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Un personaje en busca de autor

Un personaje en busca de autor

Sé que suena pretencioso. Pero si yo he escrito la novela histórica El hijo de Eulalia basada en la apasionante biografía del Infante Luis Fernando de Orleans es porque el personaje me encontró a mí, y no a la inversa. Cuando desde la editorial La Esfera de los Libros me provocaron para meterme en harina y dar forma a mi primera obra literaria sobre algún interesante personaje de la realeza, una vez pasado el susto inicial —el vértigo lo mantengo a día de hoy— me autoimpuse huir de cualquier figura a quien ya hayan dedicado alguna novela. Y no se vayan a crear que es fácil semejante exploración. Casi todos los miembros destacados de nuestra dinastía cuentan al menos con un libro sobre sus azarosas vidas. Y a muchos se les han dedicado diferentes novelas, cada cual con el ángulo personal del escribidor, cada cual centrada en aspectos diferentes que engrandecen sus leyendas. Pero uno es cabezón, aunque también prudente. Y, tratando de escapar de las siempre odiosas comparaciones, no me di por vencido y seguí escarbando. Unas biografías me llevaban a otras, y unos Borbones a sus parientes menos conocidos.

"Supe que estaba obligado a novelar la vida del nieto de Isabel II, a ese príncipe proscrito al que llegaron a tildar de depravado heliogábalo"

Y así fue cuando, ¡eureka!, me topé con mi protagonista. En un principio pensé que lo que leían mis ojos era pura invención. Después, cuando me di perfecta cuenta de que estaba ante un personaje extraordinario y con una trayectoria vital fascinante, pensé resignado que cuántos escritores lo habrían tratado ya en sus trabajos. Mi sorpresa y emoción se hicieron cada vez más grandes a medida de que me cercioraba de que lo único que se había publicado hasta ahora del infante maldito era una estupenda biografía (el mismo autor la amplió años después en una segunda en la que aportaba nuevos datos), pero desnuda de todo envoltorio de ficción.

Y puedo prometer y prometo, parafraseando a aquél, que en esos días en los que el hijo de Eulalia se convirtió en mi obsesión, el propio don Luis empezó a hablarme. No en idioma alguno de cuantos manejamos los humanos. Lo hacía con señales, con gestos que yo percibía reales. Y ahí fue cuando, volviendo a eso que puede sonar pretencioso, me di perfecta cuenta de que a veces sucede lo de Pirandello, y que son los personajes los que buscan al autor. Yo caí rendido. Y supe que estaba obligado a novelar la vida del nieto de Isabel II, a ese príncipe proscrito al que llegaron a tildar de depravado heliogábalo, porque él así me lo ordenaba desde ese lugar tan ingrato que es el olvido, donde permanece desde su muerte en 1945.

"Lo que más me preocupa es aguardar paciente el momento en el que don Luis vuelva a hablarme"

A partir de esa revelación —a mí, tan ateo—, y una vez aceptada la propuesta por parte de la editorial, a la que tan agradecido estoy —como allí no se les había aparecido el personaje me costó un poquito convencerles—-, me sumergí en una incesante búsqueda de documentación para escribir mi novela, tanto sobre mi protagonista como sobre sus familiares, tan importantes en este relato. La biografía existente del infante me fue de extraordinaria ayuda, como punto de partida. A partir de ahí, todo fueron horas y más horas buceando en la hemeroteca, consultando algún archivo y leyendo un buen número de libros que le han dedicado alguna atención, por pequeña que sea, a esta familia verdaderamente singular.

Vendría después lo más difícil: darle forma de novela a todo ese acopio de huellas documentales. Uno es primerizo en esto y confía en que cuantos se acerquen a El hijo de Eulalia muestren indulgencia con quien firma el libro, a la vez que disfrutan con un protagonista tan heterodoxo de nuestra historia reciente al que esta ficción se aproxima sin juzgarlo en modo alguno. Ahora, y a la espera del feedback de los lectores, lo que más me preocupa es aguardar paciente el momento en el que don Luis vuelva a hablarme. Porque, ¿estará satisfecho de haberme encontrado precisamente a mí como su autor?

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Autor: Eduardo Álvarez. Título: El hijo de Eulalia: Luis Fernando de Orleans, el infante que escandalizó a la corte de Alfonso XIII. Editorial: La Esfera de los Libros. Venta: Todostuslibros y Amazon

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