuevo horizonte de cambio para Chile?

—Sí, veo un horizonte que es posible. Tenemos una oportunidad grande de mejorar. Hay que se prudente, sabio y tener una mirada a largo plazo porque el mundo a cambiado.

— En 2018 publicó un poema que se llamaba «El horror continúa, la dictadura continúa». ¿Sigue siendo así?

"La crisis de hoy es una crisis atrasada de la dictadura"

—Yo viví toda la dictadura acá (en Chile), fueron años terribles. Se acabó la dictadura y se volvió a una democracia pero fue una democracia con tantas cortapisas, tan arreglada por un lado… La crisis de hoy es una crisis atrasada de la dictadura, ahora no desaparece gente, aunque sí los ciegan.

—¿Qué impresión tiene respecto a las masivas manifestaciones?

—Las imágenes de la Plaza de la Dignidad con todos los colores son preciosas, un estallido de creatividad, pero claro, irrumpe la anarquía, el acompañante feroz de estas cosas y es inevitable, pero a la vez es terrible.

—¿Y qué opina de todos los episodios de violencia acontecidos en el marco de las manifestaciones?

—Estar en contra la violencia es estar contra la violencia. Se vieron cosas terribles, gente tan pobre que perdió todo lo que tenía, que les destrozaron sus «quiosquitos»…Esas cosa son para llorar, pero para seguir más echándole la culpa a los verdaderos culpables, los que producen las condiciones tales para que estas cosas pasen.

—¿Tiene algún nuevo proyecto entre manos?

—Sí, tengo un libro que ya está terminado y saldrá el próximo año. Tiene que ver con esta época de crisis, de crisis esta política atrasada desde la dictadura.

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