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Un cuento inolvidable: Soledad, de Pedro de Miguel

Un cuento inolvidable: Soledad, de Pedro de Miguel

Soledad

Le fui a quitar el hilo rojo que tenía sobre el hombro, como una culebrita. Sonrió y puso la mano para recogerlo de la mía. Muchas gracias, me dijo, muy amable, de dónde es usted. Y comenzamos una conversación entretenida, llena de vericuetos y anécdotas exóticas, porque los dos habíamos viajado y sufrido mucho. Me despedí al rato, prometiendo saludarle la próxima vez que le viera, y si se terciaba tomarnos un café mientras continuábamos charlando.

No sé qué me movió a volver la cabeza, tan sólo unos pasos más allá. Se estaba colocando de nuevo, cuidadosamente, el hilo rojo sobre el hombro, sin duda para intentar capturar otra víctima que llenara durante unos minutos el amplio pozo de su soledad.

***

Pedro de Miguel, por Toño BenavidesHoy, quizá porque se cumplen diez años de la muerte de Pedro de Miguel, he amanecido con un hilo rojo y me he paseado por su blog, Letras enredadas, que sigue vivo, y allí, al leer la entrada El secreto del éxito, he caído en la cuenta de que a Soledad no le sobra, ni le falta, ninguna palabra.

¿Qué cuentos nunca olvidaréis? No tengo ni idea, claro. Lanzo la pregunta, para que rebusquéis en la memoria, y para bucear en la mía: puedo recordar cuentos de Borges, muchos cuentos de Borges, sobre todo de El Aleph y Ficciones. Y de Chejov, Bécquer, Dinesen, Capote, Carver, Aldecoa, Ribeyro, Poe,… Y Soledad.