Inicio > Historia > 1936 día a día > Sábado, 8 de agosto de 1936: Dinero, dinero, dinero

Sábado, 8 de agosto de 1936: Dinero, dinero, dinero

Sábado, 8 de agosto de 1936: Dinero, dinero, dinero

Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.

Sábado, 8 de agosto de 1936: Dinero, dinero, dinero

Buenas noches, Belarmino Tomás. Te recibo desde un despacho en el ministerio de la Gobernación, donde el Gobierno ha instalado este micrófono de Unión Radio.

—Gracias, compañero Indalecio Prieto. Hoy recién llegué a Asturias después de muchos meses de ausencia. Mi presencia es un rotundo mentís a quienes aseguran que he muerto. También afirmo, y que lo sepan los españoles, que el triunfo de los mineros asturianos es seguro. Como seguro es que el excoronel Aranda no escapará de Oviedo, donde permanece cercado. La ciudad se ha convertido en su calabozo. Tampoco pueden los facciosos esperar auxilio ni de Galicia ni por Pajares, donde las fuerzas sublevadas están en posición defensiva y ellos mismos han cortado carreteras y ferrocarril. Además, hemos vencido a los rebeldes que llegaban de León. Les hemos causado numerosas bajas. Les hemos cogido ametralladoras y fusiles. En definitiva, una vez rendido Oviedo, los asturianos caeremos sobre la llanura de Castilla para limpiarla de enemigos, y por el camino liberaremos todas las ciudades castellanas que nos cierran el paso a Madrid.

"Extensa, desde luego, es la rebelión militar, pero resulta evidente que han padecido el tremendo error de suponer que bastaban tres días para instaurar ese régimen autoritario que auspician"

—Te agradezco la reflexión, Belarmino. Bien, los ciudadanos que nos escuchan ya sabéis cómo están las cosas. Muchos recordaréis cómo a los pocos días de estallar la sublevación, me acerqué a este mismo micrófono a proclamar mi optimismo respecto al resultado definitivo de la lucha que ensangrienta a España. Entonces mi optimismo se basaba en presunciones que hoy son hechos. Por eso vuelvo a proclamar que es indiscutible que en las tres semanas transcurridas el enemigo no ha conseguido ni una sola victoria, ni un solo triunfo, ni un solo éxito. Puede decirse que el panorama es el que acaba de referirnos Belarmino Tomás con respecto a Oviedo. Las guarniciones sublevadas siguen bloqueadas en las ciudades donde iniciaron la sublevación. No han extendido su radio. Por lo que respecta a Madrid, objetivo principal de los revoltosos, acabo de leer en un periódico extranjero unas declaraciones del exgeneral Mola, en las cuales considera una decepción no haber tomado la capital de la República el veintiocho de julio, fecha que los directores de la sublevación señalaron para su conquista.

»Extensa, desde luego, es la rebelión militar, e inútiles son los disimulos en cuanto a eso. Pero resulta evidente, por esas mismas declaraciones del exgeneral Mola, que han padecido el tremendo error de suponer que bastaban tres días para instaurar ese régimen autoritario que auspician. El tiempo ha permitido al Gobierno la organización de fuerzas populares que en sustitución de las del Ejército sublevado constituirán el pilar defensivo de la República. Además, ya es conocido el concepto de que una guerra la gana aquella de las partes que dispone de más medios. La guerra no es simplemente heroísmo, valentía, y no se resuelve por la superioridad exclusiva del factor humano; una guerra es infinitamente más; una guerra son medios de resistencia. Esto nos lo han enseñado muchísimas contiendas, pero si quisiéramos buscar el ejemplo más reciente lo encontraríamos en la guerra europea.

»¿De quién, por tanto, son las mayores posibilidades de triunfo ahora mismo? De quien tenga más medios. Resulta evidente. Pues bien: extensa cual es la sublevación militar, los medios de que dispone son inferiorísimos a los del Estado español. Si la guerra, como dijo Napoleón, se gana a base de dinero, dinero y dinero, la superioridad financiera del Gobierno de la República resulta incontestable.

Todas las entradas de 1936 día a día

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios