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Reinas del abismo: Cuentos fantasmales de las maestras de lo inquietante

Reinas del abismo: Cuentos fantasmales de las maestras de lo inquietante

Esta antología de mujeres escritoras reúne las contribuciones de dieciséis maestras y amantes del miedo exquisito, muchos de cuyos nombres se perdieron en las revistas pulp y underground de principios de siglo. Por fin podremos conocer el lado oscuro de «El jardín secreto», de Frances Hodgson Burnett, y en qué consistían las pesadillas de la mismísima Marie Corelli. Escucharemos cautivados, a la par que temerosos, las voces de las escritoras que poblaron las páginas de la revista Weird Tales, como Sophie Wenzel Ellis, Greye La Spina o Margaret St. Clair, y nos inclinaremos ante lo sensacional, lo surrealista y lo desafiante de sus magníficos relatos de terror. Un conjunto de narraciones que rompieron con las barreras del género en la época y que levantaron a sus autoras del abismo de la pobreza, de las adversidades de su infancia y de sus vidas de mujeres casaderas.

Zenda reproduce el prólogo de Mike Ashley a esta obra, publicada por Impedimenta.

No debemos subestimar el poder que han tenido las escritoras para moldear y popularizar el relato de terror. Aunque la historia de los cuentos de fantasmas destaca, por lo general, el papel de los autores masculinos, desde Joseph Sheridan Le Fanu pasando por lord Bulwer Lytton, Arthur Machen, M.R. James y H.P. Lovecraft hasta llegar a Stephen King y otros autores actuales, no podemos pasar por alto que la evolución de este campo ha sido también territorio de las mujeres, que han contribuido en igual medida a su desarrollo. Y esto ha sido así desde sus orígenes.

La aparición de la novela gótica de la mano de Horace Walpole con El castillo de Otranto, en 1764, sentó las bases de un tipo de relato que adquirió gran popularidad. Enmarcadas en un contexto histórico europeo, estas historias constaban de un castillo encantado donde tenía lugar una supuesta (o a veces genuina) manifestación sobrenatural, a menudo provocada por una leyenda o una maldición familiar. Aunque Clara Reeve, hija de un párroco de Suffolk, alabó la ambientación de Otranto, arguyó a su vez que los recursos utilizados por Walpole en la novela eran extremos y, por lo tanto, poco creíbles. En El barón inglés (1777) lo criticaba abiertamente por haber creado una atmósfera demasiado intensa que hacía que la historia, al final, se desinflase, y declaraba que por ello se había sentido engañada e incómoda. En su novela, Clara alteró los elementos para producir un modelo de relato gótico menos evocador, pero más creíble.

Fue Ann Radcliffe la autora que consiguió un equilibrio entre la ambientación creada por Walpole y un componente sobrenatural aceptable (y justificado). Escribió una serie de novelas que alcanzó su cumbre con Los misterios de Udolfo (1794). En ella, Radcliffe construyó una emocionante aventura, envuelta en una atmósfera inquietante con tintes sobrenaturales, y sin embargo con un cierre razonable que dejaba al lector con ganas de más. Udolfo se considera el modelo de novela gótica por excelencia, un relato redondo con su bella heroína y su apuesto amante. Fue una de las novelas más famosas de su época e hizo rica a Radcliffe. Pese a que Jane Austen la parodió en La abadía de Northanger (publicada en 1817, aunque concluida en 1803), es bastante seguro que el retrato que conformaba de una joven fácilmente influenciable y atraída por Udolfo con una pasión irrefrenable reflejaba la realidad de muchas lectoras de la época.

Y así empezó todo.

Entre Clara Reeve y Ann Radcliffe establecieron una sencilla regla básica que ayudó a consolidar el relato de terror: no embellecer en exceso y mantener la sencillez; intensificar el ambiente con todos los medios posibles, pero de forma sutil y creíble. Así es como se construye un auténtico cuento de fantasmas.

Esta se convirtió en la regla básica que siguieron desarrollando las escritoras victorianas. Mientras Edgar Allan Poe, Joseph Sheridan Le Fanu y lord Bulwer Lytton, entre otros, intensificaban esa atmósfera dramática, al menos en sus relatos más tempranos, las mujeres creaban historias eficaces y memorables. Catherine Crowe, Elizabeth Gaskell, Amelia Edwards, Rhoda Broughton, Margaret Oliphant, Charlotte Riddell, Mary Molesworth (nos sería fácil duplicar o incluso triplicar esta lista) son algunas de las autoras que escribieron las mejores historias de fantasmas de la época victoriana.

Sin embargo, en lugar de centrarme en ellas, cuyas historias han sido reeditadas con frecuencia (de manera muy acertada, por cierto), quería explorar otras escritoras. Son aquellas que llevaron el relato de lo sobrenatural del periodo victoriano tardío a los albores del siglo xx, algunas de ellas muy conocidas, bien por sus cuentos de terror bien por otras obras, y otras no tanto. Entre los nombres más célebres se encuentran aquellas cuyas trayectorias profesionales o vitales chocaron de alguna forma con la sociedad victoriana, que a cambio las recompensó otorgando a su obra cierta notoriedad. Es el caso de Mary Braddon, Marie Corelli y Edith Nesbit. Entre las menos conocidas están las que osaron penetrar en el baluarte masculino de las revistas pulp y se forjaron su propia reputación en el ámbito de los relatos de terror, como Greye La Spina, G. G. Pendarves, Margaret St. Clair y Mary Counselman. También tenemos a aquellas que, en su momento, fueron muy aclamadas por sus cuentos de misterio, pero que hoy en día han quedado olvidadas, como Marie Belloc Lowndes, May Sinclair, lady Eleanor Smith y la surrealista Leonora Carrington.

Existe otro factor que une a estas autoras. Además de asomarse a los abismos del terror, la mayoría de ellas tuvieron que salir del abismo de la pobreza u otras adversidades sufridas durante la infancia o el matrimonio. Es posible observar la angustia de una vida de padecimientos volcada en sus obras de ficción, lo que las hace más reales.

He escogido deliberadamente historias menos conocidas, incluso de las autoras más populares. Todas ellas muestran cómo las escritoras continuaron experimentando y evolucionando el cuento de terror desde sus inicios góticos y el apogeo victoriano hasta el XX. No son solo historietas de apariciones fantasmales. Podemos encontrar un elemento psicológico en el relato de Marie Lowndes, una alegoría religiosa en el de Marie Corelli, un drama histórico en el de Marjorie Bowen y un amor fantasmagórico, algo subido de tono, en el de May Sinclair.

Estas Reinas del abismo traspasaron los límites para mantener el relato de terror vivo, fresco y fortalecido para el comienzo del nuevo siglo

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Autor: Varias. Título: Reinas del abismo. Editorial: Impedimenta. Venta: Todostuslibros y Amazon

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