¿Cómo conciliar nuestra compasión por el dolor ajeno con el tormento que nos procura nuestra alienación ante el comportamiento cada vez más impulsivo de la casta política? ¿Cómo socavar los mecanismos que perpetúan la obediencia (el manipulador lenguaje o el servilismo irracional hacia los líderes fanáticos)? ¿No estaremos perdiendo la cordura en esta época de locura asistida en que la destrucción se ha vuelto omnipotente?
Se centra su más reciente ensayo Mandar y obedecer (La Esfera de los Libros, 2026) en desafiar nuestras ideas previas, explorando los intersticios entre lo personal y lo social para socavar nuestros privilegios, a base de reflexionar sobre la personalidad: “Hablemos, pues, de la identidad, sí, pero en los términos adecuados. Pues nadie puede esperar ganar un duelo si deja que sea el otro quien escoja las armas” (sostiene Montesinos, citando a Bernat Castany Prado).
El crítico literario en el diario La Razón logra ser, a la vez, sumamente respetuoso y apasionantemente subversivo. Sus cadencias procedimentales combinan la flexibilidad y la precisión quirúrgica para urdir una interpretación de la realidad en un compendio plagado de reflexiones casuales y eruditas, muy pertinente hoy, que “tenemos / más que nunca / ansias egoístas de poder” (Montesinos de nuevo, citando a Bukowski).
Evidencia el director de la revista Qué Leer mecanismos de dominación mientras promulga ejercicios de resistencia. Critica usos pronominales (“empoderarse”) como síntomas de individualismo narcisista o anglomanía rampante, modas pasajeras, en cualquier caso, que imponen ideológicas nomenclaturas. Una profunda afinidad con la gramática es lo que subyace a esta Historia del poder desde la resistencia, el lenguaje, el ego y la fe.
Sostiene el colaborador en Cuadernos Hispanoamericanos, Cultura/s (de La Vanguardia) o El Viajero (de El País) que todo —sujeto, verbo, objeto— tiene su lugar, su relación correcta con los elementos que los rodean, una lógica que no solo garantiza su funcionalidad, sino que crea las condiciones propicias para que el pensamiento suceda, enfrentado al “poder [que] es jerarquía. Ahí radica todo para entender la esencia de la vida en sociedad: una lucha por la hegemonía y la supremacía, mezclada con la imposición de una serie de prohibiciones y la cesión de ciertas libertades”.
Postula el XXX Premio de Poesía Ciudad de Alcalá (1999) que, si se domina la gramática, fluyen las ideas; y si esta falla, el caos se vuelve incontrolable, anárquico, irrecuperable. Contra estos tiempos agramaticales se alza esta guía escéptica, descreída, que nos ayuda a escapar del poder corrosivo de la verborrea. Leyendo este tratado sobre la soledad del disidente no estamos solos, por mucho que así nos sintamos algunas veces.
Mandar y obedecer es, por todo ello, un vademécum incómodo, irreverente, desacomplejado, ideal para comprender nuestra era de hipervigilancia tecnológica: perspicaz es este tratado compasivo y polifacético del XI Premio Internacional de Crítica Literaria Amado Alonso (2012/2013), que desempeña un papel clave en la explicación de nuestras vicisitudes, pero también sabe mantenerse distante e impasible. Como representante de este lector inasequible al desaliento, supone un aliado ideal frente a los contratiempos.
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Autor: Toni Montesinos. Título: Mandar y obedecer: Historia del poder desde la resistencia, el lenguaje, el ego y la fe. Editorial: La Esfera de los Libros. Venta: Todostuslibros.


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